19 de octubre de 2016

"Duele la noche", de Estrella Flores-Carretero

Bajo el aspecto del joven Martín Conrado hay una mujer atrapada en la soledad y el miedo, que tiene que hacerse pasar por hombre para huir de un matrimonio concertado. En mayo de 1914 llega a una Barcelona convulsa donde los movimientos obreros y un Raval densamente poblado por prostitutas, jugadores, aventureros, bohemios y todo tipo de buscavidas marcan la existencia de la gente y su historia de supervivencia. […] La protagonista de Duele la noche nos invita a acompañarla en este relato contado desde el corazón y con la absoluta determinación por alcanzar sus objetivos. […] Estrella Flores-Carretero sigue indagando en la superación personal, la amistad, el dolor, el amor y los miedos más íntimos a través de unos personajes conmovedores y una trama trepidante que atrapará al lector.
Estrella Flores-Carretero | Algaida | 1ª edición | 2016 | 447 pp.
ISBN: 978-84-9067-611-0.
Construir una ficción que emocione no es tarea fácil. Debe tener credibilidad, erigirse sobre una base sólida y contar con protagonistas que evolucionen en su psicología sin perder verosimilitud. De ahí que el relato pueda concebirse como un doble ejercicio de superación: primero, para el propio escritor, que tiene que salir indemne del proceso creativo; y luego, para los personajes, sufridores de todos los contratiempos imaginados por su particular hacedor. Es en esta última parcela donde la novela tiene que presumir de vitalidad y robustez, capaz de contagiar a los lectores la turbación y el desasosiego de las marionetas literarias. Con esta intención se presenta Duele la noche, de Estrella Flores-Carretero, escritora extremeña que ha querido profundizar en la sensibilidad del ser humano a través de los ojos de Martina, abandonada en un mundo voraz y despiadado. Os cuento con detalle. 

Duele la noche relata las vicisitudes en el temprano despertar de Martina Conrado, joven inconformista dispuesta a luchar contra los grilletes de una vida indeseada. El origen de su huida se sitúa en el matrimonio convenido por su padrastro con un acaudalado hombre veinticinco años mayor que ella, instalada aún en su lozanía adolescente. El enlace pactado, la reciente muerte de su madre y la ausencia de su hermano Juan —destinado por el servicio militar en las colinas del Rif— dejan a Martina sin apoyos en tan delicada situación, por lo que decide partir hacia Barcelona en 1914, con el único propósito de escapar del horrendo negocio al que pretendían condenarla. No obstante, el día a día en la Ciudad Condal tampoco es sencillo para la protagonista, obligada a tomar medidas drásticas para sobrevivir en una metrópoli abierta a los nuevos tiempos.

Preparada para todo en este vertiginoso escenario, opta por cambiar su identidad para meterse en la piel de Martín, con la esperanza de que el atuendo masculino sirva como acicate para lograr un porvenir, si no dichoso, al menos desahogado. Las primeras jornadas de precariedad y caminatas a ninguna parte dejan paso al primer sueldo gracias al empleo en la botica de don Eduardo. La influencia del farmacéutico es clave para perfilar los primeros rasgos de la personalidad que acabará identificando a Martina. En él encuentra el sustento necesario para salir adelante, pero también el interés por la cultura, la política y la ciencia. En sus propias palabras: «ese golpe inesperado, […] esa botica de la calle de Arco del Teatro que endurecería mi corazón y me haría perder mi ingenuidad de niña con el tiempo…, nunca imaginé que ese instante sería tan decisivo en mi nueva vida» (p. 26). De hecho, son numerosos los pasajes de la novela que apuntan la gran capacidad de Martina para la formación, así como su disposición para la sociabilidad y el aprendizaje. En todos estos cambios no faltan tampoco las primeras incursiones amorosas, encarnadas en la figura de Luis Capdevilla.

Como reza la portada de Duele la noche, la resistencia de Martina ante las adversidades es, a su vez, «la apasionante historia de superación de una mujer en busca de su futuro». Sin embargo, no es el único propósito que se esconde tras la narración de Estrella Flores-Carretero. La novela pretende también dibujar un retrato de la efervescencia política y cultural que agitaba las costumbres barcelonesas en los primeros años del siglo XX —además de otras localizaciones como Madrid o París—. La ciudad catalana entra en la modernidad y las vanguardias para modificar las directrices fijadas hasta ese momento. Se mueven los valores estéticos, el arte traslada sus inquietudes hacia nuevas coordenadas, las calles se impregnan de revueltas sociales y protestas por los derechos de la clase trabajadora, y la noche se convierte en el centro neurálgico del desenfreno. Este escenario permite a la autora introducir temas como el sindicalismo, las tertulias literarias y políticas, la corrupción, el espionaje, la mafia o la venta de drogas. Este último tema es, probablemente, el que más espacio ocupa en los días de Martina en Barcelona, al tratarse del medio de subsistencia del personaje; se evidencia, por tanto, una evolución desde el comercio en farmacia con fines médicos hasta la adicción de un consumo incontrolado.

A pesar de la excelente labor llevada a cabo por Estrella Flores-Carretero en Duele la noche, hay algún que otro inconveniente que enturbia la lectura. Es el caso de la excesiva insistencia en el carácter «femenino» de Martín, una reiteración que se podría haber suavizado sin perjudicar la historia, sobre todo teniendo en cuenta que las propias reflexiones de la protagonista son suficientes para que el lector intuya el miedo a ser descubierta. Así, por ejemplo, se puede percibir en las palabras de don Eduardo: «Martín, no seas tan cumplido, a veces pareces una mujer y eso puede prestarse a confusión» (p. 53); o más adelante, también en boca del farmacéutico: «Chico, estás obsesionado con la limpieza […]. Te he dicho miles de veces que hay una parte de tu forma de ser que tendrás que cuidar. Martín, puedes dar la impresión de parecer una mujer en estos menesteres» (p. 72); incluso el enamorado Capdevilla alude a este aspecto: «Martín, a veces me recuerdas a las mujeres, tienes esa sensibilidad propia de ellas» (p. 96). La repetición de la sospecha en un corto recorrido del relato acaba por restarle consistencia. Queda claro quién es Martina, cuáles son sus razones para ocultarse y cómo se ha integrado en el ambiente barcelonés, por lo que las reiteradas advertencias son innecesarias. 

Además, hay que añadir a esta nota las sobradas menciones a la distribución de la cocaína en círculos sociales, pues el destacado protagonismo que se otorga a esta faceta difumina otros aspectos que podrían haber enriquecido a Martina como personaje. Es innegable la documentación que ha realizado la escritora acerca de esta parcela en el municipio catalán a partir de 1914 —incluso con referencias detalladas, como el artículo titulado «La cocaína en Barcelona. Cómo se envenena al publico», impreso en septiembre de 1917 en El Diluvio—. Pero la abundante atención al tema ensombrece otros asuntos como las vivencias amorosas con Luis, los avances de Martina en su formación o el interés que suscitaban las tertulias intelectuales. A pesar de todo, los drásticos acontecimientos en un punto determinado de la novela y el paseo de la protagonista por nuevas ubicaciones permiten avanzar poco a poco para dejar atrás el atolladero. 

Duele la noche, de Estrella Flores-Carretero, recorre las desavenencias de Martina en un mundo esquivo del que intenta salir triunfante. Dejando atrás la tristeza por la pérdida de su madre, la nostalgia de un hermano ausente y el presente poco prometedor impuesto por su padrastro, la protagonista sobrevivirá en las calles de Barcelona escondida tras la apariencia de un hombre. Allí conoce las reuniones literarias, la excitación política, los primeros años del sindicalismo, la delincuencia, el creciente consumo de cocaína y la entrada en la modernidad, construyendo a su alrededor un entorno de imborrables experiencias. Flores-Carretero se propuso con Duele la noche narrar una historia de superación personal puesta en los ojos de la cándida Martina. Sin duda, ha alcanzado la meta. 

«Dicen que nunca podemos borrar de la mente los instantes previos al daño tatuado en la piel. Dicen que tenemos una capacidad infinita para pintar encima de lo que sí fue. Dicen que envolvemos en una habitación cerrada las heridas para no sufrir. Dicen que somos maestros en el arte de suavizar el dolor. Pero también dicen que, si somos amigos de nuestros miedos, nos hacemos invulnerables. Y eso es lo que hice […]» (Duele la noche, p. 11)

Estrella Flores-Carretero en La Caverna Literaria

22 comentarios:

  1. No conocía el libro, pero no termina de llamarme esta vez, así que lo dejo pasar.
    Besotes!!!

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    1. Coincidiremos en otra ocasión, seguro. ¡Besos!

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  2. No me convences esta vez, Jesús. O tal vez debería decir que precisamente es eso lo que has logrado, porque con los peros que has encontrado en la novela me has persuadido para que no la apunte. Por cierto, la cubierta es horrenda; si no llegan a poner "novela" en grande, ni siquiera lo parecería.

    Un abrazote.

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    1. El planteamiento de la historia me ha gustado, pero esos pequeños detalles me sacaban de la trama demasiadas veces. ¡Va otro abrazo!

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  3. Lo tengo pendiente en la estantería, a ver cuando puedo ponerme con él y espero que me guste a pesar de esos peros que señalas
    Besos

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    1. Genial, Tatty. Me encantará conocer tu punto de vista. ¡Besos!

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  4. No me.llama especialmente así que lo dejaré pasar

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    1. Como le he dicho a Margari más arriba, seguro que coincidiremos en otros títulos. ¡Saludos!

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  5. Ay, pobrecita Martina. No conocía de nada la novela, pero me la apunto por si acaso, que ya sabes que la pila de libros pendientes cualquier día me mata.

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    1. ¡Las pilas de libros pendientes son peligrosas! Como siempre, me encantará conocer tus impresiones si finalmente le das una oportunidad a la novela. ¡Besos!

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  6. A mí no me importaría darle una oportunidad, la verdad. Besos

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    1. Estaré encantado de conocer tu opinión si finalmente te animas. ¡Un beso!

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  7. Esta vez no me animo, has señalado algunas cosas que no me convencen
    Besos

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    1. Espero traer pronto por el blog lecturas que puedan interesarte. ¡Un beso!

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  8. ¡Hola! Muy buena reseña ^^
    Le echaré un ojo al libro porque me ha llamado mucho la atención
    Un besito

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    1. ¡Gracias por tus palabras, Samuel! Un abrazo.

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  9. La dejo pasar, no me llama mucho.

    Besos.

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    1. ¡A ver si hay suerte en próximas reseñas! Un beso.

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  10. La verdad es que no me importaría conocer la historia de Martina, las historias de superación me gustan. Y aunque tenga varios "peros" no lo descarto para más adelante.

    Besitos

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    1. Estupendo, Cris. Además, como digo siempre, esos inconvenientes pueden no serlos para otras personas. Si lees la novela me gustará conocer tu opinión. ¡Besos!

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  11. Pues yo creo que tiene muy buena pinta!!
    un abrazo!

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    1. Si te animas a leer la novela, no olvides hacerme llegar tus impresiones.

      ¡Va otro abrazo!

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