29 de julio de 2015

"La inmortalidad del cangrejo", de Fernando J. López.

Septiembre de 2001. Alfredo tiene veintitrés años, un novio al que apenas ve, un trabajo basura que odia y una familia a la que no soporta. La noche en que Edu, su mejor amigo, desaparece sin dejar rastro, se siente obligado a intentar dar con él. Su búsqueda lo llevará a adentrarse en una realidad cada vez más violenta y peligrosa, hasta que su mundo amenace con derrumbarse con la misma saña que las Torres del 11-S. Un mundo obcecado en ser cangrejo y donde los titulares ya nos anunciaban, sin que lo supiéramos, cuánto habríamos retrocedido diez años después.
Contraportada | Baile del Sol | 1ª edición | 2013 | 184 pp.
ISBN: 978-84-15700-74-6.
En marzo compartí con vosotros mi opinión sobre La edad de la ira, novela en la que se detalla una preocupante radiografía de lo que podría suceder dentro de cualquier centro de enseñanza secundaria. Tras aquella lectura, y después de haber intercambiado algunos mensajes con su autor, Fernando J. López me dio la oportunidad de adentrarme en La inmortalidad del cangrejo, título que presento en esta entrada. Ya no son los jóvenes adolescentes que comienzan a descubrir el mundo, sino los que principian la etapa adulta hastiados de una vida sin rumbo. En otras palabras, la lectura refleja el desasosiego, la incertidumbre y la desilusión de un pequeño grupo de amigos que, recién emprendido el vuelo, sufren el cansancio de una infructuosa supervivencia. Os cuento con detalle.

La inmortalidad del cangrejo coloca en el centro de la trama a Alfredo. Harto de un trabajo precario que no le convence, de una familia «modelo» que es todo lo que él no quiere ser, y de unas ilusiones cada vez más lejanas que no llegan a materializarse, parece encontrar cierto alivio en la reunión de los martes con Yolanda, Rafa y Edu. Los breves encuentros, que casi han perdido su razón de ser, están justificados por el propósito de montar una pequeña compañía de teatro. No obstante, nada está bien dentro del círculo: el objetivo primigenio se desvanece para manifestar frustraciones que se rebelan contra el grupo, vínculos anquilosados que penden de un hilo, amistades casi inventadas que no son más que sombras nefastas de tiempos pasados. Y todo estalla el día del estreno, la noche en que Edu tiene que representar el monólogo preparado. Pero no llega. No hay señales. Nadie es capaz de contactar con él. Los nervios afloran en la pandilla, mientras todo se desmorona a grandes pasos. Es en este punto donde la grieta existente alcanza un punto sin retorno en el que las heridas se vuelven incurables.

Caverna Literaria Inmortalidad Cangrejo Fernando López
Fernando J. López construye un protagonista soberbio gracias a su maestría para plasmar con palabras los rasgos psicológicos que lo convierten en el auténtico eje de la intriga. La capacidad del autor para trazar el discurrir de la mente del personaje alcanza una cercanía única en sus pensamientos. Tanto es así que es casi imposible no sentir los temores más recónditos: la inseguridad en la relación de pareja, el sexo como vía de escape, la inestabilidad por un entorno frágil, la frustración de las metas incumplidas, el deseo que no fue amor y el amor que niega el acceso al placer… y entre tanto, la locura. El lector percibe como se resquebraja el delgado cristal que sostiene la vida de Alfredo; teme que en cualquier instante todo acabe de la manera más inesperada; sufre por no poder tender la mano al que no logra —o no quiere— encontrar el rumbo. El personaje grita más allá de las páginas de la novela, mientras que el lector querrá buscar el hueco entre las intensas líneas para ser el cicerone que reconduzca el camino perdido.

La inmortalidad del cangrejo olvida ya a aquellos jóvenes adolescentes que iban dejando retazos de una endeble inocencia. Las alianzas que mantenían a flote la amistad en La edad de la ira no es la que perdura en la historia reseñada en estos párrafos. Sigue habiendo un caso por resolver, varias incógnitas que tensan la cuerda del relato hasta límites extremos. No obstante, el enfoque es bien distinto: ahora no interesa el análisis de la tragedia desde una perspectiva externa, sino desde una visión profunda, íntima, velada. De ahí que la novela se perciba como un monólogo interior que desnuda a jirones el alma que el (anti)héroe esconde tras la piel. Quizás, por tal motivo, el lector sienta la sangre del personaje como la suya propia. Y conseguir eso sólo con palabras es, simplemente, épico.

Muchas gracias a Fernando J. López por el ejemplar facilitado

Fernando J. López en La Caverna Literaria

22 comentarios:

  1. Quiero leer primero La edad de la ira y luego ya veré si me animo con este
    Besos

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    1. Es también una buena elección, Tatty. Un beso.

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  2. Tengo ganas de regresar a este autor. La edad de la ira también a mí me pareció una novela fantástica. ¡Espero leer algo de él bien pronto!

    Un abrazote.

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    1. ¡No tardes, Xavier! Es una apuesta segura. Va otro abrazo para ti.

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  3. "La edad de la ira" lo tengo anotado de verlo en el blog de una profesora/madre/esposa que sigo, y me pareció muy interesante. Acabo de leer ahora tu reseña y sigo pensando que me gustaría mucho. Y a "La inmortalidad del cangrejo" casualmente le tenía echado el ojo también, aunque no me había fijado que era del mismo autor ...

    bsos!

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    1. ¡Todas las señales apuntan hacia el mismo sitio! Tienes que pasar por "La edad de la ira" o "La inmortalidad del cangrejo". ¡O por los dos! Un beso.

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  4. ¡Buenas!
    Por el momento no he leído ningún libro de este autor, pero todos habláis muy bien de él. Este libro parece interesante, tal vez me anime.
    Nos leemos^^

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    1. Si finalmente te animes, aquí estaré para conocer tu opinión. Un saludo.

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  5. Esta misma semana he comentado en twitter sobre el autor y leer más obras suyas. Me has venido de miedo :-)
    Besos

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    1. ¡Genial! Nada me gustará más que conocer tus impresiones. ¡Un beso!

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  6. Qué interesante... No conocía nada del autor, así que voy a investigar su catálogo ya mismo. Saludos.

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    1. ¡Estupendo! Espero que lo descubras pronto. ¡Un saludo!

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  7. Suena realmente bien. No conocía la existencia de este autor y de esta novela, pero me la apunto para investigar un poco más, a ver. Por ahora lo que cuentas me despierta mucha curiosidad.

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    1. Ojalá no tardes en dar salida a tu curiosidad y leas alguno de sus títulos. Ya me contarás. ¡Un abrazo!

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  8. Este libro tiene pinta de ser el que te llega a una edad en cierto momento en el que estas preparado para leerlo.

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    1. Creo que has dado en el clavo. Palabras muy acertadas. Un saludo.

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  9. No lo conocía pero en la reseña has expresado todo a la perfección. Me parece algo duro por el hechod e lograr sentirte como el personaje, pero apuntado queda.
    Un beso!

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    1. Mil gracias por tus palabras, Lesincele. ¡Besos!

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  10. No me acaba de seducir, al menos por ahora. Parece una lectura con fondo y mi cabeza está para cosas más ligeras.
    Lo tendré en cuenta.
    Un beso.

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    1. Hay mucho fondo, sin duda. Espero que más adelante encuentres el momento para darle una oportunidad. ¡Besos!

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