30 de noviembre de 2014

"El misterio de Gramercy Park", de Anna K. Green.

La acaudalada familia Van Burnam regresa de un viaje al extranjero al mismo tiempo que aparece una mujer muerta en el salón de su casa. Un gran aparador ha caído sobre ella aplastando su cara, y aunque la policía sospecha que la víctima es la esposa de uno de los hijos del señor Van Burnam, éste insiste en que no la reconoce. ¿Qué hacía la mujer en una mansión que permanecía cerrada? ¿De quién son las extrañas prendas que llevaba puesta? ¿Estaba muerta antes de caer sobre ella el aparador? En El misterio de Gramercy Park (1897) una solterona de mediana edad, la señorita Butterworth, se convierte en detective aficionada cuando un extraño asesinato tiene lugar en la mansión contigua a su vivienda. Así da comienzo una compleja investigación llena de giros equivocados y con una intrigante trama que mantiene en vilo al lector hasta la última página.

Contraportada | dÉpoca Editorial | 1ª edición | 2014 | 400 pp.
Traducción de Rosa Sahuquillo Moreno y Susana González.
Introducción de Carmen Forján García.
Ilustraciones originales de L. Malteste.
ISBN: 978-84-938972-9-1.

Se ha escrito un crimen. Con esta mítica frase podría dar comienzo cualquier reseña sobre El misterio de Gramercy Park, de Anna Katharine Green. Los recuerdos de la inolvidable Jessica Fletcher vuelven a la memoria con las páginas de esta novela, no porque ambas historias estén implicadas, sino por la fuerza de un personaje femenino que se inmiscuye en el examen policial. En el caso televisivo se trataba de una escritora capaz de resolver cada caso como el mejor de los detectives, siguiendo las pesquisas adecuadas. En la novela ambas facetas se alejan, dejando a la creadora literaria en el plano de la realidad, pero regalando al lector un enrevesado misterio que pondrá sus principales líneas de investigación en manos de la señorita Butterworth —evocando irremediablemente a Miss Marple, de Agatha Christie, y por ende a la ficticia autora interpretada por Angela Lansbury—. Una aventura rescatada del pasado gracias a la excelente labor de la editorial dÉpoca, a la que es necesario reconocer su empeño por devolver a las librerías pequeñas joyas de la literatura. ¡Busquemos las primeras pistas!

El misterio de Gramercy Park se desarrolla a finales del siglo XIX en la ciudad de Nueva York, dentro del prestigioso barrio que da título a la novela. Pocos rodeos necesita Anna K. Green para poner las cartas sobre la mesa: Amelia Butterworth, soltera, curiosa, con un fuerte carácter y un alto concepto de sí misma, observa entre las sombras de la noche a una joven pareja que se adentra en una mansión cercana. Lo que podría resultar un hecho anecdótico termina por convertirse con la luz del alba en un asesinato en casa de los Van Burnam. Como testigo excepcional de esas horas previas, la señorita Butterworth procura recabar las primeras incongruencias de la escena del crimen, suficientes para que emprenda su propia línea de investigación, lejos de la marcada por el detective Gryce —personaje imprescindible en otras novelas de la escritora estadounidense—. No obstante, existe un punto de inflexión en la novela en el que el lector entrará a formar parte del juego: el juicio posterior al crimen, con el consecuente análisis de las primeras piezas del puzle y las declaraciones de los principales implicados. Es a partir de este momento cuando salen a la luz detalles como la posible identificación del cadáver con la esposa de Howard Van Burnam, las contradicciones iniciales en su testimonio, la ausencia de la familia en el día de los hechos, o la procedencia de las prendas que portaba la fallecida en el último encuentro con su esposo. Lejos de hacerse tediosa, esta sección de la novela sobresale por las evidencias recogidas en la sala, las aseveraciones de los testigos y las constantes reflexiones en la cabeza de Amelia Butterworth.

Y es que sin la presencia de esta señorita remilgada, con excesiva curiosidad, soltera por iniciativa propia, a ratos impertinente y con modales exquisitos, El misterio de Gramercy Park hubiese perdido su esencia. Anna Katharine Green regala al lector un personaje único, de esos que difícilmente se olvidan, tanto por el perfil psicológico como por las mañas y estratagemas que pone en práctica para alcanzar sus objetivos. Bien es sabido que una historia puede sobresalir gracias a un acertado protagonista, y es lo que sucede en estas páginas, con la diferencia de que el argumento también destaca por su perfecto desarrollo. Quizás la señorita Butterworth esté a la altura del detective Gryce —será cuestión de descubrirlo en alguno de sus casos—, pero de lo que no cabe duda es de que sus intervenciones son únicas e irrepetibles. No obstante, la escritora decide contrastar el pensamiento de la dama con las averiguaciones del mencionado inspector, que ya contaba con media docena de publicaciones como protagonista, por lo que funcionaría en la época como perfecto gancho para los lectores. Ambos personajes toman caminos distintos, con conclusiones dispares, pero la visión meticulosa de sus planteamientos provoca irremediablemente la duda en cada detalle; aun así, la autora es capaz de sorprender más allá de tales perspectivas, con giros argumentales que pondrán en marcha la maquinaria detectivesca hasta su resolución final, sin flecos sueltos.

Ilustración interior (p. 21)
No podía dar fin a la reseña sin poner en valor la cuidada empresa realizada por dÉpoca en el presente volumen, que viene a sumarse a la llevada a cabo para otros títulos de este mismo sello, haciendo de su catálogo uno de los más atractivos del sector editorial. La ilustración de la cubierta —«An elegant woman», de Fernand Toussaint—, las estampas interiores —originales de L. Malteste—, la calidad del material empleado y el estudio introductorio sobre Anna Katharine Green logran que El misterio de Gramercy Park se transforme casi de inmediato en una joya excepcional. Es necesario hacer hincapié en la última de las virtudes mencionadas, pues los párrafos prologales, a cargo de Carmen Forján García —licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Santiago de Compostela y administradora del blog literario Carmen y amig@s—, sitúan el texto dentro de unas coordenadas que permiten comprender la esencia de la creación de Green. En ellos se recopilan datos biográficos y académicos de la escritora, el éxito alcanzado con la primera investigación del señor Gryce bajo el título El caso Leavenworth, o las claves para entrar en Gramercy Park de la mano de Amelia Butterworth. En palabras de Carmen Forján, una novela en la que «con dos líneas de investigación, dos hermanos, dos hermanas, dos esposas, damas enamoradas, ocultaciones, mentiras y giros varios el lector no tiene tregua hasta lograr finalmente saber quién lo hizo, en este clásico whodunit» (p. 18).

El misterio de Gramercy Park, de Anna Katharine Green —considerada «la madre de la novela de detectives»—llega hasta el lector como una apuesta literaria convincente en la que resalta la profundidad psicológica de su protagonista y la coherencia del proceso creativo hasta el sorprendente desenlace, con todos los frentes perfectamente cerrados. Lejos quedan Amelia Butterworth y sus métodos de la narrativa policiaca actual, y es por esa simple razón por la que cualquier aficionado a la lectura debería ofrecerle su brazo a esta avisada señorita para dar el más agradable —y truculento— de los paseos por las calles neoyorquinas de finales del siglo XIX. Después de todo, «el pecado y el crimen no pueden permanecer ocultos en este mundo por mucho tiempo» (p. 321).


Muchas gracias a dÉpoca Editorial por el ejemplar facilitado