7 de junio de 2013

"Zíngara: buscando a Jim Morrison", de Salva Rubio.

¿Cómo es el mundo para alguien que no ha salido nunca de casa? Jaime es un adolescente que lo tiene todo: cientos de libros, películas, discos y todo el tiempo del mundo para disfrutar de ellos; concretamente, el resto de su vida. Y es que Jaime está aquejado de una enfermedad que le ha obligado a vivir siempre apartado del mundo y protegido por su familia. Sin embargo, es perfectamente feliz; de hecho, por nada del mundo dejaría de lado una vida tan cómoda. Sólo hay una cosa que altera su paz: la inquieta Julia, su compañera de juegos y lecturas desde que eran pequeños, y con quien ha compartido su encierro toda su vida. Sin embargo, al contrario que Jaime, Julia está loca por salir y ver el mundo, especialmente desde que escucha rock y viste de forma hippie. Un día, Julia se entera de que su adorado Jim Morrison ha venido a España y le propone a Jaime una aventura inolvidable: cruzar el país para encontrarlo. Sin embargo, cuando la desgracia se cierne sobre la familia y la aventura queda abortada, Jaime aún tiene una promesa que cumplir… Encontrar, donde quiera que esté, a Jim Morrison.

Contraportada | Suma de Letras | 1ª edición | 2012 | 371 pp.

Antes de que el 2012 llegara a su fin, Salva Rubio, autor de Zíngara: buscando a Jim Morrison, se puso en contacto conmigo para proponerme la lectura de dicha novela. Por aquel entonces ya me encontraba inmerso en la recta final de mi tesis —que acabaría prolongándose cuatro meses más—; aun así, acepté encantado la propuesta, pues consideré en aquel momento que sería capaz de publicar sin tardanza mis impresiones. El 15 de enero finalicé esta aventura, pero para entonces ya tenía planificada mi ausencia del blog, por lo que todos los proyectos quedaron paralizados de forma indefinida. Ahora, con más tiempo para el ocio y a la espera de que en pocos días llegue la deseada —y a la vez temida— defensa, voy retomando aquellas cosas que se quedaron en el tintero, como es el caso de esta reseña. Un viaje que parte con el único propósito de cumplir una promesa, pero que acaba convirtiéndose en toda una experiencia vital para el protagonista, que demostrará a cada paso su valía y su capacidad de superación frente a las adversidades.

No hay mucho que plantear sobre el comienzo del relato más allá de los datos aportados en la sinopsis de la contraportada. Jaime, un adolescente que padece una pequeña discapacidad física, vive enfrascado día tras día en los libros, como parte del mundo que han construido para él, pero que ha sabido adaptar a sus mínimas necesidades, que no traspasan las cuatro paredes en las que se cobija de las amenazas externas. No obstante, la tranquilidad y el sosiego son continuamente interrumpidos por Julia, la hija de la cocinera que trabaja en casa de Jaime. Ella, de la misma edad que el protagonista, se convierte en la única compañera de juegos durante la infancia. Estos primeros pasos que emprenden de manera conjunta llegan a tomar caminos separados: mientras que él continúa en su constante reposo libre de alteraciones, ella se deja seducir por la cultura musical de los años sesenta y setenta. Jaime no tarda en hacer partícipe al lector de su disconformidad sobre las inquietudes de su amiga: «Por mi parte, debo decir que todo fue a peor cuando Julia conoció, por las revistas, el pop, el rock y otras formas de perder el tiempo. Porque empezó a escuchar música insoportable, a teñir su ropa de colores, dejó de peinarse como es debido y empezó a caminar descalza por todas partes. Creo que lo llaman… ser hippie» (p. 20). Es aquí donde, curiosamente, el destino de ambos se une. La pasión de Julia por The Doors y la reciente vista de Jim Morrison a España conduce al personaje a un desgraciado accidente que reactivará las emociones de Jaime; un duro golpe que le hace olvidar sus limitaciones con el único fin de cumplir los propósitos de la que antaño fue su compañera de juegos. Es esta aventura la que se relata en Zíngara: buscando a Jim Morrison, en la que el protagonista escapa del núcleo familiar para adentrarse en las entrañas de un mundo hecho para adultos, al que no ha tenido oportunidad de enfrentarse hasta ese momento.

Narrado en primera persona, el periplo se concibe como un acercamiento a lo cotidiano desde la mirada ingenua de Jaime, en un entorno marcado continuamente por la incertidumbre, y donde los obstáculos no se quedarán en las barreras físicas que complican el camino, sino también en las personas que se acercan al pequeño aventurero, no siempre con buenas intenciones. En otras palabras, la búsqueda del cantante estadounidense termina por convertirse en una lección de vida para Jaime, un proyecto que pasa por su propia realización personal, a pesar de los miedos que le impiden valorar en su justa medida la heroicidad que se desprende en cada nueva cala del viaje. Aunque la presencia de Morrison es escasa —sólo en dos momentos puntuales de la trama—, el grupo The Doors entra en contacto con los lectores en el comienzo de cada nuevo capítulo, pues los encabezamientos se corresponden con extractos de las canciones del grupo. De esta manera, no sólo se deja entrever un vínculo entre el sentido del verso y lo contado en las páginas siguientes, sino que el autor regala un guiño constante para los seguidores de la banda.

Zíngara: buscando a Jim Morrison, de Salva Rubio, se presenta como una novela ágil, sencilla y transparente, destinada a un amplio público, donde la fuerza, la superación y el compromiso aparecen como bazas esenciales en la aventura emprendida por el protagonista. El relato, libre de artificios y ornamentos, apela directamente a la sensibilidad de un lector que pronto sentirá empatía por el adolescente. Sin duda, una historia que permanece más allá de la última página. La odisea de Jaime así lo merece. Después de todo, «the days are bright and filled with pain» (The Doors, «The Crystal ship», 1967).

Salva Rubio en La Caverna Literaria