10 de diciembre de 2018

Reseña — «Emma en la noche», de Wendy Walker

En ocasiones, cuando se hace balance de una novela, aparece la inevitable sensación de que ha faltado algo para cerrar un círculo perfecto, pinceladas que se han perdido en la narración para otorgar al texto una valoración brillante. Curiosamente, parte de esos achaques se atribuye a la falta de profundidad psicológica de los protagonistas, planos en exceso o poco evolucionados. Pero no es este el caso. Si por algo sobresale Emma en la noche es precisamente por todo lo contrario. Wendy Walker —abogada de derecho familiar y escritora estadounidense— puede presumir del desarrollo de sus personajes en la que supone su segunda incursión en el thriller psicológico, tras los pasos de No todo está olvidado (Umbriel). El tablero de juego tiene pocos componentes: la desaparición de dos hermanas, el regreso de una de ellas y la investigación para desentrañar el paradero de Emma. ¿Sencillo? No tanto. Wendy Walker maneja las piezas con maestría, cubre la trama con un espesa niebla que hace dudar de lo más básico y administra con calma pequeñas dosis de lucidez hasta un cierre fulminante. Os cuento con detalle.

El detonante de la historia se ubica en la reaparición de Cassandra Tanner tras tres años de ausencia. No hay una explicación sobre lo ocurrido, la policía no ha sido capaz de ofrecer pistas, por lo que la investigación solo contará con el testimonio de la recién llegada. Su declaración es indispensable para localizar lo antes posible a su hermana Emma, desaparecida la misma noche. ¿Por qué solo ha regresado una de ellas? Es aquí donde se sitúa el germen de la novela, una encrucijada que raciona a partes iguales las aparentes evidencias y las lagunas del interrogatorio. La búsqueda queda en manos de Abby Winter, psicóloga forense del FBI, que cuenta con un currículum y una historia personal que se tornan claves para desenmarañar un caso que se mueve entre la frivolidad, el narcisismo y el foco mediático. Así lo recoge la protagonista: «Mi madre contó su versión de una forma que cautivó a los telespectadores y despertó suficiente solidaridad para saciar su sed de atención. Podía leerlo en sus ojos cuando la veía en los telediarios y en los programas de entrevistas. […] Derramaba lágrimas al contar la historia, y el público del estudio lanzaba un suspiro colectivo» (pág. 12). Es, en otras palabras, un juicio de valor en el que se intuye un baile de máscaras que oculta una complicada relación de familia; y eso es, precisamente, lo que sustenta los pilares de la novela.

Wendy Walker opta en Emma en la noche por una dualidad de voces narrativas: la intervención en primera persona de Cass Tanner a lo largo de la semana que duran las pesquisas para dar con el paradero de la joven Emma, y la investigación de Abby Winter a través de un narrador omnisciente. Esta polifonía tiene su sentido: se opta por alejar al lector en las escenas del FBI para ampliar el campo de visión en el avance de las indagaciones policiales; sin embargo, la cercanía de Cass se extrema para sentir los matices de sus divagaciones, la inquietud de su raciocinio y las dudas de un discurso que parece construido con una sospechosa minuciosidad. Pero más allá de secretos y oscuras personalidades, ¿qué ha ocurrido realmente con Emma? El lector podrá tener su propia teoría —es lo que se espera—, pero no hay nada como alimentar las elucubraciones desde el propio texto; quizá por ese motivo el relato no tarda en apuntar un sinfín de posibles atrocidades: «Todo el mundo estaba de acuerdo en que el caso había sido enloquecedor. Nadie había sabido cómo designarlo en aquel momento. Asesinato, secuestro, accidente. Sin olvidar la posibilidad de que fuera una desaparición voluntaria: agresores sexuales, reclutadores de terroristas potenciales, acosadores por Internet» (pág. 25). Un horizonte nada halagüeño. 

Emma en la noche cuenta con todos los ingredientes necesarios para una lectura intrigante, adictiva y, a ratos, estremecedora. La alternancia de voces narrativas, la construcción de protagonistas dispares, los distintos perfiles psicológicos y la obsesiva resolución de un caso mediático conforman un relato en el que se camina de la mano de una constante incertidumbre. Un paso en falso puede descalabrar una investigación que, hasta entonces, había permanecido bloqueada. Cass ha vuelto, trae consigo una verdad —su verdad— y está dispuesta a todo por acaparar las miradas ávidas de una sentencia firme. ¿Qué se esconde detrás de los Tanner? Es hora de descubrirlo. Las sorpresas están garantizadas.

Ficha de la edición
Umbriel  |  2018  | 284 páginas
Título original: Emma in the Night
Traducción: Antonio-Prometeo Moya

Wendy Walker en La Caverna Literaria

4 comentarios:

  1. ¡Hola! :)

    Según iba leyendo tu reseña iba pensando que, aunque me gustan las novelas de suspense, hace mucho que no leo ninguna... Es una historia que podría gustarme, pero que tiene algo que hace que no me termine de convencer. por el momento la dejo en "posibles lecturas"

    Besos!

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    Respuestas
    1. ¡No pasa nada! Al menos la dejas en esas «posibles lecturas». Lo mismo más adelante te animas a leerla.

      ¡Gracias por tus palabras después de mi larga ausencia!

      Un beso.

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  2. Pinta bastante bien. Es de esas lecturas que, si se pone en mi camino, cae seguro.
    Besotes!!!

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    1. Seguro que la disfrutarías, así que confío en que se cruce en tu camino y más adelante puedas darme tu opinión.

      Gracias por seguir por aquí, con tus comentarios, tras estos cinco meses de inactividad.

      ¡Besos!

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