16 de abril de 2015

"El almirante Mediohombre", de Fernando de Artacho.

Don Blas de Lezo y Olavarrieta, también llamado Patapalo o Mediohombre por las mutilaciones sufridas en combate, y marqués de Ovieco a título póstumo, no sólo fue uno de los estrategas más prestigiosos de la historia militar, sino el salvador del imperio español en el siglo XVIII y el artífice del mayor desastre naval de la historia de Inglaterra, hasta el punto de que el gobierno británico de Jorge II prohibió bajo pena de prisión que se divulgara la batalla de Cartagena de Indias. Fernando de Artacho ha querido conjurar esa maldición de Jorge II que, más de dos siglos y medio después, parece perseguir en su propio país a Blas de Lezo, cuya figura resulta casi desconocida para la mayor parte de los españoles. El almirante Mediohombre es un fragmento de la Historia que se disfruta como un relato de aventuras, y también una apasionante aventura que forma parte imprescindible de nuestra propia Historia.

Contraportada | Algaida | 1ª edición | 2015 | 411 pp.
ISBN: 978-84-9067-185-6.

Hace poco más de un año, allá por marzo de 2014, se inauguraba en la ciudad de Cádiz como parte del «Mes Constitucional» —vinculado al bicentenario de la Constitución de 1812— el monumento en memoria del almirante Blas de Lezo, acto que estuvo reforzado con una exposición dedicada al militar. Hasta aquel momento apenas tenía noticias sobre este referente histórico, pero poco a poco fui reuniendo algunos detalles acerca de su trayectoria. Por eso, cuando apareció la novela de Fernando de Artacho, sentí que en ella se hallaba la ocasión perfecta para descubrir de una manera distendida el papel desempeñado por el personaje. Quizás en otras circunstancias esta lectura habría pasado desapercibida para mí —ya he comentado en varias ocasiones cómo suelo alejarme de las recreaciones de batallas navales—, pero ahora me queda claro que fue una decisión acertada conceder una oportunidad a esta propuesta. Ha llegado, por tanto, la hora de presentar a tan distinguido caballero.

El almirante Mediohombre se concibe como una ficción histórica que rinde homenaje a Blas de Lezo y Olavarrieta, militar vasco que desde muy joven dedicaría su vida a la contienda bélica como símbolo de patriotismo y entrega a la monarquía. El punto de partida de su carrera se sitúa en la Guerra de Sucesión española (1701-1713), tras la muerte de Carlos II sin descendencia. Es en este conflicto cuando Lezo «entraría a servir en la Armada francesa, bajo las órdenes de don Luis Alejandro de Borbón, conde de Toulouse […] [tomando] parte en el bando borbónico» (p. 17). Tal pasaje, narrado a lo largo del primer capítulo, es evocado por el propio protagonista en plena travesía hacia Cartagena de Indias en 1737. Este proceso retrospectivo no es el único presente en las líneas iniciales, pues dentro del mencionado recuerdo relata sus primeros años de vida a raíz del delirio que sufre tras la amputación de su pierna en la batalla naval de Vélez-Málaga. Aquí comienza a fraguarse la imagen del héroe, después de rechazar un puesto en la Corte por su firme decisión de continuar el periplo en el gremio castrense.

La línea argumental que sirve como apoyo a las hazañas de Lezo es introducida en el segundo capítulo, ambientado en Sevilla en el año 1706. Esta parcela de la narración se aparta del componente histórico para crear una base ficticia, aunque ambos puntos terminan convergiendo en la defensa de Santa Catalina de Tolón. El asedio pone en contacto por primera vez al guipuzcoano con Martín de Sepúlveda, joven que principia a labrarse su futuro naval en el Real Colegio de San Telmo. Pronto se aportan detalles de su origen humilde, así como de sus capacidades e inteligencia, a pesar de la poca aplicación para los estudios. El proyecto de vida queda truncado en el instante en que pone su mira en la acomodada Lucía de la Barrera, pues sobre la dama están también los ojos de Diego de Zúñiga, hecho que genera una enemistad irreconciliable entre ambos. Con ellos queda conformada la tríada de protagonistas que funciona como piedra angular para el encomio de la intachable conducta de Blas de Lezo.

Entre unos eventos y otros, el autor dedica en este inicio unas cuantas páginas al suceso ocurrido en 1731 que supuso el punto de partida para la ofensiva inglesa en Cartagena de Indias, liderada por Edward Vernon. La mutilación de una oreja del marino británico Robert Jenkins, ejecutada por Juan León Fandiño, no tuvo un efecto inmediato, a pesar de las desafiantes palabras del español hacia el preso: «Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve» (p. 71). No obstante, no cayó en el olvido, pues la inquina acumulada desde entonces terminaría por estallar años más tarde, en octubre de 1739, marcando de esta forma el enfrentamiento definitivo entre la flota comandada por Vernon y la línea defensiva del almirante. 

Aunque dicha contienda ocupa más de la mitad de El almirante Mediohombre, la figura de Lezo desaparece en muchos momentos de la narración, por lo que el militar acaba cediendo su espacio a los avatares de Sepúlveda y Zúñiga, ambos embarcados con sus esposas en la aventura. Eso sí, la ausencia en determinados episodios del personaje no desluce la impecable recreación de la contienda. El ritmo y el estilo empleados convierten el proceso en una lectura agradable y, en gran parte, adictiva, gracias al acierto de mirar más allá del guipuzcoano y completar su gesta con otros participantes puramente ficticios. No sería de extrañar, por tanto, que el lector valore estas presencias como las verdaderas triunfadoras en la novela de Fernando de Artacho, pero sin perder de vista el merecido homenaje que Blas de Lezo recibe en estas páginas; en otras palabras, el rigor histórico se conserva minuciosamente sin que la ficción, de loable mérito, haga sombra a esta original ofrenda. Sin duda, ha llegado el día en que el militar disfrute de la gloria justamente alcanzada. Su coraje, pasión y entrega terminarán por perpetuar el recuerdo histórico de dicha imagen, lejos de las heridas de guerra que marcaron irreversiblemente su vida.


Muchas gracias a Algaida Editores por el ejemplar facilitado

28 comentarios:

  1. Lo tengo pendiente en la estantería y espero leerlo próximamente, tiene pinta de ser una lectura interesante
    Besos

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  2. Buena reseña, Jesús. No le estoy dando nada a la narrativa histórica últimamente, pero me lo apunto, que me gusta mucho la figura de Blas de Lezo. Solo un apunte: no es uno de los grandes olvidados del siglo XVIII; aunque lo fue, hace ya bastante tiempo que se está recuperando, y la historiografía inglesa, pese a su chovinismo, siempre lo tuvo presente. Me suena que hace ya algunos años, en su Patente de Corso, Pérez Reverte aludió a él, siendo como es una de sus figuras tipo predilectas: de pelo en pecho, con cojones, que sirve como contrapunto de tanto hijoputismo contemporáneo, un revertiano de pura cepa. No sé si contribuyó a su popularización, o su restitución estaba ya entonces en alza.

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    1. Muchísimas gracias por tus palabras sobre mi reseña y por el apunte que has hecho. ¡Eres muy grande! Un abrazo, amigo.

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  3. Ya sabes que lo leí hace poquito y que también me gustó mucho. Un personaje de nuestra historia del que sabía bien poco, y que merece ser más conocido.
    Besotes!!!

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    1. Totalmente de acuerdo, Margari. Me alegra saber que compartimos impresiones en nuestra valoración. Un beso.

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  4. Me parecen interesantes estas novelas que rescatan personajes olvidados, por lo menos yo no lo conocía de nada.
    Un beso

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    1. Pues aquí tienes una ocasión perfecta, Minea. Por aquí estaré para seguir hablando de la novela si te animas con su lectura. Un beso.

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  5. Sinceramente el título me parecía tan horroroso que ni había mirado de qué trataba. Leyendo tu reseña ha mejorado mi opinión sobre él pero de momento lo voy a dejar pasar.

    Feliz fin de semana Jesús.

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    1. Entonces la reseña ha merecido la pena sólo por el hecho de mejorar un poco tu opinión sobre este título. :) Espero que hayas tenido un buen fin de semana. Un abrazo.

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  6. Es una novela que había pasado desapercibida a mis ojos, y veo que es un error inadmisible. Tiene muy buena pinta, asi que ya mismo la apunto en la lista de futuras lecturas.

    Un abrazote.

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    1. ¡Genial, Xavier! Conociendo tu manera de trabajar en el blog, ya estoy deseando que regales a otros lectores tu opinión sobre esta novela. ¡Va otro abrazo, amigo!

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  7. Me encanta la novela histórica y me encanta el siglo XVIII, pero no sé por qué este libro no me llama... Y mira que he leído buenas reseñas! Me temo que no la voy a leer en breve. 1beso!

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    1. No se pueden aceptar todas las propuestas que aparecen ante nuestros ojos, ¡así que no pasa nada! Un beso.

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  8. Aunque tampoco soy mucho de batallaas navales no me importaría conocer más de cerca esta novela sobre el almirante,
    saludos

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    1. Espero que cuando la leas también coincidamos en la valoración final. Un abrazo.

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  9. Un libro que apriori me puede gustar mucho. No lo conocía así que gracias por el descubrimiento. Un saludo.

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    1. Gracias a ti por tu comentario. Estaré encantado de conocer tu opinión cuando pases por sus páginas. ¡Saludos!

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  10. Hola! (✿◠‿◠)
    Soy Arya del blog El Rincón de Arya
    http://elrincondearya.blogspot.com.es/
    El libro no me llama demasiado, pero tu reseña me ha encantado :3
    Me gusta mucho tu blog, te sigo!

    Besos.

    ⏃♥ Arya ♥⏃

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    1. Gracias por tu comentario y por tu visita. Un saludo.

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  11. Qué pena que este hombre no sea más conocido, que hace poco preguntaban a la gente por la calle y prácticamente nadie sabía quién era...

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    1. Pues sí, Espe. Y otras tantas glorias que seguirán escondidas en los papeles hasta que alguien decida rescatarlas. ¡Un beso!

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  12. Me refiero a Blas de Lezo, no al autor del libro; aunque doy por hecho que me has entendido. ;-)

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    1. Mensaje entendido, bien claro y sin interferencias. :D

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  13. Hace más bien poco que apenas sabía nada de la vida y obra de Blas de Lezo y no me importaría nada leer este libro para conocerlo un mucho más, sobre todo sabiendo que merece mucho la pena.

    Un beso.

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    1. Estupendo, Kayena. Si finalmente te animas a descubrir más detalles de las hazañas de Lezo estaré encantado de conocer tus impresiones. ¡Besos!

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  14. Según voy leyendo reseñas de este libro más me va apeteciendo. A ver si me hago con él.
    Besos.

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    1. Seguro que lo pasas en grande con estas aventuras, Manuela. Un beso.

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