29 de marzo de 2017

«Arcadia», de Iain Pears

En el sótano de la casa de un profesor de Oxford en los años sesenta, una joven de quince años busca a un gato perdido… y en su lugar se encuentra a sí misma en un mundo diferente. «Fue separando los dedos poco a poco para echar un vistazo, dejando que los ojos se acostumbraran a la repentina claridad. Era increíble. La pérgola —en una casa gris, sombría; en una calle gris, sombría; en un día gris, sombrío— no mostraba la pared con manchas de humedad de detrás, sino una extensión de campo abierto bañado en una luz brillante». 
Espasa  |  2017  |  637 pp.
Traductora: María José Díez Pérez.
ISBN: 978-84-670-4960-2.
Quien siga este blog con cierta frecuencia sabrá que la fantasía y la ciencia ficción apenas se han prodigado por aquí. No son etiquetas a las que acuda con asiduidad, y resulta cuando menos curioso, pues las novelas que se adscriben a estos géneros son, probablemente, las que comienzo con más entusiasmo, quizá por esas ganas de ver nuevos y originales mundos. Es lo que sucedió cuando tuve noticias de Arcadia, de Iain Pears, publicada hace unos días por Espasa. He de reconocer que hubo un elemento que hizo que le prestara una atención especial: la recomendación en portada de Félix J. Palma. Siento debilidad por los mundos fantásticos que creó el autor sanluqueño en su trilogía victoriana —tuve ya ocasión de hablaros de El mapa del tiempo y El mapa del cielo—, así que la sola idea de hallar una propuesta similar logró que la balanza se decantara al instante. Pears traza en este volumen una compleja aventura entre entornos imaginarios, universos paralelos, saltos temporales y futuros distópicos, con una narración caprichosa que manejará al lector a su antojo. Os cuento con detalle.

Henry Lytten es presentado en un pub británico cualquiera a mediados del siglo XX, donde comparte con un selecto grupo de amigos —por el que habían pasado Lewis y Tolkien— su pasión por los relatos fantásticos. Desde hace años intenta crear un cosmos literario minucioso que suponga su gran creación, pero que hasta entonces ha permanecido inconcluso por su participación en la guerra y sus obligaciones académicas. Ahora, por primera vez en aquella reunión, está dispuesto a compartir con sus acompañantes parte del proyecto. Fuera de allí parece llevar una vida rutinaria, sin grandes sobresaltos, con la única compañía de Jenkins, un gato arisco que parece despreciar toda tentativa de afecto, y alguna que otra visita de la adolescente Rosie Wilson. Es la curiosidad de la joven la que la lleva a indagar en el sótano de Lytten, atiborrado de trastos que el escritor guarda allí de su vieja amiga Angela Meerson. Entre todos esos cachivaches, Rosie activará, sin saberlo, la maquinaria que puede poner en jaque pasado, presente y futuro del universo tal y como lo habían conocido hasta ese instante.

Mientras Pears entretiene en esta parcela con intervenciones de los servicios secretos, continuas entradas y salidas de la vivienda y un permanente halo de sospecha sobre lo que allí sucede, invita al lector en otros capítulos a conocer lo que parece un desalentador futuro para el ser humano: una superpoblación global, restricciones estrictas en las libertades del individuo y una amenazadora escasez de recursos. Ante esta situación solo resisten los «renegados», asentamientos que intentan continuar al margen del nuevo orden. La trama en esta línea temporal se centra en los laboratorios de Robert Hanslip, donde se desarrolla una nueva tecnología a raíz de los avances de una «psicomatemática». Todo ello tiene un propósito bien definido: la posibilidad de acceder a universos paralelos, lo que conllevaría la explotación ilimitada de recursos. Pero nada sale según lo previsto, sobre todo tras la intervención del perverso Oldmanter, deseoso de adueñarse de los descubrimientos de la científica. La desaparición de esta última hace que todo penda de un hilo, hecho que convierte el episodio futurista en una carrera contra reloj.

El novelista inglés aún tiene una tercera vía para deleitar a los lectores: el idílico Anterwold. En estas coordenadas se esconde el mundo inventado por el profesor Lytten, una sociedad atemporal con sus leyes, gobiernos e historia. Allí se dibujan las fronteras de Ossenfud y Willdon, la traición y el asesinato de Thenald, la subida al poder de lady Catherine, la huida de Pamarchon, las útiles enseñanzas de Henary y el aprendizaje de Jay. Esta creación casi medieval parece quedarse en un vacío indefinido entre la distópica isla de Mull y el Oxford de los años sesenta en los que conviven Lytten, Rosie y Angela, pero nada es fruto del azar. Allí, entre árboles, ríos y arbustos, un inesperado destello —fuera de los límites creadores del profesor— comenzará a fraguar los vínculos entre los distintos planos.

Comenzaba esta opinión aludiendo a las palabras con las que Félix J. Palma definía la novela de Pears: «un rompecabezas divertido y fascinante». Tras casi setecientas páginas de cambios de escenarios y viajes temporales considero que es una manera muy acertada de sintetizar lo que contiene Arcadia. El lector tiene ante sí, prácticamente desde el inicio, todas las piezas del puzle, aunque con formas complicadas que no parecen encajar para desvelar las claves del imaginario de Pears. Solo es cuestión de tiempo. La continua alternancia de los tres universos descritos y los numerosos protagonistas que toman parte en ellos descolocan y sobrepasan en las primeras visitas a estos escenarios, pero cuando se controla cada eje únicamente resta disfrutar de la travesía.

No soy experto en literatura fantástica, por lo que no puedo advertir a futuros lectores sobre posibles clichés o temas manidos; pero sí puedo transmitir mi entusiasmo tras la lectura. El manejo que hace Iain Pears de tiempos, escenarios y personajes es sublime, con un perfecto control narrativo sobre cada una de las líneas argumentales. Como es de esperar en proyectos tan ambiciosos como este, ciertos pasajes pueden resultar densos por la necesidad de desglosar e interpretar conceptos necesarios para comprender lo que el autor quiere mostrar, especialmente cuando la mirada está puesta en la era tecnológica de la isla de Mull. No debe entenderse este apunte como una traba para la historia; todo lo contrario, el lector agradecerá este ritmo pausado para entender al milímetro las peculiaridades de Arcadia y evitar un esbozo demasiado somero que pecaría de poca profundidad.

Poco más se puede decir sin destripar la trama. Es hora de que el lector valore con estas pocas líneas si el cosmos creador por Iain Pears puede ser de su agrado, un cóctel donde se juega incesantemente con las apariencias, la realidad y lo imaginario. ¿Existe Anterwold? ¿Hasta dónde puede llegar el peligroso enfrentamiento de Hanslip y Oldmanter? ¿Es todo fruto de la descabellada mente de Lytten? ¿Y si todo fuera una conspiración? Desde aquí solo puedo invitar a los curiosos que se dejen seducir por los difusos contornos de Arcadia. Y es que, después de todo, no existe mayor deleite que dar solución a un rompecabezas.

Gracias a Espasa por el ejemplar facilitado

Iain Pears en La Caverna Literaria

21 comentarios:

  1. Cuando me dijiste que lo estabas leyendo sabía que te gustaría ;-) Es verdad lo que comentas sobre la cita de Félix J. Palma sobre esta novela, sí que se trata de un rompecabezas genial con el que el lector disfruta muchísimo. Es uno de los puntos que más me gustaron de la novela, el poder ir uniendo las piezas poco a poco, el que el autor me dejara pensar y no me lo diese todo masticadito. ¿A qué es increíble la capacidad de Pears para crear mundos y escenarios posibles? ¡Tres universos, nada menos! Un libro divertido, para mí un clásico de la fantasía y la ciencia ficción desde ya. Me alegra que te haya gustado y poder comentar contigo. Bss

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    1. No puedo estar más de acuerdo contigo, Mónica. Fíjate, creo que Pears podría haber sacado una novela independiente de cada uno de esos mundos, dan mucho de sí. De ahí el mérito del autor para engarzar todos los escenarios. Lo he pasado en grande. ¡Besos!

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  2. Hola :) Me alegra que te haya gustado, tengo un par de recomendaciones para ti que las puedes gozar mucho ya que veo que te ha gustado. La primera de todas sin duda es Relojes de hueso de David Mitchell, puedo decir que casi con seguridad uno de mis libros favoritos que siguen diferentes lineas personales y temporales, es una gozada. También te diría que Las primeras quince vidas de Harry August, te lo puedes pasar muy bien con Claire North y es super adictivo. Un abrazo y a seguir metiéndose de lleno en la fantasía y ciencia ficción, cuando necesites sugerencias, ya sabes donde estoy :)

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    1. Daniel, muchísimas gracias por tus recomendaciones. No hace mucho, aprovechando una oferta de Amazon, compré en formato digital «Relojes de hueso», así que voy a tenerlo en cuenta cuando tenga ganas de volver a mundos fantásticos (¡no creo que tarde!). Tomo también nota de «Las primeras quince vidas de Harry August». Acepto tu ofrecimiento, así que te buscaré cuando necesite que alguien me asesore. ;) ¡Saludos!

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  3. Tu opinión supone para mí el impulso definitivo, Jesús: la voy a leer. Y seguro que la disfruto tanto como Mónica o tú. Yo tampoco soy un ávido lector de fantasía pero de vez en cuando sí me gusta abandonarme a los brazos de la magia y de los mundos inventados, y por lo general suelo disfrutar mucho. Volveré a contarte mis impresiones cuando lo haya leído.

    Un abrazote.

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    1. ¡Qué bien, Xavier! Me alegra que tanto mi reseña como la de Mónica te hayan animado para esta lectura. Creo que puedes disfrutarla tanto como nosotros. Ojalá pase pronto por tus manos, ¡necesito tus impresiones! Va otro abrazo.

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  4. No sé si disfrutaría de esta lectura, no la veo muy de mi estilo pero sí sé a quién recomendárselo
    Besos

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    1. Estupendo, Tatty. Así, aunque no llegue a tus manos, habrá alguien que pueda disfrutarla. ¡Un beso!

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  5. Yo estoy contigo, es un rompecabezas que tardas en digerir pero resulta divertidísimo el proceso ;o)
    Besotes en dos dimensiones.

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    1. Se nota que lo hemos pasado genial con la lectura. Ojalá Pears se anime más adelante a crear algo parecido o, por qué no, a contarnos qué sucedió más allá del desenlace. ¡Besos!

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  6. Estoy leyendoos a todos los del reto y no veo opiniones más dispares que las vuestras. A pesar de unas y otras opiniones, yo tengo claro que lo quiero leer, y forjarme mi propia opinión.
    Un saludo

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    1. Eso parece, Eleia, en este reto están saliendo opiniones completamente opuestas. Me gusta cuando eso sucede, porque permite apreciar muchos matices de la obra, además del debate que genera. Espero que pronto puedas tener tu propio punto de vista. ¡Saludos!

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  7. Me alegro mucho de que te haya gustado ;) Para mí empezó muy bien pero al poco dejó de sorprenderme... no sé, no está mal construido pero tiene muchas tramas que me sobraban como la de espías. Los personajes me parecieron muy muy planos, no hay ninguno que me llamara la atención y encima se profundiza poco en cada mundo. Me hubiera gustado saber más de ese futuro distópico. Qué se le va a hacer :(
    Besos

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    1. ¡Qué pene, Oly! Parece que esta lectura conjunta está dejando opiniones extremas. No descartaría otra novela de Pears a raíz de esta misma. ¡El tiempo lo dirá! Un beso.

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  8. A mí, como a ti, también me ha gustado mucho, he disfrutado de ese rompecabezas y de los giros de los tres mundos.

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    1. ¡Qué bien! Espero con ganas tu reseña para conocer los detalles. ¡Saludos!

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  9. ¡Hola!
    Me compré el libro el otro dia y estoy deseando empezarlo. Paso de puntillas para no spoilearme nada =)
    Besos

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    1. ¡Genial, Sandry! Estaré encantado de conocer tus impresiones cuando leas la novela. ¡Un beso!

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  10. He estado a punto de leerlo varias veces pero no me termino de animar :D

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    1. ¡Ay, Marina, a ver si encuentras un último estímulo y te animas! Me encantaría ver esta novela en tu blog. ¡Un beso!

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  11. ¡Hola!
    Me alegro que hayáis disfrutado de la lectura algunos de los que participabais en el reto. Puedo entender tus razones para disfrutar de la lectura, pero para mi las cosas negativas pesaban demasiado. Aún así, ha sido un reto divertido (y muy diverso) así que espero poder repetirlo pronto :D

    ¡Un beso!

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