25 de abril de 2018

Reseña — «La torre», de Daniel O'Malley

«El cuerpo que llevas puesto era mío». Así comienza la carta que Myfanwy Thomas tiene en las manos cuando despierta en un parque de Londres sin ningún recuerdo de su identidad y rodeada de cadáveres. Las instrucciones que le ha dejado su antiguo yo la conducen hasta una agencia secreta para la que supuestamente trabaja con el alias de «la torre» investigando casos «peculiares». Rebosante de suspense y humor, La torre constituye un debut literario desvergonzadamente imaginativo que encandilará a los seguidores de las novelas de espías con una buena ración de misterio y elementos sobrenaturales.
Nocturna Ediciones  |  2018  |  600 páginas
Título original: The Rook
Traductor: Manuel de los Reyes
En un simple vistazo a la contracubierta de La torre se aprecia, entre diversos elogios, la alusión a grandes referentes cinematográficos y televisivos para dar una idea de lo que contiene la novela de Daniel O’Malley: allí se dan cita Expediente X, Harry Potter, Buffy Cazavampiros, X-Men, Doctor Who, Los cazafantasmas o La guerra de los mundos —las dos últimas menciones a cargo de Katherine Neville, autora de la aclamada novela El ocho—. Con este batiburrillo de ficciones, la primera cuestión que viene a la cabeza es cómo puede ajustarse todo esto en una trama coherente contada en seiscientas páginas y, lo más importante, si evoluciona sin tachas ni flecos sueltos. Te invito a un ejercicio rápido: olvida todos esos títulos. Empieza desde cero y acepta la propuesta. Sí, aquí hay mucho de fantasía, entes paranormales, alteraciones genéticas, organizaciones secretas, traiciones, humor e ironía. ¿Casa todo? Perfectamente. Daniel O’Malley crea una escenografía compleja en la que, con paso lento pero firme, encaja cada pieza dentro de una maquinaria que, lejos de oxidarse, funciona a las mil maravillas. Gracias a Nocturna y a la traducción de Manuel de los Reyes, La torre ha llegado a nuestro mercado editorial para ofrecer las estrategias más insólitas y descabelladas contra las huestes sobrenaturales. Os cuento con detalle.

Imagina despertar en un parque, bajo la lluvia, rodeado de cadáveres —todos con guantes de látex— y sin saber quién eres ni cómo has llegado a la escena del crimen. El desconcierto sería palpable. Así inicia su aventura Myfanwy Thomas, obligada a comenzar una nueva vida sin recuerdos, sin más información que la recogida en una carta; una misiva que, curiosamente, está escrita por ella misma antes del estado de amnesia: «sé que voy a perder la memoria, [así que] intentaré tomar precauciones y allanarte el terreno en la medida de lo posible» (pág. 21). En ese y otros papeles preparados antes de ser traicionada, la protagonista recibe las instrucciones necesarias para ser capaz de retomar su rutina sin levantar sospechas, además de buscar al culpable de su situación. Poco a poco descubre su identidad pasada, su infancia, sus posibles adversarios y, sobre todo, la habilidad que la lleva a formar parte de una organización secreta: es capaz de acceder al sistema sensorial de cualquier individuo y controlar sus actuaciones. «Ahora me basta con un simple contacto para adueñarme del sistema físico de otra persona. Puedo arrebatarle todos los sentidos, dejarla paralizada u obligarle a sentir lo que a mí me apetezca» (pág. 39).

Es esta destreza la que permite a Daniel O’Malley desplegar todo un cosmos sobrenatural ante el lector, encabezado por el Grupo Checquy, «el as en la manga de las Islas Británicas», «el brazo secreto del reino» (págs. 40-41). La organización, que cuenta con su centro neurálgico en el Tablero, está encargada de combatir cualquier desafío vinculado a agentes paranormales. La orden está jerarquizada siguiendo la nomenclatura del ajedrez: así, lady Linda Farrier y sir Henry Wattleman encarnan el papel de reina y rey, respectivamente —aunque el grupo opta por no emplear estas últimas denominaciones para no interferir con la autentica monarquía de la nación—; a su lado los alfiles, supervisores del Checquy; los caballos, responsables de las operaciones fuera de las fronteras; y las torres, encargadas de los operativos en territorio nacional. Este último cargo es el que desempeña Myfanwy como parte de la Corte, con el cometido de «controlar el funcionamiento y la política de las fuerzas nacionales del Checquy», además de coordinar las estrategias de los peones —miembros con poderes que no forman parte de la élite—. Entre el mencionado Tablero —principal bastión—, la Finca —centro de preparación para niños y adolescentes—, el Anexo —dirección de operaciones en el extranjero— y Apex House —cuartel general—, la Corte tendrá que lidiar con una de las amenazas más preocupantes para la humanidad, una célula maquiavélica que se creía exterminada hasta ese momento.

¿Y qué hace Daniel O’Malley con todo esto? Fácil respuesta: una proeza narrativa de fantasía urbana, una lucha maniquea entre fuerzas irreconciliables, un relato que engarza con maestría la intriga, el humor y lo sobrenatural; en definitiva, una novela adictiva, original y excelentemente construida, con un universo lleno de posibilidades para erigir una saga literaria de largo recorrido. A medio camino entre una Myfanwy en primera persona —la que se dirige a su yo del futuro en documentos y expedientes— y una voz omnisciente en tercera —encargada del devenir presente de la protagonista—, el autor traza con detalle la jerarquía de una sociedad secreta que combate toda presencia enemiga que excede los límites de la naturaleza. O’Malley moldea a una Myfanwy desmemoriada a su antojo, a ratos con las cartas del pasado, a ratos con la espontaneidad y el renacer en un entorno adverso; y esas bazas las emplea igualmente el autor para manejar a los lectores, casi como otros miembros amnésicos de la Corte que reciben la información con cuentagotas. Quizá sea esa técnica la que hace tan especial esta novela, además de un plantel de personajes indescriptible, cada uno mejor que el anterior —mención destacada para la torre Gestalt, el graaf Gerd de Leeuwen y el pato profético—. O’Malley borda la creación del Grupo Checquy y de las piezas que se deslizan sigilosas por el Tablero, lo que deja el nivel muy alto para la segunda entrega de la serie. Ahora solo queda esperar que Nocturna Ediciones siga apostando por esta aventura y nos anuncie pronto la traducción de Stiletto. ¿Quién ejecutará el jaque mate final? 

[Nota: Esta reseña forma parte de la iniciativa «Reto 10x10». Puedes consultar toda la información sobre el evento aquí]

Reseñas de La torre en...
Lectura Directa
Literature Watchers
El blog de Wendy

Daniel O’Malley en La Caverna Literaria

12 comentarios:

  1. Me alegra muchísimo que al fin todos hayamos disfrutado de un Reto. Yo también quiero que Nocturna nos sorprenda con la publicación de Stiletto pronto :P

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso me ha gustado mucho, que por una vez la valoración general sea positiva casi por unanimidad. ¡Que no tarde «Stiletto»!

      Eliminar
  2. Si vas a conseguir picarme. Que no quiero engancharme a más sagas o más trilogías, Jesús. Pero si me lo cuentas así, me cuesta resistirme...
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En este caso te diría que no opusieras resistencia. Lo he pasado en grande. A ver qué tal sigue la serie. ¡Besos!

      Eliminar
  3. Hola :-) Proeza narrativa y escenografía compleja, lo has clavado. Tu reseña es tan fantástica como la novela,jajaja. Es verdad que, a pesar del batiburrillo de referencias, se lee con una originalidad pasmosa!
    Besotes cómplices .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Mil gracias por tus palabras! Cuando una novela gusta, parece que la reseña sale sola. ¡Un beso!

      Eliminar
  4. Hola!
    ¡Qué pintaza! No puedo negarme a leerlo :)
    Besos!!

    ResponderEliminar
  5. Anda, no pensaba que te fueras a animar con retos, que me sonaba que últimamente no te apetecía demasiado... No conocía este libro, pero la verdad es que me suena muy bien lo que cuentas, y sobre todo esa mezcla de suspense y humor que me resulta curiosa...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No tenía mucha intención, pero este solo implicaba esta novela, así que no me lo pensé mucho. Es un libro que, a pesar de tener cosas reconocibles, no deja de ser original.

      Eliminar
  6. He estado siguiendo la lectura y he visto que ha gustado bastante. Lo tengo en la lista ya por vuestra culpa. Un abrazo :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Nos declaramos culpables! Ha sido una gran lectura. ¡Quiero tu opinión! Va otro abrazo.

      Eliminar

Al enviar un comentario estás aceptando la política de privacidad del blog, según el Reglamento General de Protección de Datos, de obligado cumplimiento desde el 25 de mayo de 2018. Puedes consultar el texto aquí: Política de privacidad