14 de abril de 2019

Reseña — «Trece casos para Philip Trent», de E. C. Bentley

Desde hace algún tiempo la editorial Siruela está publicando numerosas entregas como parte de la «Biblioteca de Clásicos Policiacos», una colección que pretende aunar «las grandes obras de la época dorada del género». Su implicación en este proyecto no solo se refleja en el sugerente diseño del libro y las cuidadas traducciones, sino también en el rescate de títulos que engrandecen esta parcela de la literatura. Entre los textos que conforman el catálogo se encuentran ¡Paren las máquinas!, de Michael Innes; Una dirección equivocada, de Elizabeth Daly; Muerte de un aviador, de Christopher St. John Sprigg; o Un asesino en escena, de Ngaio Marsh. A principios de año vio la luz Trece casos para Philip Trent, de E. C. Bentley, del que Siruela ya había editado El último caso de Philip Trent y Philip Trent y el caso Trent —en colaboración con H. Warner Allen—. El periodista y novelista inglés recopiló en 1938 toda una serie de relatos protagonizados por Philip Trent, personaje que algunos críticos sitúan a la altura de los de Arthur Conan Doyle o Agatha Christie. Comprimir trece sucesos en investigaciones breves puede parecer una tarea arriesgada, pero Bentley ya había triunfado en 1913 con su primera novela sobre Trent, por lo que sabía manejar la narración y sorprender a los lectores ávidos de crímenes y sucesos notorios. Os cuento con detalle.

Bentley escribe un prefacio datado en 1935 bajo el nombre «Les presento a Trent», cuyo propósito es dibujar un perfil de su particular detective, al que había dado a conocer veintidós años atrás con El último caso de Philip Trent. Bien por la distancia temporal, bien por otras motivaciones, el escritor inglés ve oportuno describir en unos cuantos párrafos su creación y sus intenciones con un personaje que venía a romper los moldes habituales del género hasta ese momento. En sus propias palabras,
«[…] Trent no se toma nada en serio. No es un experto científico, ni un investigador criminal profesional. Es artista, pintor y ha llegado al negocio del periodismo de sucesos por casualidad […]. No está por encima de los sentimientos del humano corriente; no se mantiene aparte, sino que disfruta de la compañía de criaturas como él y se hace amigo de todos. […] No considera a los hombres de Scotland Yard un hatajo de chapuceros y mentecatos, sino que siente el mayor respeto por su preparación y capacidad; al contrario que Holmes» (págs. 11-12) 
Es, en definitiva, un hombre corriente, divertido y amable que se deja llevar por el placer de resolver pequeños y grandes casos en entornos variopintos.

Pero, ¿a qué se enfrenta en realidad Philip Trent? Afirmaba E. C. Bentley en el prefacio que «[…] construir una historia de misterio satisfactoria era mucho más difícil de lo que había imaginado» (pág. 13), en referencia a la novela que le había dado la fama. Cabe pensar, pues, que los relatos aquí recogidos entrañarían una complejidad mayor, especialmente por la brevedad y la eficacia que exigía el marco narrativo. Sin embargo, la capacidad literaria del autor se manifiesta imbatible a la hora de confeccionar los Trece casos para Philip Trent, empezando por la variedad temática del libro: la aparición de un cadáver en el hueco de un montacargas («Trent y el ascensor infalible»), la fuga de un presidiario de una cárcel de máxima seguridad («El capitán inofensivo»), falsificaciones y estafas («El tabardo auténtico»), desfalcos («El abogado que desapareció»), agresiones violentas («El apache anticuado»), asesinatos («Trent y el perro malo»), una dama indispuesta («La cacatúa lista») o una muerte en un campo de golf («El golpe estupendo», relato habitual en las antologías del género). Como se ha anotado más arriba, Bentley sabía de la dificultad de construir un relato que contara con el favor del público y que, además, se adaptara a unas cuantas páginas. Aun así, no erró en el intento: apoyándose en la soltura y la afabilidad de Trent, erige pequeñas historias que, si bien conservan una serie de pautas frecuentes —planteamiento rápido, esbozo de la escenografía, pesquisas varias, comprobaciones y resolución—, se tornan originales tanto por los asuntos tratados como por la agudeza y el buen hacer de este novedoso periodista.

Trece casos para Philip Trent, del escritor Edmund Clerihew Bentley, ofrece al lector ingeniosos relatos en los que sobresalen, además de la coherencia en la construcción de las tramas, «las habilidades deductivas del más elegante y educado investigador de la edad dorada de la ficción detectivesca inglesa»; un volumen —con traducción de Guillermo López Gallego— que viene a sumarse a la «Biblioteca de Clásicos Policiacos» de la editorial Siruela, una colección que poco a poco adquiere una merecida relevancia en su labor por recuperar referentes del género. Probablemente no haya mejor manera de dar cierre a esta reseña que con las palabras del Saturday Review of Literature: «para recomendar este libro basta con decir que Trent en pequeñas dosis es, como mínimo, igual de bueno que Trent en sus versiones más largas». No hay más. Pasen, lean y disfruten.

Ficha de la edición
Siruela  |  2019  |  252 páginas
Título original: Trent Intervenes
Traducción: Guillermo López Gallego

8 comentarios:

  1. Me encanta que editen estos clásicos!

    Besotes

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    1. Sí. Además, en ediciones muy cuidadas. ¡Eso siempre se agradece!

      Un beso.

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  2. Cómo me tientas con este clásico! Fantástica reseña.
    Besotes!!!

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    1. ¡Muchas gracias por tus palabras, Margari! Seguro que disfrutarás conociendo al gran Philip Trent.

      ¡Besos!

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  3. Muy buena reseña👏

    Pd:a Mari Juani Le gusta esto🙊

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    1. ¡Muchísimas gracias! Espero que Mari Juani no tenga quejas hasta el momento. 😄

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  4. Leí hace poquito el primer libro de Trent, y me sorprendió mucho porque parece que a mitad de libro está todo el pescado vendido, y tú como lector sabes que no es posible, que falta medio libro por delante, y aun así no te esperas los varios giros que se avecinan :) Vamos, que me pondré con estos trece casos en cuanto pueda, que quiero leer antes el de "Philip Trent y el caso Trent".

    ¡Besote!

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    1. Precisamente en el prefacio al que aludo en la reseña el propio Bentley menciona ese detalle, cómo la historia parece tener un final con parte de la novela por delante. En palabras del autor: «Debería haber acabado poco después de la mitad del libro tal como es ahora. Pero para nada; la historia no quiso ni oír hablar de ello» (pág. 13). Espero tener oportunidad de leer pronto alguna de sus novelas.

      ¡Un beso!

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