27 de marzo de 2015

"Memorias de un solterón", de Emilia Pardo Bazán.

Desde el punto de vista personal, Emilia Pardo Bazán ha llegado a su madurez cuando escribe Memorias de un solterón. En 1896, fecha de publicación de la novela, doña Emilia es una mujer totalmente independiente, dedicada en cuerpo y alma a la literatura. Está decidida a afrontar las experiencias que le depare el destino guiada exclusivamente por su propio criterio y conciencia. Memorias de un solterón pertenece a una nueva etapa literaria que los críticos distinguen después de la aparición de sus novelas más claramente naturalistas. La autora idea un plan novelístico similar al que Balzac, Zola o Galdós han llevado a la práctica. En su caso, las novelas se centran en la descripción y análisis de las relaciones entre hombre y mujer, y en la institución legal que las regula: el matrimonio. A través de los personajes femeninos de Memorias de un solterón, doña Emilia da entrada a sus ideas sobre la situación de la mujer en su época, ya desenhebradas en multitud de ensayos publicados, analizando especialmente la problemática de las jóvenes que pertenecen a la llamada clase media.

Contraportada | Cátedra | 1ª edición | 2004 | 304 pp.
ISBN: 978-84-376-2166-1.

No descubro nada nuevo si menciono mi debilidad por la narrativa realista de Benito Pérez Galdós. Así lo demuestra el simple hecho de que, hasta el momento, es el escritor que cuenta con más reseñas en La Caverna Literaria, debido sobre todo a las distintas lecturas conjuntas organizadas en torno a la primera serie de los Episodios Nacionales. Fue esta iniciativa la que me llevó a pensar en una nueva propuesta que ampliase las miras hacia otros autores del mismo periodo. De esta manera surgió el pasado 11 de enero el I Ciclo de Lectura «Emilia Pardo Bazán», con el que pretendía poner de relieve la obra de la escritora gallega. Quince han sido los participantes que han formado parte del proyecto, convirtiéndolo así en un destacado evento que, con toda probabilidad, contará con una segunda cita. Dicho esto, es hora de hablar sobre las Memorias de un solterón, novela con la que doña Emilia quiso lanzar, dentro de su propio ideario, una ferviente crítica al papel desempeñado por la mujer en la sociedad de finales del siglo XIX. Así pues, vistan las mejores galas, tomen del brazo a su acompañante y principien este atractivo paseo por lo más granado de Marineda.

Nos dice la RAE en la última edición del Diccionario de la lengua española que «memoria», en su acepción plural, consiste en la «relación de recuerdos y datos personales de la vida de quien la escribe», y es justo lo que se propone Mauro Pareja, el solterón de esta aventura. El protagonista presume en las primeras páginas de una existencia sosegada como arquitecto, además de una vida sentimental que le ha llevado a tener una docena de novias, aunque siempre con un tratamiento cortés («Lo único que buscaba era la dulce fiebre del sueño amoroso, lo más bonito, la irisada sobrehaz del amor, y no su amargo y turbio sedimento», cap. III). Sin embargo, como el personaje reconoce en un momento del escrito, sus recuerdos pronto aparecen ligados a los de la familia Neira, principal núcleo de la novela. Es a partir de este punto cuando el sentido de la crónica se desvanece para introducir poco a poco el objetivo marcado por Pardo Bazán, una censura reprobatoria sobre determinadas actitudes que venían marcando desde tiempo atrás a las jóvenes de la época; en otras palabras, las Memorias, sin abandonar la perspectiva de la ficción, aboga por una nueva etapa en la que la mujer extienda su sombra más allá de la moda, la sumisión y el hogar. Precisamente es en Benicio Neira y en sus hijas donde Mauro Pareja comienza las reflexiones sobre su situación, tomando al amigo como referente de lo que no quiere para su vida. Este análisis, que funciona para justificar la soltería del personaje, es el que sirve a su vez para que Emilia Pardo Bazán inicie su disección sobre el ministerio femenino: 
Tuvo D. Benicio una esposa… […] la infernal señora tenía el vicio de parir, y parió hasta los últimos instantes de su vida, dejándole al esposo una tribu, en la cual dominó el elemento femenino: de doce vástagos que le viven al pobre, once son hembras. […] la hija que empuñaba hoy la batuta en casa de D. Benicio era María Rosa, pues de las dos mayores, Tula ya estaba casada y vivía con su calamidad de marido en una casa humildísima del barrio del Faro, y Clara, la segunda, paseaba sus majestuosos hábitos por el claustro de las Benedictinas de Compostela. Rosa, pues, había asumido el gobierno de la casa, y cierto que no pudo caer en peores manos tan delicada misión. Era Rosa una de esas mujeres fatales y vitandas, de quienes se dijo con expresiva frase que son como el toro, que acuden más al trapo que al hombre. (Cap. V)      
En estas hermanas, a las que hay que añadir las actuaciones de María Ramona —más conocida entre los habitantes marinedinos como Argos—, están congregados todos los defectos y vicios sobre los que se quiere llamar la atención del lector. En sus actuaciones hay momentos de soberbia, engreimiento y superficialidad, que causan continuamente la intranquilidad y el agobio de don Benicio. Sin embargo, la mirada paternal no se sitúa en estas hijas, a las que intenta complacer por cualquier medio; su principal preocupación se dirige hacia Feíta —diminutivo de Fe, pero con una evidente intencionalidad literaria—. Mientras que la actitud y la apariencia física de esta última conduce al padre a un constante quebradero de cabeza, Emilia Pardo Bazán deposita en ella el auténtico peso de la narración. El eje argumental se traslada, por tanto, desde el protagonismo de Mauro Pareja como parte de sus memorias hasta la mencionada figura femenina, en la que se iniciará la defensa de la tesis defendida por la autora. De ella dice el solterón que «cien pliegos de papel no bastan para retratar a este curioso personaje» (cap. VIII); pero es su progenitor quien se pronuncia con mayor dureza: 
Feíta… con dolor lo declaro… es un monstruo, un fenómeno aflictivo y ridículo, y si Dios no lo remedia… Ha hecho cuanto cabe para salir de su esfera y del lugar que Dios la ha señalado; como si fuese un hombre, ha leído los libros más perniciosos; ha desgarrado velos que conviene a toda señorita respetar, y por efecto de sus disparatadas lecturas y de sus atrevidos estudios, piensa, habla y quiere proceder como procedería una mujer emancipada, y temo que por ella, ¡por ella, sí, y no por las otras criaturas!, vamos a ser la fábula de la población. (Cap. IX)
Tales palabras contienen la crítica hacia un modelo que se alejaba de la sociedad decimonónica, un referente del que debían apartarse las renombradas damas que ejecutaban su fanfarronería y petulancia ante el mejor postor en salones y bailes. Feíta se convierte, pues, en la pieza extraviada del rompecabezas, pero que fuera de los límites de la novela luce como un nuevo paradigma: mujer individualista, sin necesidad de agradar al sector masculino, indiferente ante las tendencias de moda, pero con un fuerte interés por la lectura y la formación. Todas estas particularidades quedan reforzadas en diversas intervenciones, normalmente dentro de los diálogos que mantiene con Mauro. La hija de Neira no se amilana ante las críticas, por lo que en cada discurso corrobora la seguridad de sus ideales: «¿Qué obligación tenemos de recrearle a Vds. la vista? ¿Somos odaliscas, somos muebles decorativos, somos claveles en tiesto?» (cap. XIV). Quizás la mejor manera de resumir el propósito de Pardo Bazán se halle en uno de los párrafos escritos por el protagonista de las Memorias, cuando reconoce el cambio de percepción sobre la imagen de su amiga:
Feíta era la mujer nueva, el albor de una sociedad distinta de la que hoy existe. Sobre el fondo burgués de la vida marinedina, destacábase con relieve singular el tipo de la muchacha que pensaba en libros cuando las demás pensaban en adornos; que salía sin más compañía que su dignidad, cuando las demás, hasta para bajar a comprar tres cuartos de hilo, necesitaban rodrigón y dueña; que ganaba dinero con su honrado trabajo, cuando las otras sólo añadían al presupuesto de la familia una boca comilona y un cuerpo que pide vestimenta; que no se turbaba al hablar a solas con un hombre, mientras las restantes no podían acogernos sino con bandera de combate desplegada… En suma, todo lo que al principio me pareció en Feíta reprobable y hasta risible y cómico, dio en figurárseme alto y sublime, merecedor de admiración y aplauso. (Cap. XVI)
Parece que, a pesar de que la metamorfosis en el modelo femenino es evidente, precisa de la confirmación en palabras de Mauro —un hombre— para que cuente con el visto bueno definitivo. Aun así, no deja de ser un detalle anecdótico frente al principal cometido de la novela. Otros temas se desprenden del argumento de las Memorias, como la necesidad de alcanzar una posición social desahogada o la importancia del matrimonio como institución, pero quedan subyugados por todo lo expuesto anteriormente. No obstante, Emilia Pardo Bazán no da en su historia puntada sin hilo, por lo que su postura sobre cada una de estas líneas quedará asentada con firmeza antes de dar el cierre. Y todo ello, sin perder ni un solo instante la estela realista en la que se enmarca la obra. Sin duda, una auténtica delicia para aquellos lectores apasionados de la narrativa de Pérez Galdós, Blasco Ibáñez o «Clarín». Ahora sólo resta tomar asiento y dejarse llevar por las Memorias de un inolvidable solterón que convertirá a su peculiar compañera en la gran heroína de este viaje.

26 comentarios:

  1. Tiene una pinta increíble, me alegro de que lo hayas disfrutado y además te agradezco mucho que organizaras la lectura, gracias a ti he descubierto una autora que me ha encantado. Los Pazos de Ulloa me encantó, pero me quedo con ganas de más, por lo que si organizas más lecturas cuenta conmigo.

    Besos!

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    1. ¡Muchísimas gracias por tus palabras, Nube! Encantado de que la propuesta haya gustado. Por supuesto, contaré contigo cuando lleve a cabo una segunda edición. ¡Un beso!

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  2. Pues me has convencido. De esta autora sólo he escuchado un audio libro de relatos que me gustó mucho pero leer, lo que se dice leer, nada. Me ha gustado tu reseña. Me apunto el título.

    Besos!

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    1. Muchas gracias por tus palabras, Narayani. Me alegra saber que te he animado a la lectura de Emilia Pardo Bazán. ¡Ojalá te guste este título tanto como a mí! Besos.

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  3. Esta es una autora de la que aún no he leído nada aunque gracias al ciclo que has organizado me he anotado alguna lectura para un futuro
    Bbesos

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    1. Genial, Tatty. Ya sabes, en cuanto te animes con alguno de los títulos anotados, aquí estaré para compartir impresiones. ¡Besos!

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  4. Poco tenías que decir para convencerme, que de esta autora, hasta ahora todo lo que he leído me ha gustado mucho. Por lo que cuentas, no creo que este libro vaya a ser una excepción.
    Besotes!!!

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    1. ¡Adelante con él, Margari! Espero que el título que elegiste para esta convocatoria te haya gustado. ¡Avísame cuando lo reseñes! Un beso.

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    1. ¡Y tanto! Excelente lectura. ¡Saludos!

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  6. La reseña es bastante interesante. No he leído esta novela, pero después del excelente sabor que me dejó "Los Pazos de Ulloa" y los "Cuentos de mi tierra" es probable que me acerque a ella, aunque primero queda La Madre Naturaleza, claro.

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    1. Gracias por tu comentario, Sergi. Confío en que pases por las páginas de estas memorias en algún momento. Te gustarán. ¡Saludos!

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  7. Tengo ganas de leer a la autora, es una de mis eternas pendientes.

    Besotes

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    1. ¡No tienes que pensártelo mucho! ¡Adelante! Un beso.

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  8. Este librito pinta muy interesante, no lo conocía.

    Besos =)

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    1. ¡Merece la pena! Gracias por tu comentario. ¡Bienvenida! :)

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  9. ¡Hola!

    Sin duda me lo apunto, mira que no he leido nada de la autora, pero tu opinion hizo que me diera bastante intriga. Sin duda me lo apunto. Muchas gracias por la reseña.
    Es la primera vez que me paso por tu blog y me he enamorado.
    ¡Saludos!

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    1. Gracias a ti por tu comentario, Marco. ¡Bienvenido a La Caverna Literaria! Un saludo.

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  10. Hola, somos tus nuevos seguidores.
    Es la primera vez que nos pasamos por aquí y no has gustado mucho tu blog.
    No conocíamos este libro, pero nos ha llamado mucho la atención y nos alegra que te haya gustado.
    Te deseamos mucha suerte y esperamos verte por el nuestro.
    ¡Un beso!

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    1. Muchas gracias por vuestras palabras. ¡Sed bienvenidos! Un saludo.

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  11. Quiero también iniciarme con ella y con otros autores del mismo periodo, así que este ciclo de lectura me ha venido muy bien para apuntarme títulos
    Besos

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    1. Me alegro mucho, Carax. ¡Seguro que disfrutas de las novelas realistas! Un beso.

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  12. Me lo voy a apuntar para una próxima lectura relativamente cercana, tengo tantos libros pendientes jaja. Pero la verdad que tiene una muy buena pinta. Un saludo :)

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    1. Estupendo, Daniel. Espero que disfrutes de la lectura tanto como yo. ¡Saludos!

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  13. Jolín, y yo que todavía no me he estrenado con esta autora... Sí que comparto tu admiración por don Benito, pero a esta mujer la tengo abandonada; a ver si me animo.

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    1. Ojalá puedas apuntarte cuando se convoque el segundo ciclo. ¡Lo de don Benito es indudable! Ya hay ganas de volver a él. ¡Besos!

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