10 de febrero de 2018

Reseña — «Apocalipsis Z. El principio del fin», de Manel Loureiro

En algún lugar del Cáucaso un grupo de rebeldes asalta unas instalaciones militares y de forma accidental libera una enfermedad que se propaga sin freno por todo el planeta. Los infectados por el virus mueren, pero solo en apariencia, ya que a las pocas horas vuelven a la vida y se abalanzan contra las personas libres de contagio movidos por una agresividad desconocida y sin límites. El protagonista, un joven abogado que vive en una pequeña ciudad, observa estupefacto el goteo de noticias hasta que esa misteriosa plaga llega hasta su puerta. A partir de ese momento su único objetivo será tratar de sobrevivir, cruzando el territorio que antes conocía como Galicia, pero que ahora se ha transformado en el infierno en la tierra.
Trilogía Apocalipsis Z, vol. 1
Booket  |  2017  |  432 páginas
Caminantes, mordedores, zombis, infectados… Mentiría si dijera que no me entusiasma cada cosa que tenga que ver con muertos vivientes: desespero, como muchos, con el receso navideño de The Walking Dead; disfruto igual que el primer día del centro comercial de Amanecer de los muertos; Dead Set me sigue pareciendo la mejor expresión del típico «he venido a vivir la experiencia» de cualquier programa de telerrealidad; 28 días después y su secuela nunca faltan entre mis recomendaciones; y aun así, después de horas y horas de virus y pandemias, todavía me sorprendo con nuevas joyas, como la cinta surcoreana Train to Busan. Sin embargo, más allá de cine y series, no había dado hasta ahora ni un solo paso por estos mundos en el universo literario —me niego a considerar aquí el fallido intento de originalidad de Lazarillo Z—. Para paliar este vacío, he seleccionado El principio del fin, de Manel Loureiro. La novela, punto de partida de la trilogía Apocalipsis Z, recrea en primera persona el asfixiante caos que llega a territorio español tras un atentado en los confines de Rusia. Supervivencia, muerte y claustrofobia son las constantes del relato. Os cuento con detalle.

El mundo se va al traste. Esa es la premisa de la que parte la historia, leitmotiv de todas las escenografías con muertos vivientes. El protagonista, del que se desconoce el nombre, narra la evolución del conflicto desde su blog personal y, más adelante, desde las páginas manuscritas de un diario. A lo largo de los nueve meses que perdura la odisea, es fácil ver cómo se pasa de lo cotidiano —la contratación de unas placas solares, por ejemplo— a lo extraordinario —la muerte por contagio de cooperantes o indicios de canibalismo—; cómo lo anecdótico —la interrupción breve de un programa televisivo— termina por cobrar relevancia —mensajes institucionales, partes informativos periódicos, cierre de emisión permanente—. La crónica del personaje funciona en un principio como terapia tras un duro revés: allí habla de su familia, el amor perdido, su gato Lúculo o su pasión por el submarinismo. Y de repente se vislumbra el primer síntoma del cambio: «Me he ajustado la corbata, cogido el maletín y apagado la radio. El locutor estaba comentando la explosiva situación que vive una de esas ex repúblicas soviéticas del Cáucaso con un nombre acabado en “an”. Por lo visto, un grupo de rebeldes ha asaltado unas instalaciones militares donde se acantonaban tropas rusas, o algo por el estilo. Demasiada sangre para mi gusto». ¿Demasiada? El principio del fin es una hemorragia incesante. 

Uno de los puntos fuertes de la novela es la manera en la que Manel Loureiro refleja la evolución del contagio, y cómo afecta paulatinamente a la rutina: las alarmas en redes sociales, telediarios y emisiones radiofónicas; el descontrol de un gobierno que asegura tener plenas facultades para afrontar la situación; la falta de autoridad en las fronteras y la entrada del virus en el país; la creación de zonas seguras y la declaración del estado de excepción; y, como es previsible, la fuerte psicosis colectiva que reduce al ser humano a un puro instinto de supervivencia. No obstante, sobrevuela una reiterada pregunta a lo largo de todo el volumen: ¿es la imposición de la ley del más fuerte la que asegura la resistencia del individuo, o es la inteligencia la que garantiza mantenerse a salvo? La heterogeneidad que reina en los personajes, los escenarios y los numerosos conflictos hará que ambas opciones decanten la balanza hacia su lado en algún momento.

Es necesario incidir en uno de los aspectos mencionados más arriba: las entradas del diario en la narración en primera persona. La estructura adoptada por Manel Loureiro es uno de los grandes atractivos de El principio del fin, pero la técnica se tambalea a medida que avanza la trama. ¿Contradictorio? No tiene por qué. El acierto a la hora de elegir dicho formato es innegable. El protagonista, con su crónica de los acontecimientos, relata un sinfín de emociones que cualquiera experimentaría ante los últimos días de la humanidad: miedos, inseguridades, digresiones… y terror. Nadie como uno mismo para entender cada emoción y ser capaz de verbalizarla. Pero —y este es el problema— ¿quién es capaz de mantener al día un diario, con minuciosidad y todo lujo de detalles, cuando te asaltan cientos de infectados tras cada esquina? La idea inicial pierde verosimilitud, sobre todo cuando el agotamiento, las adversidades y la búsqueda de supervivientes no restan capacidad para rellenar página tras página de un cuaderno. Quizá habría funcionado mejor una fórmula mixta, con un narrador externo en tercera persona que alternara con fragmentos de esas notas; o incluso mantener todo el tiempo, como es el caso, la voz narrativa del protagonista, pero sacando pensamientos y divagaciones fuera del manuscrito. Eso sí, no es más que una apreciación en la forma, por lo que nada ensombrece el brillante arranque de la trilogía.

El principio del fin, de Manel Loureiro, traslada a tierras gallegas la resistencia extrema ante una pandemia que amenaza con aniquilar la especie humana. La novela, primera entrega de la serie Apocalipsis Z, cumple con nota el objetivo de entretener a los apasionados del género en sus más de cuatrocientas páginas. Con un desenlace abierto que deja algunas respuestas pero muchas cuestiones en el aire, Manel Loureiro logra con éxito crear su particular complejo zombi entre Pontevedra y Vigo. Llamamiento para guionistas, directores y productores de cine y televisión: si necesitáis a un Rick Grimes patrio, esta es vuestra oportunidad.

Manel Loureiro en La Caverna Literaria

12 comentarios:

  1. Este lo dejo pasar, el género no es para mi
    Besos

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  2. No es mi tipo de lectura así que lo dejo pasar, pero me alegra ver que has disfrutado con la lectura.
    Besotes!!!

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    1. A ver si coincidimos en gustos para la siguiente lectura. ¡Gracias por el comentario! ¡Besos!

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  3. ¿Te puedes creer que hace meses que estoy atascada con "The walking dead"? Creo que me quedé a la mitad de la quinta temporada, no te digo más... Esta novela no la he leído pero me la ha recomendado ya más gente, así que la tengo apuntada.

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    1. ¡Ni te lo pienses! Me encantará conocer tu opinión sobre esta trilogía. En cuanto a The Walking Dead, entiendo lo que dices. Yo mismo he tenido que sacar fuerzas muchas veces para seguir adelante con la serie, pero es que me gusta tanto la temática y son ya tantos años... que al final, como digo en la reseña, desespero con los parones. ¡En nada, nuevos capítulos!

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  4. Puede parecer raro para una "inquilina de Netherfield", pero he visto todas y cada una de las series y pelis que comentas... algunas varias veces (¡me encanta que alguien más haya visto "Dead set"!). Me gusta mucho la temática zombie, vamos... jajaja. En literatura la verdad es que poca cosa salvo los libros de Resident Evil. Con Manuel Loureiro tengo muchas ganas de ponerme, así que tengo ganas de leer esta trilogía, aunque iré prevenida por lo que comentas de la forma de la narración.

    ¡Besote!

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    1. ¡Menuda sorpresa me has dado! Me encanta encontrar a otra apasionada del género, ¡y que además conoce Dead Set! ¡Qué alegría! Adelante con las novelas de Loureiro. No tengas en cuenta lo que comento de la forma, es solo un detalle que para nada influye en la trama, que es lo que importa. Ya sabes, si te animas, ¡no olvides contarme! Un beso.

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  5. Hola, nueva seguidora; felicitaciones por blogs y publicaciones; aquí el último publicado por mí: https://ioamoilibrieleserietv.blogspot.it/2018/02/5-cose-che-19-5-letture-che-mi-hanno.html

    Si quieres, te espero como lector fijo (encuentra el blog también en Facebook y Instagram como: ioamoilibrieleserietv)

    Gracias

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  6. Lo leí en su momento. Me gustó mucho.

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