24 de diciembre de 2018

Notas al margen — 15 — ¡Felices fiestas!


Poco hay que decir tras la imagen. No voy a hacer balance de lecturas. Tampoco del año. Ni de temas personales, familiares o laborales. Me conformo con seguir aquí, con buenas vibraciones y la intuición de que 2019 va a ser momento de una nueva etapa. Nada de listas ni propósitos. Simplemente que el tiempo fluya y marque su propia senda. Nos leemos en enero. ¡Pasadlo muy bien!

21 de diciembre de 2018

Reseña — «Todo oscuro, sin estrellas», de Stephen King


Que Stephen King es uno de los autores más prolíficos del panorama literario actual es bien sabido por todos. Aún con la larga sombra del revuelo que supuso la vuelta de It a la primera línea de los más vendidos tras el éxito comercial de la última adaptación cinematográfica —y que, si nada cambia, se repetirá en 2019—, el autor de Maine ha seguido lanzando textos para deleite de sus lectores. En España las miradas han estado puestas principalmente en Bellas durmientesEl visitante —publicación calificada como uno de los mejores thrillers del año— y La caja de botones de Gwendy —en colaboración con Richard Chizmar—; sin olvidar, claro está, las continuas reimpresiones de los clásicos, caso de Misery, El resplandor o el ensayo autobiográfico Mientras escribo. Por eso, como un año sin Stephen King sería casi como un año sin Navidad, he decidido cerrar el ciclo anual de reseñas con el volumen Todo oscuro, sin estrellas, compilación que aúna cuatro escalofriantes relatos —o novelas cortas, según se mire— que reflejan la mejor faceta creativa del escritor estadounidense. Bien nos tiene acostumbrado King a vastas historias capaces de extenderse a lo largo de más de mil páginas, pero sus narraciones breves, concisas y directas, son en ocasiones intensos placeres en frascos pequeños. Tanto si amas al de Maine como si eres principiante en sus andanzas terroríficas, este libro es una auténtica delicia. Os cuento con detalle.

10 de diciembre de 2018

Reseña — «Emma en la noche», de Wendy Walker


En ocasiones, cuando se hace balance de una novela, aparece la inevitable sensación de que ha faltado algo para cerrar un círculo perfecto, pinceladas que se han perdido en la narración para otorgar al texto una valoración brillante. Curiosamente, parte de esos achaques se atribuye a la falta de profundidad psicológica de los protagonistas, planos en exceso o poco evolucionados. Pero no es este el caso. Si por algo sobresale Emma en la noche es precisamente por todo lo contrario. Wendy Walker —abogada de derecho familiar y escritora estadounidense— puede presumir del desarrollo de sus personajes en la que supone su segunda incursión en el thriller psicológico, tras los pasos de No todo está olvidado (Umbriel). El tablero de juego tiene pocos componentes: la desaparición de dos hermanas, el regreso de una de ellas y la investigación para desentrañar el paradero de Emma. ¿Sencillo? No tanto. Wendy Walker maneja las piezas con maestría, cubre la trama con un espesa niebla que hace dudar de lo más básico y administra con calma pequeñas dosis de lucidez hasta un cierre fulminante. Os cuento con detalle.

17 de julio de 2018

Reseña — «Todos los veranos del mundo», de Mónica Gutiérrez

Helena no sabe cómo sobreviven las familias cuando coinciden todos sus miembros adultos bajo el mismo techo, pero está a punto de averiguarlo. Decidida a casarse en Serralles, el pueblo de todos los veranos de su infancia, regresa a la casa de sus padres para preparar la boda y reencontrarse con sus hermanos y sobrinos. La pequeña localidad a pie de los Pirineos ha permanecido casi inmutable en el tiempo, con sus amables habitantes y sus gratos recuerdos. Un lugar sin sorpresas, hasta que Helena tropieza con Marc, un buen amigo al que había perdido de vista durante muchos años, y la vida deja de ser tan tranquila en el pueblo. Quizá sea el momento de refugiarse en la nueva librería con un té y galletas, o acostumbrarse a los excéntricos alumnos de su madre y a las terribles ausencias. Quizá sea tiempo de respuestas, de cambios y vendimia. Tiempo de dejar atrás todo lastre y aprender al fin a salir volando.
Roca Editorial  |  2018  |  207 páginas
Siempre he dicho que uno de mis sueños es vivir en un pueblo pequeño, de esos con casas blancas en el que todos los vecinos se conocen. No es que viva en una gran capital de provincia, pero sí en una ciudad lo suficientemente ruidosa para aferrarme a ese oasis de tranquilidad. Sin embargo, hasta en las pequeñas localizaciones, alejadas de griteríos y multitudes, las preocupaciones se empeñan a veces en acompañarnos; y claro, incluso en el mejor de los paraísos somos capaces de recalcar tachas. En esta línea se mueve Todos los veranos del mundo, de Mónica Gutiérrez, una novela que invita a la reflexión sobre lo que habitualmente valoramos y lo que en realidad nos queda tras soltar toda la morralla. Una boda, una vendimia, un bibliotecario delicious y un reencuentro de la infancia son las claves de este entrañable relato dispuesto a sacar la sonrisa del lector. Os cuento con detalle.

26 de junio de 2018

Reseña — «Bajo cielos lejanos», de Sarah Lark

La periodista alemana Stephanie nació y creció en Nueva Zelanda, pero ha perdido todo recuerdo relacionado con su padre y sus primeros años de vida allí. Pronto descubrirá la existencia de un antiguo diario de una joven maorí cuya dramática historia ha ejercido una profunda influencia sobre los hechos del presente. Con él, logrará cerrar la brecha entre el pasado y el futuro. En su viaje por Nueva Zelanda, Stephanie contará con la compañía de Weru, un carismático y atractivo maorí que la ayudará no solo a descubrir secretos familiares escondidos durante mucho tiempo, sino también emociones que nunca se había atrevido a sentir.
Ediciones B  |  2018  |  654 páginas
Título original: Unter fernen Himmeln
Traductora: Susana Andrés
Sarah Lark —uno de los seudónimos de la escritora alemana Christiane Gohl— alcanzó la fama a nivel mundial con la aparición en 2007 de En el país de la nube blanca, primera entrega de la trilogía sobre Nueva Zelanda, a la que le seguirían La canción de los maoríes y El grito de la tierra. A lo largo de su carrera literaria la autora ha sido perseverante en la escenografía de sus novelas, un despliegue de paisajes oceánicos que se han erigido en su seña de identidad; y así sigue siendo en su último título, Bajo cielos lejanos, relato que se mueve a caballo entre el presente y las guerras maoríes en la segunda mitad del siglo XIX. Con un punto de partida que aúna crímenes sin resolver, un excéntrico hipnotizador y un diario, Sarah Lark propone un intenso periplo desde Hamburgo hasta la pequeña comunidad de Parihaka para narrar la tortuosa vida de la joven Marama. Os cuento con detalle.

18 de junio de 2018

Notas al margen — 14 — Reglamento General de Protección de Datos

En las últimas semanas ha habido por las redes una histeria colectiva a raíz del Reglamento General de Protección de Datos, de obligado cumplimiento desde el 25 de mayo de 2018. Aún hay muchos aspectos que no están claros y otros dependen de las distintas plataformas en las que se alojan los blogs. Mientras tanto, La Caverna Literaria cuenta desde este momento con su propia política de privacidad, aplicable a todos los usuarios del sitio. En ella se incluye todo lo referente a la finalidad del espacio, el uso de cookies, la recopilación de datos, la incrustación de contenidos de terceros y las vías de contacto. A este reglamento se podrá acceder en cualquier momento desde la página principal del blog (enlace). A continuación puedes leer todos los detalles.

Mi agradecimiento a Isi por la ayuda prestada para la elaboración del texto.

14 de junio de 2018

Reseña — «El último día de un condenado», de Victor Hugo

«¡Condenado a muerte! Hace cinco semanas que vivo con este pensamiento, siempre a solas con él, siempre con su helada presencia…» Estas son las palabras que dan inicio a El último día de un condenado, novela en la que Victor Hugo consigue trasladar al lector hasta límites insospechados toda la soledad, el horror y la angustia del anónimo hombre que espera su fin a manos del verdugo una vez sentenciado por la justicia. En este alegato contra la pena de muerte, el autor de Los miserables consigue dejar patente que en determinados casos la ficción tiene más fuerza que la realidad.
Alianza Editorial  |  2018  |  192 páginas
Título original: Le dernier jour d’un condamné
Traductor: Antonio Álvarez de la Rosa
Enfrentarse a los clásicos y escribir sobre ellos siempre entraña una gran responsabilidad. Son muchos los que han llegado hasta la obra, los que han desgranado cada página y han lanzado decenas de interpretaciones y lecturas acerca de las intenciones del autor. Por eso, cuando toca sentarse ante el teclado para dar una visión personal surge la sensación de que ya está todo dicho. Es lo que me ha ocurrido con El último día de un condenado, de Victor Hugo, una obra breve pero con un mensaje muy concreto y reivindicativo: la abolición de la pena de muerte. Pocas páginas necesita para transmitir tantas emociones en un único protagonista, todo ello sin perder de vista el férreo convencimiento sobre la erradicación de tan infame atrocidad. Ha sido mi primera incursión en la narrativa del escritor francés. Habrá más, sin duda. Quizá esta reseña no descubra nada nuevo —quizá no haya nada más que decir—, pero confío en que sirva para crear nuevos lectores de esta pequeña joya, porque merece la pena. Os cuento con detalle.