11 de marzo de 2015

"La edad de la ira", de Fernando J. López.

El titular. Marcos, un adolescente de clase media, asesina a su padre y deja malherido a uno de sus cuatro hermanos. Las primeras reacciones. Amigos, familiares, profesores de Marcos: nadie se explica lo sucedido. Nadie pudo preverlo. Las imágenes del crimen acaparan los medios. La violencia adolescente se adueña, de nuevo, de la actualidad. La investigación. El crimen de Marcos no es un suceso aislado. Demasiados casos en los últimos años de menores envueltos en situaciones de extrema violencia. Bullying. Acoso cibernético. Ataques racistas. Trapicheos con drogas. Vídeos en YouTube con humillaciones a profesores. Docentes deprimidos. Fracaso escolar… ¿La culpa es de los adolescentes? ¿De sus profesores? ¿De sus padres? ¿Hay en verdad culpables o somos todos víctimas? Un periodista, impulsado por estos interrogantes, decide adentrarse en el entorno del asesino. Un mundo en el que sólo parece regir una única ley y una única edad: la edad de la ira.

Contraportada | Booket | 2ª edición | 2014 | 317 pp.
ISBN: 978-84-670-4059-3.

No debe ser fácil escribir una novela como La edad de la ira, en la que se aúnan problemas sociales de obligatoria visibilidad y una trama que precisa de una exigente capacidad interpretativa por parte del lector. En mis rondas por las redes sociales fueron muchas las veces que se cruzó ante mí la propuesta de Fernando J. López, creando una inexplicable atracción que no venía directamente del argumento, sino de las ideas que parecían esconderse tras él. Las cavilaciones sobre determinados asuntos de actualidad me llevaron a este inquietante análisis que poco a poco se despoja de las capas narrativas para alcanzar la transparencia de un mensaje que clama la libertad del individuo. Después de todo, siguen existiendo barreras que piden imperiosamente su destrucción, y Fernando J. López ha conseguido con La edad de la ira dar su personal golpe de gracia.

La novela relata las investigaciones en un instituto madrileño sobre el trágico suceso que implica a uno de sus alumnos, acusado de asesinar a su padre. Los detalles proporcionados tras las primeras entrevistas en el centro no arrojan suficiente luz sobre el caso, en el que la incongruencias y las contradicciones desprenden una completa opacidad en las horas posteriores al crimen. Los continuos interrogantes marcan paulatinamente el devenir de una historia que cuenta más allá de las palabras. El silencio de los gritos que se pierden, la ceguera de las miradas que intentan hablar o los gestos incontrolables que desvelan lo que no se quiere decir se sitúan en el origen de una trama que desgrana los defectos más recónditos de la sociedad.

Probablemente esta sea la primera reseña del blog en la que prescindo de nombres y rasgos que doten de personalidad a los protagonistas. Ha sido una decisión bien meditada, y con un único motivo: La edad de la ira necesita que el lector se aleje de cualquier perfil externo, que renuncie a las etiquetas y decida sumergirse en cada página libre de prejuicios, con el propósito de verter sobre las letras una mirada crítica acerca de lo que allí se narra. En pocas palabras, el relato con el que principia La edad de la ira evoluciona desde una ficción concreta y definida hasta una profunda meditación en distintos planos —ámbito doméstico, centro educativo y vínculos emocionales—. De esta manera, Fernando J. López es capaz de poner sobre la mesa determinados debates que se ubican dentro de los mencionados límites, como la homosexualidad, el racismo, las relaciones de pareja o la discriminación en las aulas.

No obstante, a pesar de todo lo anotado hasta este punto, es necesario partir de una buena base que afiance el contenido. En esta propuesta se opta de manera acertada por un estilo directo, libre de ornamentos y recursos innecesarios, que facilita el camino para un hilo argumental bien construido que regala al lector una excelente visión de conjunto. Aunque el desenlace de la novela plantea un cierre que invita a la reflexión, una vez llegados a este punto poco importará lo ocurrido en páginas precedentes, pues lo que verdaderamente perdura es la sensibilidad que se infiere de cada experiencia. El veredicto es firme: la radiografía literaria que se esboza en La edad de la ira debería pasar por las manos de alumnos, padres y docentes, pues a veces sólo se necesita de un estímulo para reconducir la vida tal y como la conocemos e inaugurar una nueva etapa concebida desde los pilares incuestionables de la educación. A fin de cuentas, la intolerancia y la intransigencia requieren nuestra confianza en la capacidad regenerativa del ser humano para lograr su metamorfosis. El cambio es posible, y esta novela, sin duda, lo ratifica.

Muchas gracias a Fernando J. López 
por el ejemplar facilitado y su cercana dedicatoria.

Fernando J. López en La Caverna Literaria

40 comentarios:

  1. Muy buena reseña! Secundo tu opinión. Yo también disfruté mucho de su lectura. Me encanta como Fernando escribe realidades, y como tú, creo que debería ser de lectura obligatoria.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias por tus palabras, Cristina! Me alegra saber que compartimos opinión. ¡Un beso!

      Eliminar
  2. Suscribo vuestras palabras, las de Jesús y Cristina. Lectura obligatoria.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te digo lo mismo que a Cristina, me alegra saber que hay más lectores que comparten mi opinión. ¡Saludos!

      Eliminar
  3. Me ha encantado tu reseña, se ve un libro muy interesante. Me lo apunto :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchísimas gracias por tus palabras! Espero que disfrutes de la novela tanto como yo. Un saludo.

      Eliminar
  4. Qué gran reseña! Con ganas me has dejado de leer este libro.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Mil gracias por tu comentario, Margari! Ojalá puedas leerlo pronto para que podamos compartir impresiones. ¡Besos!

      Eliminar
  5. Este lo quiero leer hace ya tiempo, pero no consigo hacerle hueco entre todo lo que me va llegando que me apetece. Necesito dos vidas... o seis
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Tantas vidas necesitamos! Estaré encantado de conocer tu punto de vista sobre esta novela, sea cuando sea. ¡Besos!

      Eliminar
  6. Me parece un libro realmente interesante y de hecho ya lo he apuntado en mi agenda porque no voy a tardar en leerlo.

    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Genial, Cova! Estaré muy pendiente de tu valoración. ¡Un beso!

      Eliminar
  7. Me gusta mucho lo que cuentas y como lo cuentas, hay libros a los que es mejor acercarse sabiendo lo mínimo posible!!
    Besos!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias por tus palabras, Marta! Un beso.

      Eliminar
  8. Es una novela magnífica. Yo también la disfruté muchísimo, me alegra que tú también.

    Un abrazote.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Y tanto que la disfruté, Xavier! Va otro abrazo para ti. :)

      Eliminar
  9. Pues no pinta nada mal, le echaré un ojito. 1beso!

    ResponderEliminar
  10. La verdad es que no, no debe de ser nada fácil escribir una novela como esta. Pero me ha llamado mucho la atención lo que cuentas de ella.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Espero que en algún momento llegue a tus manos, Espe. Me encantará conocer tu opinión. ¡Besos!

      Eliminar
  11. Qué buena pinta tiene, Jesús, aunque parece algo durillo.
    Me lo llevo apuntado, que ya sabes que el tema de la educación en las aulas me interesa mucho.
    Besotes!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si el tema de las aulas te interesa, no dejes pasar esta lectura. Es una parte importante de la historia. ¡No tardes en descubrirla, que quiero leer tu reseña! Muchos besos.

      Eliminar
  12. pues si te ha parecido tan bueno, e incluso hay quien dice que debe ser lectura obligatoria ¡me lo apunto!
    un beso,
    Ale.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Genial, Ale! Aquí estaré para cuando compartas con los lectores tu opinión. ¡Besos!

      Eliminar
  13. Lo tengo pendiente desde que lo recomendó Cristina, así que gracias por recordarlo
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡De nada, Carax! Feliz de traer de nuevo a tu mente esta novela.

      Eliminar
  14. Hola!!! no conocia este libro, pero despues de leerte me ha entrado mucha curiosidad por leerlo, parece interesante y un poco duro, asi que me lo apunto. gracias por la reseña
    Por cierto, acabo de descubrir tu blog, y ya me quedo por aquí, así que tienes un seguidor nuevo.
    Te invito a visitar mi blog y a seguirme si te gusta.
    Un saludo, nos leemos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti por tus palabras, Javier. Y, por su puesto, agradecido con tu visita. ¡Bienvenido! Pasaré por tu blog, sin duda. Un saludo.

      Eliminar
  15. Tengo ganas de leerlo, así que a ver si me animo pronto a hacerlo. Tu reseña ha hecho que me apetezca aún más.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tus palabras, Teresa. Si finalmente te animas, aquí seguiré para compartir impresiones. ¡Un beso!

      Eliminar
  16. Buena reseña!
    Lo tenía ya apuntado =)

    Besotes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias por tus palabras, Shorby! Un beso.

      Eliminar
  17. Trata una temática desgraciadamente muy actual..

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y tanto, Diego. Parece difícil, pero confiemos en que pueda cambiar. Un abrazo.

      Eliminar
  18. Me están entrando muchas ganas de leerlo. La temática es muy actual y podría pasar en cualquier momento. Me gusta eso de no nombrar ni describir a los protagonistas en las reseñas pues creo que, en ocasiones, no hace falta, la novela en sí es la propia protagonista. Un saludo enorme, Jesús.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes toda la razón, a veces la novela en sí funciona como protagonista. Es lo que he sentido en este caso. Ojalá la leas pronto y puedas contarme tus impresiones. ¡Un abrazo!

      Eliminar
  19. Wow! gran reseña, totalmente brutal el tema...
    Abrazote!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias por tus palabras, Ismael! Va otro abrazo bien fuerte.

      Eliminar
  20. Tengo amigos docentes y todos coinciden en que esto es un problema que va a más y que puede tornarse caldo de cultivo de algo mucho más grande

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es una pena, pero es así. Como he dicho más arriba, confiemos en que el cambio para erradicar esta situación empiece a vislumbrarse pronto. Un saludo.

      Eliminar