23 de enero de 2014

"Bailén", de Benito Pérez Galdós.

El gran friso narrativo de los Episodios Nacionales sirvió de vehículo a Benito Pérez Galdós (1843-1920) para recrear en él, novelescamente engarzada, la totalidad de la compleja vida de los españoles —guerras, política, vida cotidiana, reacciones populares— a lo largo del agitado siglo XIX. En Bailén, Gabriel de Araceli, repuesto de las heridas recibidas en la jornada madrileña del 2 de Mayo, es llevado por la trama novelesca a Andalucía, donde tiene ocasión de tomar parte en esta famosa batalla de la Guerra de la Independencia en la que los improvisados ejércitos de Castaños y los «garrochistas» andaluces derrotaron e hicieron capitular a los ejércitos franceses.

Contraportada | Alianza | 1ª edición | 2001 | 208 pp.

Creo que no me equivoco al afirmar que los lectores de El 19 de marzo y el 2 de mayo sintieron, tras leer las últimas líneas de dicho episodio, una imperiosa necesidad de continuar con la cuarta entrega. De ahí surgió la propuesta de reducir el intervalo entre una lectura y otra, lo que supuso programar el evento para el periodo navideño. Ahora llega el momento de comprobar si Pérez Galdós ha conseguido conservar en Bailén la energía que depositó en sus personajes durante las revueltas madrileñas. Atrás queda la capital para dar paso a los extensos campos andaluces, donde «la canalla» tuvo que recibir al heterogéneo frente liderado por Castaños. En una novela donde prima la preocupación por el conflicto bélico, don Benito no se despreocupa de sus grandes protagonistas, aportando al lector más detalles de la trama encabezada por el joven Araceli. ¡A las armas!

Bailén principia su historia en la capital madrileña, donde Gabriel se recupera de los fusilamientos ocurridos el tres de mayo; pero poco se sabe realmente en las primeras páginas de los acontecimientos que han supuesto la convalecencia del personaje, ahora bajo los cuidados de doña Gregoria y su marido Santiago Fernández —conocido en su barrio como el «Gran Capitán»—. Galdós sabe cómo mantener al límite la paciencia de sus lectores, apartando la vista del truculento cierre del anterior episodio para focalizar la mirada en una escena que, a priori, puede resultar intrascendente. Y es que, entre toques irónicos y humorístico, el matrimonio comenta los últimos lances en el enfrentamiento entre las tropas francesas y el frente patrio, quizás con alguna intervención hiperbólica con la que enaltecer la resistencia de sus pueblos de origen. No obstante, el principal interés de la escena doméstica es la participación en la charla de Santorcaz, figura enigmática que alcanzará un peso importante en el desarrollo de Bailén.

Tal personaje se perfila como un apoyo esencial para la trama desde el instante en que emprende su camino junto a Gabriel hacia tierras jiennenses. Su sola caracterización supone una de las creaciones más atractivas de las primeras entregas de esta serie: el autor hace de su presencia la entrada de un nuevo don Quijote obnubilado con el horizonte manchego, donde cree reencontrar el paisaje de Austerlitz, escenario de una de las victorias más importantes de las filas napoleónicas. A pesar de todo el potencial que Galdós deposita en el enajenado caballero, no está llamado a ser el único protagonista en la contienda: el periplo queda completado con el propio Gabriel, Andresillo Marijuán y el mayorazgo don Diego. Es este último el que vuelve a activar la maquinaria ficticia más allá del trasfondo histórico, pues en él —y en su madre, la Condesa de Rumblar— se encuentra las claves para reemprender los vaivenes folletinescos ligados a Inesilla —un tanto desapercibida en la presente entrega—. Con estas piezas sobre el tablero y otras rescatadas de episodios anteriores, don Benito erige poco a poco una de las batallas que, aun estando en los albores de la invasión, puso en jaque a la ofensiva francesa.

Sobra a estas alturas que mencione cualquier aspecto relativo al estilo del escritor canario. En Bailén se mantienen los rasgos propios de su narrativa, quizás con un mayor hueco en esta entrega para la escenografía y los periodos descriptivos, de donde se desprende el corte realista de su producción, más aún en una novela que depende irremediablemente del contexto histórico. Sin embargo, y aunque no deja de ser una apreciación subjetiva, la necesidad de recrear minuciosamente uno de los momentos más encomiables para el fervor patriótico hace que la valoración de conjunto sea idéntica a la de Trafalgar; en otras palabras, Galdós sitúa los sucesos acontecidos a mediados de 1808 en un nivel superior al devenir de sus personajes, frente a los episodios La corte de Carlos IV y El 19 de marzo y el 2 de mayo, donde la crónica de la actualidad parecía quedar supeditada al avance de la ficción. En cualquier caso, Bailén satisface de nuevo tanto a los interesados en la relación de Gabrielillo con Inés, como a aquellos que buscan en la creación literaria una España convulsa que defendía con tenacidad sus intereses. No olvida Galdós, entre innumerables espadas y cañones, breves guiños que comienzan a fomentar el contraste entre las nuevas ideas que se instauraban en la sociedad y el conservadurismo del Antiguo Régimen, estableciendo así las bases para algunas de las líneas temáticas que sustentarán las próximas entregas.

Bailén, cuarta novela de la primera serie de los Episodios Nacionales, rememora con detalle la derrota del bloque enemigo ante un ejército que logró imponer su sentir patriótico frente a la amenaza foránea. El rigor histórico y la ficción literaria vuelven a crear una combinación única que continúa dando respuesta a las inquietudes de los lectores deseosos de ver los vaivenes de los enamorados en un contexto beligerante como telón de fondo. Con un cierre más pausado que el sobrecogedor desenlace del anterior episodio, don Benito encamina de nuevo a sus personajes hacia la corte. Llega el momento de recibir a José Bonaparte. ¡Que corra el vino!

[Lectura nº 1 del Proyecto Lecturas Pendientes 2014]

Episodios Nacionales reseñados en el blog

18 comentarios:

  1. Ah, el Quijote, Austerlitz, los Bonaparte, Gabriel e Inés, los Rumblar... Qué grande Galdós compaginando Historia con historia, ¿verdad? Personalmente, aunque como bien apuntas se trata de un episodio algo más sosegado (y eso que tiene batallas decisivas) en cuanto a tensión narratia y suspense, me ha gustado más que los dos episodios anteriores. Creo que me ha robado el corazón ese gesto nostálgico de Galdós uniendo a sus dos enamorados por el camino del romanticismo extinto (sí, pese a su realismo) ¿o me diréis que ese encuentro en el convento no sigue todas las pautas de finales del XVIII?

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    1. Tienes toda la razón, Mónica, la reunión en el convento quedará como una de las escenas inolvidables de esta primera serie. Veo que ya se ha puesto en marcha la siguiente convocatoria. No sé si podré unirme, pero se intentará. ¡Un abrazo!

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  2. No los he leído, recuerdo que de adolescente odiaba este tipo de lecturas, supongo que no estaba yo para guerras ni batallas aunque fueran nacionales pero en la edad adulta quiero recuperar ese tipo de lecturas porque estoy segura de que ahora sí que las disfrutaría. Has hecho una reseña completísima.
    Besos!

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    1. Muchas gracias por tu comentario, L.I.M. Estoy convencido de que ahora podrías disfrutar —y mucho— de los Episodios Nacionales. La unión que hace don Benito de hechos históricos y ficción es única. ¡Un beso!

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  3. Completamente de acuerdo contigo en que deja la misma sensación que Trafalgar. Desde luego ni este Bailén ni el primero de los episodios ha logrado superar al tercero, pero aún tengo pendiente La Corte de Carlos IV. Ya te lo contaré.
    Un gran análisis.
    ¡Besotes!

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    1. ¡Gracias por tus palabras, Pi! "La corte de Carlos IV" también fue una gran entrega, la disfrutarás. Aun así, me sigo quedando por el momento con el tercer episodio. ¡Un beso!

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  4. Una de las cosas que más me ha gustado de Bailén, ha sido la primera referencia a las guerrillas, esa forma de hacer la guerra, tan española.
    Un saludo.

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    1. ¡Cuánta razón, Mariuca! Galdós sabe dar su papel a los guerrilleros, parte esencial de los acontecimientos en estos primeros años del siglo XIX. ¡Saludos!

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  5. Buena reseña, creo que has traído a colación los temas más importantes de este libro (que no tiene desperdicio) y el verdad que Santorcaz es uno de los, muchos, personajes que por sí solos harían que mereciera la pena leer estos Episodios Nacionales, sin duda nos va a dar mucho juego. Como el Mayorazguito, al que estoy deseando volverme a encontrar, y que lleguemos a la corte de Madrid!!


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    1. ¡Muchas gracias, Loque! Como bien comentas aquí, yo también espero mucho de los dos personajes que mencionas. ¡Madrid vuelve a estar a la vuelta de la esquina! Un saludo.

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  6. Reconozco que nunca me he animado a leer los Episodios, a pesar de la lata que me da siempre mi hermano, que es fan absoluto. Me lo tendré que poner como reto, pero ahora mismo...
    Un beso

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    1. Tienes que darle una oportunidad en algún momento. Si no te convence, no pasa nada; pero si lo hace, te esperan grandes aventuras. ¡Besos!

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  7. Quiero leer en algún momento los Episodios Nacionales el caso es que nunca me pongo con ellos...
    Besos

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  8. excelente reseña...¡y felicidades porque con este principias el reto que te pusiste!

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    1. ¡Muchas gracias, Ale! La verdad es que sí, ha sido el pistoletazo de salida para mi propio reto. ¡Un beso!

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  9. Acabé el año con Trafalgar y espero continuar leyendo los Episodios poco a poco =)

    Besotes

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    1. Algún episodio más tienes que leer en este año, ¡no decepcionan! Un beso.

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