27 de febrero de 2018

Reseña — «Bellas durmientes», de Stephen King y Owen King

Stephen King y Owen King nos ofrecen la historia más arriesgada de cuantas han contado hasta ahora: ¿qué pasaría si las mujeres abandonaran este mundo? En un futuro tan real y cercano que podría ser hoy, cuando las mujeres se duermen, brota de su cuerpo una especie de capullo que las aísla del exterior. [...] Los hombres, por su parte, quedan abandonados a sus instintos primarios. La misteriosa Evie, sin embargo, es inmune a esta bendición o castigo del trastorno del sueño. ¿Se trata de una anomalía médica que hay que estudiar? ¿O es un demonio al que hay que liquidar?
Plaza & Janés  |  2018  |  768 páginas
Título original: Sleeping Beauties
Traductor: Carlos Milla Soler
No hay ninguna duda de que 2017 ha estado marcado por el éxito rotundo del regreso de Pennywise a la gran pantalla. No fue la única adaptación en el universo de Stephen King que vio la luz el pasado año —atrás quedan, por ejemplo, el fiasco de La torre oscura o la excelente 1922 para la plataforma Netflix—, pero sí la que obtuvo toda la atención, hasta el punto de colocar It en lo más alto de los libros de ficción más vendidos. Por ahora, la estela del tétrico payaso ha quedado atrás —a la espera de la segunda parte prevista para 2019—, no así la trayectoria literaria del de Maine. Además de la edición en formato bolsillo de El bazar de los malos sueños, el mercado editorial español ha inaugurado el curso con Bellas durmientes, interesante colaboración del rey del terror con su hijo Owen King. La novela, de casi ochocientas páginas, reflexiona sobre los hipotéticos cauces que seguiría la humanidad ante una pandemia que amenaza la existencia de las mujeres. Os cuento con detalle.

Aurora. Ese es el nombre que recibe la enfermedad del sueño que se expande sin control por el planeta. Nadie sabe qué sucede realmente a las afectadas más allá de un par de rasgos que se evidencian al instante: las excrecencias —similares a las hiladas por un gusano de seda— que cubren los cuerpos, y la excesiva violencia con la que responden al intentar ser liberadas de la envoltura. Stephen y Owen King centran la evolución de los acontecimientos en la ciudad de Dooling, con un significativo papel para el Centro Penitenciario de Mujeres. En este escenario aparece Evie, enigmática figura en el que las autoridades y el vecindario creen ver la solución de la desesperante cuenta atrás. Su presencia genera de inmediato el desconcierto en las calles del condado: asesina a un toxicómano, camina desnuda, suelta frases inquietantes, no aparenta preocupación y, sobre todo, se mantiene libre del síndrome Aurora.

Sin ser la única heroína, Evie representa la esencia de la novela. Las preguntas que surgen en torno a su condición y procedencia son las que mueven al resto de personajes por las páginas de Bellas durmientes. Bien conocidas son las novelas de Stephen King que cuentan con un «personaje colectivo» o «ciudad protagonista», esto es, una amplia lista de actores que engarzan unos con otros como pequeñas piezas de una compleja maquinaria. Es lo que sucede en las fronteras de Dooling, donde los autores despliegan todo el arsenal creativo para un choque constante de fuerzas en un contexto cada vez más caótico. Cierto es que sobresalen algunas voces, como la del psiquiatra Clinton Norcross o Janice Coates, directora del centro penitenciario, pero a medida que las páginas pasan es fácil entender el proyecto coral que se esconde en el origen. De ahí que sea de agradecer al inicio de la obra la inclusión de las dramatis personae, con breves rasgos que garantizan el control ante tal trasiego de figurantes.

Tras el disfraz de la ficción, Bellas durmientes esconde una crítica al machismo de la sociedad en múltiples niveles. La agresión física y verbal, la supremacía del hombre o las apreciaciones denigrantes hacia las mujeres no son más que unos cuantos ejemplos del mensaje que transmite la novela. De hecho, Stephen y Owen King proponen un escenario alternativo a Dooling desde el que plantean la posibilidad de un nuevo orden, un plano diferente con normas renovadas. La ética del destripe no permite indagar en lo concerniente a esta ubicación, pero es la clave para reflexionar sobre la línea marcada en el texto: ¿qué rumbo tomaría un universo sin mujeres? A ratos se entrevé una propuesta que roza la utopía, pero el horizonte distópico alcanza quizá una mayor trascendencia. De todas formas, es notorio que padre e hijo no quieren que el lector olvide el germen de la obra, «una fábula del siglo XXI sobre la posibilidad de un mundo exclusivamente femenino, más pacífico y más justo». Decenas de ejemplos se pueden colegir desde las primeras páginas. Basta reproducir la alocución de uno de los personajes para ilustrar la «libertad» de la preponderancia machista:
¿Queréis saber hasta dónde ha llegado el bello sexo? ¡Volvamos la vista cien años atrás! ¡No votaban! ¡Las faldas les llegaban a los tobillos! No tenían anticonceptivos, y si querían abortar, iban a hacerlo a un callejón, y si las pillaban, ¡acababan en la cárcel por asesinaaato! Ahora pueden hacerlo cuando quieran y donde quieran. Gracias a la puta Planificación Familiar, el aborto es más fácil que conseguir un cubo de pollo en el KFC y cuesta más o menos lo mismo. ¡Pueden presentarse a presidente! ¡Se alistan en los SEALS y los Rangers! ¡Pueden casarse con sus compinches bolleras! Si eso no es terrorismo, ya me diréis qué lo es. (pág. 370)
O la publicidad, medio en el que se perpetúan ciertos patrones:
En una foto aparecía una joven esbelta en vaqueros; dirigía una sonrisa de complicidad a su hija, rubia como mamá. La monada de criatura acunaba un bebé de plástico en los brazos y devolvía la sonrisa. También había grandes televisores en los que salían hombres jugando al fútbol, hombres jugando al béisbol, hombres en coches de carreras, y barbacoas junto a las cuales se veía a hombres con tenedores gigantes y pinzas gigantes. Aunque no lo decía abiertamente, el mensaje del anuncio era inequívoco: las mujeres trabajan y cuidan del nido mientras los hombres asan las presas cobradas. (págs. 46-47)
Bellas durmientes, novela escrita a cuatro manos por Stephen King y Owen King, recrea un entorno hostil en el que la necesidad de respuestas y la turbación ante lo desconocido ponen en marcha una bomba de relojería en los límites del condado de Dooling. El inesperado trance en el que se sumen las mujeres, la inexplicable superficie sedosa que las cubre y algunas decisiones desatinadas de los que buscan una solución a toda costa marcan las directrices de esta fábula. La narración, en la que se intuyen numerosos aspectos que recuerdan a otros libros del genio de Maine, ofrece un interesante planteamiento sobre la sociedad actual —con una crítica feroz a un exacerbado machismo— que, probablemente, no habría necesitado de tantas páginas. Pero con King ya se sabe, a veces los tochos flotan —así habló Pennywise— y otras piden soltar lastre. En cualquier caso, merece la pena.

Stephen King en La Caverna Literaria

10 comentarios:

  1. Pues me has tentado mucho. No conocía esta novela y me ha llamado mucho la atención la trama; me ha parecido muy original y, todo sea dicho de paso, un poco "oportunista", con tanto como se está hablando del machismo estos días (no lo valoro menos por eso, ¿eh? No me malinterpretes con lo de oportunista) Me parece una lectura interesante.

    Besos!

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    1. Mensaje entendido, ¡no te preocupes! La verdad es que el argumento llega en un momento muy oportuno, lo que, como bien dices, no le resta mérito. ¡Espero que la leas pronto! Un beso.

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  2. Pues no me llamaba mucho pero ahora has conseguido picarme la curiosidad. Lo que me echa para atrás es ese exceso de páginas. Pero si se cruza, no lo voy a dudar y me pongo con él.
    Besotes!!!

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    1. Ya sabes que con King y sus tochos es jugársela: a veces da la sensación de que sobran páginas, pero la mayoría, por suerte, vuelan. Dale una oportunidad si se cruza en tu camino. ¡Besos!

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  3. Hace siglos que "no me hablo" con Stephen King porque acabé un poco saturada, pero la verdad es que después de leerte me ha entrado curiosidad por esta historia...

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    1. Pues mira, ya tienes un motivo para la reconciliación. :) ¡Un abrazo!

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  4. Lo tengo pendiente y espero que sea mi próxima lectura, será mi inicio con KIng así que ya te contaré
    Besos

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    1. ¡Pues estoy deseando conocer tus impresiones! ¿Ya leíste la novela? Ojalá la disfrutes y tengas un gran comienzo con el autor. No obstante, si no te convence, tienes muchos otros títulos para una segunda oportunidad. ¡Besos!

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  5. Me parece una premisa atractiva pero veo que tiene un relleno de trama bastante contundente. No creo que me acerque a este libro :S

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    1. Algo de relleno hay, no puedo negarlo. ¡Hablaremos en otra ocasión de King!

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