2 de septiembre de 2014

"La piel dorada", de Carla Montero.

En 1904 tienen lugar en Viena una serie de asesinatos que conmocionan a la inestable sociedad del imperio. Todas las víctimas son modelos de artistas, mujeres jóvenes y hermosas, de dudosa reputación, que pertenecen a La Maison des Mannequins, una organización creada por la amante y musa de uno de los pintores más afamados de la ciudad: la bella y enigmática Inés. De la noche a la mañana, Inés se convertirá en la principal sospechosa de los asesinatos. Pero no es la única. El detective Karl Sehlackman se adentrará en la vida de lujo y arte de la efervescente Viena de 1900 y en los bajos fondos de un imperio decadente con la intención de desentrañar el caso más difícil de su carrera policial, ya que los principales sospechosos son su gran amigo de la infancia, el príncipe Hugo von Ebenthal, y la mujer de la que se ha enamorado irremediablemente… Una novela ambientada en el fascinante mundo de las modelos de arte de principios del siglo XX, que tiene como protagonista a una joven adelantada a su tiempo. Una mujer de la que todos los hombres anhelaron conquistar la piel pero sólo uno llegó a desnudar el alma. 

Contraportada | Plaza & Janés | 1ª edición | 2014 | 398 pp.

Carla Montero saltó a la escena literaria hace un lustro tras obtener el Premio Círculo de Lectores con la novela Una dama en juego. Sin embargo, el reconocimiento para el gran público llegaría con su segunda obra, La Tabla Esmeralda, que no sólo contó con el respaldo de las listas de ventas, sino también con las favorables críticas de los lectores. Aquí se halla la razón de las grandes expectativas puestas en el tercer trabajo de la escritora madrileña, La piel dorada, una novela ambientada en Viena en los albores del siglo XX, donde los suburbios, la aristocracia y las modelos de arte se conjugan en una intriga marcada por la presencia de un macabro asesino dispuesto a complicar la existencia de los protagonistas. Pasen y lean, la función en la capital austriaca está a punto de comenzar.

La piel dorada principia su recorrido con un prólogo puesto en la voz de Karl Sehlackman, inspector de la brigada criminal de la Policía Real e Imperial de Viena. Sus recuerdos de infancia, la evocación de la bella Inés y el breve guiño a los crímenes perpetrados por Jack el Destripador en los últimos años de la centuria decimonónica, suscitan pronto el interés del lector por la historia que seguirá en sucesivas páginas. Exceptuando el epílogo que da cierre a la novela, la narración transcurre entre 1904 y 1905, sin apenas traspasar los límites del núcleo vienés; un entorno que no sólo muestra la rutina de salones y bailes aristocráticos, sino también la depravación y el exceso en las capas más ínfimas de la sociedad. Este último emplazamiento queda ligado en los primeros párrafos al príncipe Hugo von Ebenthal, personaje que funciona inicialmente como punto intermedio entre la ostentación de la nobleza y la sordidez del barrio bajo. No obstante, este hecho pasa a ser casi anecdótico desde el instante en que se cierne sobre el protagonista la sospecha de asesinato tras la aparición del cuerpo sin vida de Therese, coincidiendo con el regreso de Hugo a la ciudad después de un prolongado destierro. El hecho de que este exilio obligado se deba a la truculenta muerte en el pasado de su amada logra afianzar la sombra de culpa sobre el aristócrata.

El inicio de las investigaciones se solapa en el discurso con las palabras en primera persona del asesino, convirtiéndose esta dinámica en uno de los grandes aciertos de la novela. Sus soliloquios en momentos muy puntuales del libro no sólo desconciertan al lector, sino que invitan a que elucubre sobre la posible identidad del delincuente. Si bien es verdad que sus reflexiones —de las que se duda sobre si corresponden a pensamientos o confesiones escritas de sus crímenes— rompen el ritmo narrativo, dichos pasajes no van más allá de un par de páginas, por lo que apenas se difumina la continuidad del argumento. No hay que perder tampoco de vista los saltos temporales entre capítulos, con los que la autora se mueve entre el periodo en el que transcurren los homicidios y la búsqueda de Inés como posible clave para la resolución del caso. 

Todas y cada una de las piezas que conforman el hilo narrativo hallan su completo significado en el desenlace, que se convierte sin duda alguna en el clímax de la novela, gracias en parte al desarrollo un tanto cinematográfico de las últimas páginas. La tensión creada hasta este punto, la cuenta atrás para la sentencia definitiva y el futuro incierto de los implicados ayudan a crear un cierre a la altura del resto de la trama. No obstante, si el lector es curioso y no pierde detalle de los acontecimientos, puede ver deslucido el pasaje final al llegar hasta él con la respuesta acertada sobre el asesino. Son pocos los protagonistas y muchas las evidencias que se van diseminando, por lo que el conjunto podría provocar que cayese la máscara antes de tiempo —mi experiencia certifica tal aseveración—. Más allá de esta advertencia, que no resta dinamismo al volumen, quizás sólo encuentre el lector un escollo que otorgue total plenitud a la evolución de las pesquisas, situado en la falta de profundidad de los personajes, apenas esbozados y con algún que otro cliché que frena un crecimiento narrativo que, de otro modo, habría aportado una mayor riqueza a la lectura.

La piel dorada, de Carla Montero, supone la confirmación de la escritora madrileña como voz destacada en la narrativa española actual. La propuesta narrativa evoca los círculos culturales de la capital austriaca como punto de partida para la ficción, aunando teatros, estudios artísticos y burdeles bajo una misma mirada. Los protagonistas siguen un movimiento pendular constante que les lleva irremediablemente a tocar cada uno de estos extremos. Entre las falsas luces de la ostentación y los entornos lúgubres más deprimentes, el lector recorrerá las calles de Viena para escrutar bajo su lupa cada indicio que cerque el instinto perverso del homicida. Damas, caballeros, tomen sus asientos. Los crímenes no han hecho más que comenzar.


Muchas gracias a Plaza & Janés por el ejemplar facilitado


Nota. Esta reseña forma parte de la lectura conjunta organizada por los blogs De todo un poco y De lector a lector. Puedes consultar todas las opiniones sobre la novela en este enlace.

28 comentarios:

  1. ¡Qué ganas le tengo! Espero no tardar en ponerme porque a cada reseña que leo me apetece más. Un besote.

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    1. ¡Espero que disfrutes de la novela, Sandra! Un beso.

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  2. Ay, ¡me has puesto los dientes largos! Tengo la novela ya esperando turno y gracias a ti quizá la leo más pronto que tarde.

    Un abrazote.

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    1. ¡Ya he comprobado que la has leído! De hecho, te gustó mucho más que a mí, así que me alegro. ¡Abrazotes!

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  3. Estupenda reseña de una novela que también me ha gustado mucho. Sin duda leeré la novela anterior de la autora más pronto que tarde.

    Bs.

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    1. Muchas gracias por tus palabras, Ángela. Yo también espero leer la anterior novela de Carla Montero. Un beso.

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  4. ¡¡Menuda pintaza!! Apuntadísima queda.

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    1. Me alegra que hayas tomado nota de esta lectura. Ojalá disfrutes de ella. Saludos.

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  5. Acabaré leyendo algún libro de esta autora. No tiene mala pinta.
    Un beso

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    1. Pues en cuanto lo hagas, estaré encantado de conocer tu opinión. Un beso.

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  6. Final predecible y falta de profundidad de los personajes... No descarto su lectura pero bajo mis expectativas, por si acaso...
    Besotes!!!

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    1. Realmente el final no es predecible, Margari. Me explico. La mayoría de reseñas que he leído sobre "La piel dorada" hacen hincapié en la sorpresa del desenlace. En mi caso no funcionó porque mis sospechas fueron acertadas, pero no porque fuera evidente. Sobre los personajes, ya es cuestión de cada lector. ¡Muchos besos!

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  7. A pesar de algunas pegas parece una buena lectura, a mi me encantan los thrillers no puedo evitarlo!

    Besos!

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    1. ¡Pues adelante con esta novela! Esos pequeños escollos que he señalado no los han encontrado otros lectores, así que disfrutarás con la lectura. Un beso.

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  8. Fíjate que no me había detenido a leer la sinopsis de esta novela hasta que me he encontrado con tu reseña. Qué intriga!! Me gusta lo de la ambientación en la Viena de principios de siglo y el mundo de las modelos artísticas. Me has convencido. Bss

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    1. Estupendo, Mónica. A ver si pronto puedo conocer tu opinión. ¡Besos!

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  9. Con esta novela no se que hacer, llamarme me llama, pero también he escuchado opiniones algo más frías y me desinflaron un poco.
    Besos

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    1. Nada como comprobarlo con tus propios ojos. Anímate. Un beso.

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  10. La verdad es que tiene una pinta estupenda.

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    1. Pues ya sabes, Espe, no lo dudes. Aquí te espero para conocer tu punto de vista. Un beso.

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  11. Me leí no hace mucho su primer libro y me gusto su estilo <3 ahora me pones los dientes largos con La tabla esmeralda, libro del que no sabía si leer o no,pero me has puesto los dientes largos.
    Viene,siglo XX inicios además de dicho siglo aisss <3 <3
    besos

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    1. Bueno, "La tabla esmeralda" no la he leído, pero si te gustó el estilo de la primera novela de Carla Montero, creo que podrías disfrutar con su nueva propuesta. ¡Besos, María!

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  12. de momento, me la salto. El argumento no me llama mucho :D

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    1. ¡En otra ocasión será, Ale! Un abrazo.

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  13. Quiero leer este libro y fue una pena no participar este verano en la lectura conjunta organizada por los dos blogs De todo un poco y De lector a lector, pero caerá seguro

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    1. Siempre es agradable compartir lectura, pero lo importante es que encuentres el momento para leer la novela. Un abrazo.

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  14. Me cayó bien el inspector de policía, tan atípico a esos profesionales.
    Pero no me gustaron tanto los cambios temporales. En conjunto simplemente una lectura más.
    Un abrazo

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    1. La verdad es que los saltos temporales desconciertan en un principio, pero al final es fácil adaptarse. Un abrazo.

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