30 de noviembre de 2013

"El príncipe de los piratas", de Edmundo Díaz Conde.

Hubo un tiempo en que corsarios británicos, bucaneros franceses y filibusteros holandeses eran los amos del Caribe. Pero poco a poco se ha contado de piratas españoles como Íñigo Santa Cruz, forzado a convertirse en caballero de fortuna por una patria que desampara a sus propios hijos y los obliga a vagar por el mundo. En aquella misma época también había tesoros fantásticos como el de la Dama del mar, por el que Henry Morgan organizará la mayor flota de filibusteros jamás conocida, ciudades como Panamá, que se dicen inexpugnables y encienden la codicia de los hombres, y mujeres como Elena, capaces de provocar la pasión y la ternura del corsario más insensible. El príncipe de los piratas es la historia de Íñigo Santa Cruz —llamado Lefthand por los ingleses—, tan falsa como todas las leyendas y tan cierta como cualquier historia de piratas.

Contraportada | Algaida | 1ª edición | 2013 | 425 pp.

Esta entrada debe comenzar con una afirmación tajante: nunca me he sentido atraído por las novelas de piratas. Ningún filibustero se inmiscuye en las baldas de mis estanterías; tampoco han prendido sus cañones para captar mi atención en mis paseos por la biblioteca. Por esta razón, cuando me ofrecieron desde Algaida la posibilidad de leer El príncipe de los piratas, de Edmundo Díaz Conde, tuve que realizar una breve reflexión antes de aceptar la propuesta. No necesité mucho tiempo para decidir que quería aventurarme con este libro y zanjar así mi cuenta pendiente. Además, sin esperarlo, la travesía en solitario pronto se convirtió en una rebelión grupal gracias a la iniciativa de El universo de los libros y Libros que hay que leer. La lectura conjunta ha dado muy buenos resultados, y en la misma línea se encuentran los próximos párrafos de esta reseña. Una lucha en aguas centroamericanas donde la intriga, la traición, la avaricia y la soberbia conforman un entorno donde, tras la máscara de la alianza, se puede esconder el peor de los enemigos. ¡Al abordaje!

El príncipe de los piratas comienza aportando algunas mínimas claves para el lector en las pocas páginas que abarca el prólogo, y sobre las que no tendrá respuesta hasta bien avanzado el periplo. La presencia de un cementerio en plena madrugada sirve para incluir las primeras pesquisas sobre el argumento de la novela: una tumba que, bajo el nombre de Angelica Morgan, parece esconder cierto vínculo con sir Walter Duncan, conocido como «El corsario sin cabeza». Poco más se puede deducir de las primeras líneas. No obstante, el desconcierto pronto es olvidado con los acontecimientos que dan inicio a la primera de las tres partes en las que queda dividida la historia. Tres meses han transcurrido desde el saqueo del sepulcro en tierras inglesas, un salto temporal que implica también un cambio de escenografía; así, el lector llega ahora hasta una cárcel madrileña en la que cumple presidio Íñigo Santa Cruz, cautivo por varias cuentas pendientes con la justicia. La oscuridad del prólogo contrasta ahora con un pasaje donde el misterio, la acción y alguna que otra dosis cómica protagonizan un rescate accidentado. Los artífices de la hazaña —Melquíades, Ginés y Blas— y las conversaciones que mantienen con el corsario español no tardan en revelar el enlace con la profanación del enterramiento. La respuesta se encuentra en John el Duque, barón de Montenegro, encargado de transmitir a Santa Cruz su firme propósito de unirse a una de las mayores empresas de piratería, esto es, la búsqueda del tesoro «Dama del mar». Algún que otro chantaje, el cariño perdido de una hija y la presencia indeseada del conde de Veraguas completan el punto de partida para el nuevo rumbo en la vida de Íñigo.

La novela experimenta con cada una de sus partes un aumento gradual en la intensidad de la trama. Mientras que en la primera sección el lector asiste a todos los preparativos de la ofensiva —mera excusa para el acceso a una infranqueable Panamá en la segunda mitad del siglo XVII—, el resto queda marcado por la constante acción en numerosos pasajes, tanto en lo referente al conflicto armado como en la búsqueda de las riquezas que se esconden tras la leyenda de la «Dama del mar». Este proceso depende en varias ocasiones del vínculo que se establece entre Íñigo Santa Cruz y su compañero de viaje, Henry Morgan. La entrada de este último dota al relato de un continuo movimiento pendular que sitúa la narración entre la creación ficticia y el contenido histórico. Edmundo Díaz Conde demuestra dentro de su propuesta literaria la labor documental previa al escrito, y que se encuentra en la base de las cuatrocientas páginas que conforman el texto. Es inevitable recurrir a buscadores, artículos o estudios para verificar si determinados episodios quedan como reflejo real de la piratería, o bien son fruto del mejor de los juegos literarios.

Todos y cada uno de los elementos reseñados hasta este punto colaboran en mayor o menor medida para ofrecer una recta final cargada de tensión e incertidumbre tanto en el devenir de los protagonistas como en el asunto central de la odisea. Probablemente no coincida con algunos lectores de El príncipe de los piratas, pero siendo la tercera parte la que más apela a la ficción y, consecuentemente, más se aparta del trasfondo histórico y de la verosimilitud del relato, aporta el gancho definitivo para disfrutar de principio a fin con las peripecias del capitán Santa Cruz. De ahí que no sea difícil imaginar determinados momentos en la gran pantalla, recordando otras grandes producciones cinematográficas de gran alcance. Teniendo en cuenta estos detalles, es lógico pensar en una novela donde los distintos lances sean narrados en un estilo directo, sin innecesarias florituras y con un hueco importante para el diálogo como medio de evolución de los personajes. Son precisamente estos recursos los que emplea el autor, con los que asegura unas horas de entretenimiento sin ningún tipo de obstáculo.

El príncipe de los piratas, de Edmundo Díaz Conde, vuelve a rescatar a piratas, corsarios y filibusteros con el fin de recrear una de las expediciones más adictivas dentro de la actual novela de aventuras. Una propuesta donde la inevitable rivalidad y los desafíos entre espadas y cañones consiguen recrear una época pasada que devuelve al lector a la segunda mitad del siglo XVII. Allí, trasladado por la magia de la narración, el proceso literario traza un delicado enlace con las referencias históricas, para rescatar el despotismo y los incesantes atropellos de aquellos que, surcando los mares, quisieron vivir en la opulencia otorgada por el alto precio de la sangre. El azar, la suerte o un caprichoso destino colocan las piezas en uno u otro bando, sin discernir entre la gloria o la decadencia eterna. Y es que, después de todo, «la vida es sólo un malentendido».


32 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho tu reseña Jesús :) A mí es una novela que me ha resultado muy entretenida y también he tenido que buscar algunas cosas para ver si era realidad o ficción
    besos y gracias por participar!

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    1. ¡Gracias por tus palabras, Tatty! Y, sobre todo, por animarme a formar parte de vuestra lectura conjunta. Como ves, coincidimos en la valoración. Ha sido una grata experiencia. ¡Besos!

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  2. Muy buena reseña, Jesús. Una de las cosas que más me llamaron la atención es descubrir mientras lo leía que hay cosas que pasaron de verdad. Una novela entretenida, aunque el principio me resultó lento
    Besos

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    1. ¡Muchas gracias por el comentario, Carax! Creo que todos nos ha pasado lo que comentas, eso de tener que buscar información sobre algunos acontecimientos. ¡Un beso!

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  3. Ya en su momento me pareció una novela atractiva, y tras leer las reseñas que están apareciendo últimamente creo que me gustaría mucho. La tengo ya anotada, a ver si acaba cayendo.

    Un besito.

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    1. Pues si cae, no dudes en comentarme tus impresiones, Xavier. ¡Abrazotes!

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  4. Yo disfrutaba mucho de las películas de piratas cuando pequeña, pero aunque la reseña sea atractiva y parezca que en general os ha parecido entretenida, no creo que vaya a ser lectura para mí.
    Un saludo.

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    1. Como digo siempre, a veces nos toca dejar pasar algunos títulos, aunque nos arriesguemos a perder alguna buena historia. Ojalá más adelante decidas darle una oportunidad. ¡Saludos!

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  5. Me alegra qeu la disfrutaras tanto. En mi caso la leí en mal momento me parece.
    Besotes!!

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    1. ¡A veces es inevitable, Margari! Hay historias que necesitan su momento, y quizás es lo que te ha pasado. ¡Un beso!

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  6. A tí lo que te gusta que aparezca Cádiz jajaja. Una novela muy entretenida que he disfrutado mucho más después de hablar con el autor

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    1. ¡Me encanta, jajajaja! Siempre es un punto a favor. :) He leído tu reseña hace un rato, y veo que los dos hemos disfrutado con la propuesta. ¡Un abrazo!

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  7. Parece que pinta bien, aunque yo tampoco soy de este tipo de novelas me la apunto.

    Un beso.

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    1. Yo tampoco lo era, y aquí me tienes, recomendando una historia de piratas. ¡Un beso!

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  8. Osea que se puede decir que te has reconciliado con este género, ¿no? Si es que algún día estuvisteis enfadados, claro. Todos coincidís en que la novela merece la pena. No he visto reseña mala. Vamos, que la lectura ha sido todo un éxito!
    Te mando un puñado de besos
    Cita

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    1. En verdad no ha sido necesaria la reconciliación, pues al no haber leído nada del género, nunca tuve oportunidad de pelearme con él. Eso sí, la buena experiencia me permite ahora acercarme a títulos que, de otra manera, habría dejado pasar. ¡Van más besos para ti, Cita!

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  9. Pues a mí sí que me gustan estas historias de piratas, y tu reseña me atrae al libro como las sirenas a la mar.
    Un abrazo

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    1. Me ha encantado tu comentario, con sirenas de por medio. Seguro que disfrutas de la novela. Un abrazo.

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  10. Siempre me han gustado las historias de piratas, así que esta novela está en mi lista y espero hacerme con ella. Un beso

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    1. Entonces creo que esta novela está hecha para ti. Esperaré con ganas tus impresiones. Un beso.

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  11. Ya es la tercera reseña que leo de esta novela y cada vez me apetece más. :-)

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    1. ¡Genial, Espe! Ojalá la acabes leyendo. Un abrazo.

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  12. Me paso de puntillas, que lo estoy leyendo! Ya te contaré, 1beso!

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    1. ¡A ver si coincidimos en nuestras valoraciones! Un beso.

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  13. No lo he leído pero estoy viendo muy buenas opiniones por la blogosfera. La verdad es que es un género que no suelo leer y el caso es que creo que me pasaría como a ti, que si le diera una oportunidad lo disfrutaría, porque me gusta mucho la acción.
    Besos!

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    1. Definitivamente, tienes que darle esa oportunidad. Ya ves, yo estaba en tu misma situación, y ahora mi percepción ha cambiado. ¡Quizás te pase lo mismo! un beso.

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  14. Pues yo soy como tú que jamás me acerqué a un pirata de ni de lejos pero fíjate por donde que la vida y la literatura te soprenden. Me gustó leerlo. Especialmente lo disfruté muchísimo con la llegada a Panamá. Besos.

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    1. Me encanta ver que no soy el único que ha tenido esta grata experiencia en su primer encuentro con piratas. ¡Estupendo! Otro beso para ti.

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  15. Esto de los blogs es pura magia. Si no fuera por vosotros se me pasarían por alto muchos libros. Este en concreto, sin haber leído tu reseña, probablemente ni le habría prestado atención en una librería.

    Me gusta mucho eso que cuentas, el que mezcle realidad y ficción. Siempre he pensado que con la literatura se puede aprender mucha historia.

    ¡Cuánto tiempo sin venir! Esta tarde que tenía tiempo (por fin) he decidido que ya es hora de que hicera unas cuantas visitas, que me vais a echar de los blogs por ausente.

    Un beso, mago de las reseñas.

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    1. Me ha encantado leer tu comentario, Mayte. ¡Ya tenía ganas de un reencuentro por este rincón! Y si además ha servido para que te intereses por una nueva lectura, mejor que mejor. Me ha encantado lo de "mago de las reseñas". Como diría mi madre, ¡eso son los ojos con los que tú me miras! :) Muchos besos.

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  16. Lo tengo en casa y aún no me he podido poner con él, así que no te digo nada.
    Ya veremos, que opiniones hay para todos los gustos
    Besos

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    1. ¡A ver qué te parece a ti cuando lo leas! Me quedo ya con ganas de conocer tu opinión. Un beso.

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