3 de junio de 2019

Reseña — «Voz», de Christina Dalcher

Una simple mirada a la prensa reciente da buena cuenta de las jornadas decisivas que han pasado y de los asuntos venideros que se deben resolver tras las distintas convocatorias electorales. Hemos divisado un mismo horizonte a través de múltiples prismas ideológicos que han evidenciado los puntos fuertes y las carencias de las distintas formaciones. La política no se basa únicamente en propuestas, sino que existe tras ella un lenguaje —verbal y no verbal— medido al milímetro en el que cada palabra o gesto tiene su razón de ser y un efectismo a corto plazo. Sin embargo, a veces los límites se desdibujan y se rompen barreras que se creían firmes; de ahí que en los últimos años haya sido frecuente la alusión a totalitarismos, xenofobia, fascismos y corrientes radicales. No es ninguna novedad que la literatura, especialmente en ucronías y distopías, ha mostrado los peligros de conducir la política de una nación por dichos derroteros. Así lo refleja Voz, de Christina Dalcher, novela publicada por Roca Editorial, en la que la sociedad sobrevive bajo el manto de un movimiento ultracatólico que coarta la libertad de la mujer hasta su mínima expresión. Es el universo de Dalcher un duro toque de atención sobre los días que vivimos, donde lo más inverosímil horroriza por el simple hecho de sentirlo más real que nunca.

Estados Unidos está en manos del conocido como Movimiento Puro, encabezado por líderes extremistas que han suprimido la independencia femenina, especialmente en lo relativo a la comunicación en cualquiera de sus dimensiones. La nueva era en la que se sume el estado obliga a esta parte de la población a portar un dispositivo que contabiliza cada palabra emitida. Superar el límite diario implica recibir descargas eléctricas como correctivo por el quebrantamiento de las normas. Este mundo distópico se detalla en el día a día de Jean McClellan, neurolingüista que experimenta en su familia los cambios impuestos por el gobierno: Patrick, su marido, parte activa del sistema; Sonia, su hija pequeña, símbolo de la infancia sometida; y Steven, el hijo mayor, adalid de un discurso reaccionario, fanático y misógino. Un elemento más: Jackie Juarez, feminista y activista homosexual, autora de libros defensores del empoderamiento de la mujer, siempre en el punto de mira de las facciones sectarias. ¿Existe alguna posibilidad para provocar la caída del régimen? Todo hace presagiar que no hay salida, hasta que Jean es contactada por el Movimiento Puro para hallar una cura a la afasia de Bobby Myers, hermano del presidente. Jean tendrá que tomar con cautela sus decisiones, pues cada una de ellas puede trastocar y poner en peligro el destino de los suyos.

Aunque Voz pone el foco narrativo en los pasos de la protagonista, Dalcher no quiere esquivar los derroteros que podría tomar una sociedad víctima de semejante dictadura. Así, señala la estupefacción de otras naciones ante el férreo e intransigente control de la televisión; apunta la erradicación de la lectura para todas las mujeres, obligadas a cuidar de las labores domésticas sin poder desempeñar ningún trabajo; relata los primeros intentos de huida hacia Canadá hasta el establecimiento del control policial en las fronteras; y describe la implantación de un prototipo familiar acorde con la ideología más conservadora, hecho que implica la eliminación de parejas del mismo sexo y la reclusión de los opositores:
[…] ya no hay familias con dos mamás o dos papás; a los niños […] se los han llevado todos a vivir con su pariente varón más cercano, un tío, un abuelo, un hermano mayor, hasta que el padre o la madre biológicos se casen como Dios manda. (pág. 91)
Todas estas líneas convergen en el control de las cien palabras diarias, destello de la mínima expresión de las mujeres. Resulta curioso analizar el contraste entre Jean McClellan y su hija Sonia, la contraposición de una madre que ha crecido en libertad, ha estudiado, se ha comunicado sin tapujos; frente a una niña que ha sido criada desde los primeros balbuceos en un entorno donde la lectura, la escritura o el derecho a ejercer una profesión han quedado en poder de los hombres. No hay palabras clandestinas, ni correspondencia, ni intercambios sumergidos; todo está bajo el control inflexible de la mirada pura:
Ahora las cámaras están por todas partes. En los supermercados y en los colegios, en los salones de belleza y en los restaurantes, esperando captar algún gesto que se pueda interpretar como lenguaje de signos, aun la más rudimentaria forma de comunicación no verbal. (pág. 41)
Pero si algo han enseñado los universos distópicos y la propia realidad es que siempre, desde la clandestinidad, surge una resistencia que lucha por la sublevación y el derrocamiento del poder. Cuestión aparte es que triunfe.

Voz, de la escritora y lingüista Christina Dalcher, intenta dar respuestas acerca de una hipotética nación subyugada por el totalitarismo y la opresión misógina. La odisea de Jean no solo implica todo lo que tiene que ver con su participación en el proyecto Wernicke, la infelixibilidad jerárquica o el cambio de roles; supone también un punto de vista inquietante sobre la sociedad, la política, la religión y el peligro de las ideologías exaltadas. Aunque cuenta con una recta final un tanto precipitada, Dalcher logra con éxito fomentar la reflexión en los lectores gracias a un relato aterrador. Piensa en tener solo cien palabras al día. Imagina no poder escribir. Descarta la lectura y cualquier tipo de comunicación. Olvídate de las redes sociales. ¿Realmente estamos tan lejos de este universo? Si te parece imposible, adéntrate en Voz. El Movimiento Puro te recibirá con los brazos abiertos.

Ficha de la edición
Roca Editorial  |  2019  |  352 páginas
Título original: Vox
Traducción: Ana Herrera

Ejemplar cedido por Roca Editorial

8 comentarios:

  1. Que poco me gusta esa sociedad que dibuja la autora, si yo no callo ni debajo el agua, vamos el primer día ya hubiera terminado frita, que barbaridad. No se si me apetece o no leer el libro, la verdad es que tengo muchas dudas

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    1. Solo imaginarlo estremece. Espero que tus dudas se hayan resuelto y te decantes por la lectura de Voz. ¡Saludos!

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  2. Pues no era un libro que me llamase mucho, pero con tu excelente reseña ahora me haces dudar. Me parece que como me tropiece con él me animo seguro.
    Besotes!!!

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    1. ¡Muchísimas gracias por tus palabras, Margari! Dale una oportunidad si te tropiezas con él. ¡Besos!

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  3. No me importaría cruzarme con él después de leerte
    Besos

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    1. ¡Pues adelante! Me alegra saber que mi reseña ha servido para picar tu curiosidad. ¡Saludos!

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  4. En su momento dijeron que este libro había nacido amparado por el resurgir de "El cuento de la criada", pero es que a mí el de Atwood me decepcionó, así que este ya lo tengo un poco descartado (además veo que, igual que el de la criada, el final derrapa un poco). No lo sé, es de esos libros que no me importaría leer si se me cruzan por delante, pero que no busco intencionadamente. Ya veremos.

    ¡Besote!

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    1. No sé qué tenía la autora en su cabeza cuando empezó a escribir esta novela, pero es evidente la influencia de El cuento de la criada. Dale una oportunidad si se te cruza, a ver si encuentras esos paralelismos. ¡Estaré encantado de conocer tu opinión! ¡Besos!

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