19 de julio de 2015

"Cuando cae la noche", de Michael Cunningham.

Imaginemos un apartamento exquisito y algo bohemio en SoHo; si asomamos la cabeza por la ventana veremos a una pareja de mediana edad que toma una comida ligera en la cocina o se acaricia en el dormitorio, sin que la mujer se moleste ya en quitarse esos calcetines de lana que tanto le gustan. Ella se llama Rebecca, él Peter Harris; llevan juntos muchos años y comparten la misma afición por el arte. La pasión de antes es ahora complicidad y todo parece presagiar que así seguirán sus días, pero de repente aparece Dizzy, el hermano de Rebecca, que tiene poco más de veinte años. El chico se instala en casa de los Harris, buscando consuelo y ayuda tras una época de confusión y adicción a las drogas. Su hermoso cuerpo, que el chico muestra con desenvoltura, es a ojos del cuñado el símbolo de la belleza pura, captada en ese momento mágico en que todo parece aún posible. Bien mirado, Dizzy es Rebecca, pero libre de los estragos del tiempo, y Peter se descubre dispuesto a gozar de nuevo, a apostar por una locura y a pagar su precio. La vida se encargará de resolver las dudas de Peter Harris, pero Michael Cunningham lo retrata aquí sin que importen sus arrugas, y consigue algo que solo saben hacer los grandes maestros: que la imperfección de un hombre, su vulnerabilidad, su poquedad, sean finalmente un elogio a lo que de más humano hay en cada uno de nosotros.
Contraportada | Lumen | 1ª edición | 2011 | 256 pp.
Traducción de Miguel Temprano García.
ISBN: 978-84-264-1926-2.
Recientemente he comenzado a utilizar la plataforma eBiblio Andalucía, promovida por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en la que se permite a los usuarios el préstamo digital. El proyecto, que también se ha llevado a cabo en otras comunidades autónomas, pone a disposición de los lectores un sugerente —aunque limitado— número de obras literarias que pueden ser disfrutadas al instante en cualquier dispositivo electrónico. Mi primera toma de contacto con el catálogo en línea me condujo, sin esperarlo, hasta la novela que os presento en esta entrada: Cuando cae la noche, del escritor estadounidense Michael Cunningham, galardonado en 1999 con el Premio Putlizer por Las horas. La razón por la que me acerqué a estas páginas fue una atractiva sinopsis que me hizo pensar inmediatamente en un conflicto moral que prometía el desmoronamiento del entorno del protagonista. Me equivoqué. Sin ser una mala propuesta, el autor opta por cierta linealidad donde las digresiones filosóficas, artísticas y éticas ocupan gran parte del espacio. Os cuento con más detalle.

En la vida de Peter Harris todo parece encajar. Dedicado a la venta de arte desde hace veinte años —aunque sin haber destacado en el negocio—, vive felizmente casado con Rebecca, con la que forma un matrimonio consolidado. El desempeño de Peter como marchante y la actividad de su esposa en la revista cultural Blue Light —dedicada a narrativa, poesía y moda— refuerzan los vínculos afectivos y profesionales entre ambos. Sobre esta base Michael Cunningham introduce un tercer elemento en discordia con el que hará saltar por los aires la rutina de los protagonistas. Dizzy, hermano de Rebecca, reaparece en sus vidas tras un periplo errático y confuso. Sin aspiraciones y con un preocupante flirteo con las drogas, el pequeño de la familia busca el amparo para enderezar el camino y tomar las riendas de su futuro. 

Nada más lejos de la realidad. La entrada en escena del joven descarriado desestabiliza los muros que flanquean la firmeza emocional de Peter. Pronto comienza a sentirse atraído por su cuñado, a veces con reflexiones que conducen únicamente a lo físico, otras con pensamientos que traspasan los límites del cuerpo hacia una parcela más trascendental. A partir de este punto, la narración se ralentiza, debido a las continuas disquisiciones del protagonista acerca de los efectos que experimenta tras el nuevo orden. No obstante, el lector descubre también que tales preocupaciones son sólo una pequeña parte de las ideas aprisionadas en la mente de Peter. Así, a las dudas sobre una posible homosexualidad emergente se unen la nula relación con su hija Bea, la muerte ya lejana de su hermano Matthew, y un constante desequilibrio que parece impregnar cada uno de sus pasos.

Poco más hay en Cuando cae la noche, quizás por el propósito de Cunningham de hacer una obra más introspectiva en la que, más allá de los hechos, lo esencial se perfila dentro de los personajes. Esta razón justifica, por tanto, la separación entre un nivel que se mantiene en la superficie —arte, sexo, familia— y una inmersión en lo más recóndito del ser humano. Esta última perspectiva es la que permite plantear divagaciones sobre el ideal de belleza, la perfección, el deseo, la sexualidad, el erotismo y las convenciones sociales. Con todo lo apuntado, la novela podría considerarse como un ejercicio de desnudez, en el que los actos no son más que la fachada de una capa más oscura donde duermen todas y cada una de nuestras inquietudes. El estilo de Cunningham es impecable, dotando al texto de elegancia y cierta delicadeza. Eso sí, necesita de un lector generoso, paciente y entregado, pues es la única vía posible para que el relato se manifieste en su máxima expresión. 

24 comentarios:

  1. Pinta bien, al menos la sinopsis me parece atractiva. Será cuestión de darle una oportunidad.
    Buena reseňa.
    ¡Nos leemos! :)

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    1. ¡Gracias por tus palabras! Si finalmente te animas a leerlo estaré encantado de conocer tu opinión. ¡Saludos!

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  2. No siempre se puede acertar. Yo no conocía el libro pero tampoco me ha llamado especialmente la atención
    Besos

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    1. En realidad no ha sido una mala lectura, sino distinta a lo que esperaba inicialmente. Un beso.

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  3. Yo tampoco lo conocía pero creo que no es de mi estilo y no me iba a gustar. Lo dejo pasar.

    Besos.

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    1. ¡Coincidiremos en otra ocasión! Besos.

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  4. Tu última frase me quita las ganas. Creo que lo dejo pasar a pesar de que al principio el argumento no me ha disgustado.

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    1. Bueno, déjalo en reserva. Si el argumento no te ha disgustado quizás puedas disfrutar de la lectura más adelante. ¡Saludos!

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  5. Estoy segura de que podría gustarme, así que lo apunto en mi lista interminable. Qué buena idea eso de eBiblio. :-)

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    1. ¡Genial, Espe! Esperaré con ganas tu opinión si finalmente te animas. Y lo de eBiblio es una gran idea. ¡Lecturas a un solo clic! Un beso.

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  6. No conocía el libro pero por lo que cuentas no me llama demasiado la atención, en este caso la dejo pasar
    Besos

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    1. Como le digo más arriba a Tabuyo, seguro que coincidiremos en otra ocasión. ¡Besos!

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  7. No me llama bastante este libro pero bueno... ¿quién sabe?
    Te acabo de conocer y te sigo
    Espero verte por mi blog :D
    Un beso

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  8. Y cómo no me he enterado yo de esto, con el tempo que he estado esperando a que el autor se digne a publicar otra obra, veo en la reseña sus características personales así que no diré no ;) Un abrazo.

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    1. Aunque ya han pasado algunos años de esta novela, parece que hasta el momento es la última. ¡A ver qué te parece a ti! Un abrazo.

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  9. Una reseña fantástica, como siempre, compañero. A pesar de que has disfrutado con la lectura, esa entrega paciente de la que me hablas me echa un poco para atrás. Ahora mismo, con estos calores, necesito lecturas menos densas y más ágiles.

    Un abrazote.

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    1. Mil gracias por tus palabras, Xavier. Entiendo lo que dices. Es curioso, pero este bochorno nos hace buscar unas determinadas lecturas. Yo tomaría nota de esta novela, pero para épocas menos calurosas. ¡Abrazotes!

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  10. No me atrae, yo también necesito ahora mismo lecturas más sencillas. Mil besos.

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  11. Yo también estoy usando el Ebiblio de mi comunidad y la verdad es que he ampliado lecturas.

    Besos

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    1. Es una excelente oportunidad. En mi caso sólo he leído esta novela hasta el momento, pero volveré. ¡Un beso!

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  12. A mí esta lectura no me acaba de convencer mucho.

    En Barcelona la red de bibliotecas públicas también han empezado a prestar libros digitales. Todavía no sé muy bien como funciona, pero me parece una opción interesante, sobre todo para lectores como yo, con una terrible alergia a los ácaros que se las ve y se las desea cuando empieza un libro con ya unos años de edición. Pero bueno.

    Un beso.

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    1. Seguro que en Barcelona tiene un funcionamiento similar. Aquí sólo tienes que instalarte una aplicación en el móvil o la tablet y registrar el dispositivo con los datos de tu biblioteca. Luego eliges lectura, descargas y te aparece en el terminal. :) ¡Un beso!

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