25 de mayo de 2017

Reseña — «La flor del azafrán amarillo», de Laila Ibrahim

En el instante de nacer, Lisbeth se ve apartada de su madre y queda a cargo de Mattie, una esclava a la que han separado de su propio hijo para que ejerza de ama de leche. Comienza así una relación intensa que conformará la vida de ambas durante décadas. Es Mattie, y no su familia, quien le enseña a disfrutar de las pequeñas cosas, quien le abre los ojos ante la injusticia de la esclavitud, quien le enseña a amar incondicionalmente. Pero ¿es posible que dos mujeres de origen tan dispar compartan semejante vínculo sin consecuencias? Este relato conmovedor de amor improbable sigue el viaje emprendido por cada una de ellas en busca de su propia libertad.
AmazonCrossing  |  2015  |  274 pp.
Título original: Yellow Crocus.
Traductor: David León Gómez. 
ISBN: 9781503953505.
Poco he leído sobre la esclavitud en América en el siglo XIX, y las cuantas páginas que han pasado por mis manos no superaban los límites del análisis histórico. No recuerdo haber indagado en ninguna ficción que gire en torno a este tema, motivo por el que quise pararme en la novela de Laila Ibrahim, escritora estadounidense con amplia experiencia en «psicología del desarrollo desde la perspectiva multucultural». Antes de llegar a La flor del azafrán amarillo, tuve ocasión de conocer detalles sobre la opresión de los esclavos en Colombia en esta misma centuria, los primeros pasos abolicionistas, la denominada «ley de vientres» y la condición de los libertos. Tanto me atrajeron estas anotaciones que interpreté la llegada de este libro como una señal. Con un trasfondo histórico mínimamente bosquejado, pero suficiente para el contexto de la narración, Ibrahim narra el férreo vínculo entre la primera hija de un matrimonio adinerado y la nodriza a la que se encomienda su crianza. Os cuento con detalle.

La flor del azafrán amarillo principia con las palabras de Lisbeth, nacida entre servidumbre y opulencia. En el breve prólogo que dirige al lector, aquella niña ya adulta advierte sobre la autenticidad de las emociones que sintió por su ama de cría. La novela es su vida, el recuerdo de una intensa relación que cambió para siempre su manera de ver el mundo que habían puesto a sus pies. Así, Lisbeth declara: «Se preguntará el lector si es cierta [nuestra historia] y puedo garantizarle que así es, aunque mis padres desearían lo contrario. Lo es tanto como la más cierta que jamás se haya narrado. Es la historia de mi amor por Mattie, y supongo que también la de su amor por mí» (pág. 9). Tras esta aserción, su mente viaja hasta la noche del 14 de abril de 1837, justo en el instante en que Mattie —de tez «oscura como granos de café tostado»— debe abandonar a su hijo Samuel para asistir al parto de la señora de la plantación de Tidewater, Ann Wainwright. El terrible dolor que siente la esclava al abandonar a su recién nacido la marca para el resto de sus días, aunque intenta paliar mínimamente su desconsuelo con el cariño en los cuidados de Lisbeth. Mattie desea alejarse de allí cada segundo, un entorno hostil bajo la sombra del propietario de los cultivos —Jonathan Wainwright—, el férreo control de la suegra de Ann —«reacia a renunciar a su condición de anfitriona de Fair Oaks» (pág. 28)—, y la inexpugnable presencia de la señora Gray, ama de llaves.

El título elegido por Laila Ibrahim para su novela halla su origen, precisamente, en una amistosa conversación entre Lisbeth y Mattie, cuando la primera apenas cuenta con cinco años. Llena de curiosidad, la niña se interesa por la madre de su ama de cría; esta, con ternura, le cuenta: «Tenía una voz muy hermosa. [...] El amarillo era su color preferido. Todas las primaveras salíamos a buscar flores de azafrán amarillo. […] Es una flor que sale al principio de la estación. Es muy pequeña y no dura mucho, pero te anuncia que ha llegado la primavera» (pág. 74). Desde entonces, los rubios pétalos se convierten en símbolo de muchos momentos de la novela, todos ellos impregnados con la esencia de una unión inquebrantable. Sin embargo, habrá quien intente tensar los lazos para romper la cercanía de una amistad que, en aquella época, resultaba inconcebible para gran parte de la población. No faltan, pues, la intransigencia y la falta de escrúpulos de aquellos que veían en los negros una posesión subyugada sobre la que ejercer un irrefrenable maltrato.

Si bien es cierto que La flor del azafrán amarillo no profundiza en exceso en las claves del contexto en el que Ibrahim recrea su obra, se infiere de algunos pasajes y, sobre todo, de ciertas actuaciones de los protagonistas, muchos de los pilares sobre los que se construye la intensa y larga amistad de Lisbeth y Mattie: la esclavitud en Estados Unidos a lo largo del siglo XIX, el desasosiego de las clases oprimidas, los movimientos abolicionistas y la lucha por la libertad. Más allá de todas estas parcelas, lo que realmente se vislumbra tras el relato es la existencia de un ser humano poliédrico, capaz de mostrar la cara más amable y comprensible, pero también la naturaleza depredadora y nociva. Quizá la novela tenga pequeños defectos, pero no hay duda de que Laila Ibrahim ha puesto todo su empeño en perfilar, bajo la atenta mirada de estas dos mujeres, una mínima fracción del abuso y la tiranía que ejercieron muchos hacendados en tierras americanas. Sin embargo, incluso en aquellos parajes inhóspitos, la esperanza resurgiría con los primeros gritos triunfantes.

Laila Ibrahim en La Caverna Literaria

20 comentarios:

  1. Hola!
    Lo tenía mirado para leerlo, me atraen los libros de Amazon Crossing. Tampoco he leído nada ambientado en esa época de esclavitud y con ese contexto, así que me llama la atención.
    Un saludo!! :)

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    1. AmazonCrossing tiene títulos muy atractivo. ¡Volveré a pecar, seguro! Espero que le des una oportunidad a la novela de Laila Ibrahim. ¡Saludos!

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  2. Pues no me importan esos pequeños defectos. Parece un buen libro. Y además, también he leído poco de esta época. Hay que ponerle remedio.
    Besotes!!!

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    1. ¡Estupendo, Margari! Estaré encantado de conocer tus impresiones. Seguro que disfrutas de la lectura. ¡Un beso!

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  3. Me gusto léerla y me quede con ganas de que la autora profundizará más en ciertas cosillas

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    1. Coincidimos en eso, no habría estado mal que se adentrara más en algunos temas. ¡Saludos!

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  4. Pues pinta muy interesante, y a pesar de esos pequeños defectos y que no llegue a profundizar del todo en el contexto histórico, la historia en sí me llama mucho la atención. Apuntada queda.

    ¡Besote!

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    1. La historia merece la pena. Después de todo, los defectos no deslucen lo que Laila Ibrahim cuenta. ¡Un beso!

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  5. Me quedé prendada de su historia en una reseña que hizo Erianod, así que enseguida me hice con ella en kindle. La tengo esperando aún su momento ideal, como el que te llegó a ti, y me gusta lo que cuentas a pesar de que falte algo más de información histórica.

    Besitos

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    1. Me alegra saber que tienes esta novela a mano. ¡Que llegue pronto su momento! Aquí estaré para conocer cada detalle de tu lectura. Un beso.

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  6. ¡Hola! Pues tampoco he leído mucho sobre esta parte pero creo que es una lectura muy interesante ya que nos descubre la forma de vida de aquellos que nacieron libres y les pusieron cadenas. Además me encanta la amistad y el cariño que se tienen ambas protagonistas pues al final el color es tan sólo eso, un color.
    Saludos :)

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    1. ¡Qué bien lo has explicado, Patricia! Después de todo, bajo la piel la sangre siempre tiene el mismo color. ¡Un abrazo!

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  7. Aunque el tema en sí no es el que me llame más la atención del mundo, quizá porque también es desconocido para mí podría darle una oportunidad. Siempre es interesante que un libro arroje luz sobre algún aspecto que nos resulta ajeno, ¿verdad? Aun así, tomaré en cuenta esos pequeños defectos de la obra para ir sobre seguro.

    Un abrazote.

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    1. Por supuesto, Xavier, siempre es bueno acercarse a libros que traten temas ajenos a los que nos resultan habituales. Además, ¡nunca se sabe dónde vamos a encontrar nuevos intereses! Va otro abrazo.

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  8. Este lo descarté, demasiado pendiente y tampoco es que me llame demasiado
    Besos

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    1. ¡En otra ocasión será, Carla! Un beso.

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  9. Yo lo tengo pendiente. El tema me atrae y a pesar de que no sea redonda, creo que será una lectura que me guste
    Besos

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    1. Seguro que sí, Laky. Estoy convencido de que te encantará. ¡Besos!

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  10. Pues ahora que lo dices, creo que lo único que he leído sobre la esclavitud en América en esa época fue "Raíces"; y de eso hace ya la tira...

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    1. Pues un motivo más para retomar esa línea temática. :) ¡Un abrazo!

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