30 de abril de 2013

"La corte de Carlos IV", de Benito Pérez Galdós.

Intrigas y envidias se dan cita en la Corte española de principios del XIX. El Príncipe Fernando odia a Godoy en unas proporciones similares a las que el favorito de Carlos IV es amado por María Luisa, la esposa del rey. La déspota y absoluta monarquía española sigue sumida en la ostentación y el lujo, mientras el pueblo olvidado se aferra a su amado Príncipe de Asturias, aparentemente el único capacitado para guiar los designios de la decadente patria.

Contraportada | Espasa – El Mundo | 1ª edición | 2008 | 384 pp.

Casi seis meses han pasado desde la publicación en La Caverna Literaria de la reseña sobre el primero de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, en el que narraba las aventuras de Gabriel Araceli por tierras gaditanas, así como su participación en la batalla de Trafalgar en compañía del capitán de navío Alonso Gutiérrez de Cisniega y del inolvidable Marcial [reseña]. Las últimas páginas de aquella novela dejaban al protagonista camino de Madrid, escenario donde se desarrolla plenamente La corte de Carlos IV. En esta ocasión, la lectura conjunta ha llegado hasta los lectores liderada por Mónica, aunque con la inestimable colaboración de Isi y Loque. Evidentemente, tras las buenos resultados obtenidos con el primer episodio, tuve claro que quería continuar formando parte de esta iniciativa. He llegado casi con el tiempo justo, pero aquí tenéis mis impresiones de otra novela de Pérez Galdós, en la que se acerca más al estilo folletinesco propio de sus obras más recordadas, pero que continúa con el propósito de ceder la voz al trasfondo histórico y político de los primeros años del siglo XIX.

La corte de Carlos IV vuelve a estar narrada en primera persona por Gabriel, con cierta distancia temporal de los acontecimientos rescatados de su memoria. Las nuevas vicisitudes del protagonista por las calles madrileñas quedan ligadas en un primer momento a Pepa González, conocida actriz en una época donde el teatro comienza a marcar un punto de inflexión entre la manera tradicional de construir comedias y las nuevas reformas que llegan por medio de la corriente ilustrada. De hecho, antes de adentrarse en detalles sobre los entresijos de las altas esferas, el pequeño Gabriel hace llegar al lector la polémica suscitada a raíz del estreno en 1806 de El sí de las niñas, de Leandro Fernández de Moratín, obra que pretendía defender la capacidad de elección de las mujeres y denunciar la educación que estas recibían. En estas primeras páginas se descubre, fruto del enfrentamiento entre las ideas conservadoras y las reformistas, cómo algunos espectadores fueron enviados a las distintas funciones con el único objetivo de sabotear la representación moratiniana, marcando de esta manera el contraste entre la herencia barroca del XVII y las nuevas propuestas neoclásicas.

No es esta escenografía un elemento azaroso con el que introducir la novela, sino que el entorno teatral se convierte en pieza indispensable en la recta final del episodio, con importantes giros argumentales y suculentas intrigas que deleitarán al lector hasta las últimas líneas. Pero antes de alcanzar tales sorpresas, las tablas se muestran como vínculo entre gran parte de los personajes, que a su vez ofrecen una muestra de las distintas capas sociales en la primera década de la centuria decimonónica. Entre ellos, algunas figuras históricas reales, como es el caso de Isidoro Máiquez, destacado actor en la escena española por sus interpretaciones en La vida es sueño y Otelo —esta última, punto esencial para la disposición de los hilos argumentales en la recta final de la novela—. Frente al galán cartagenero podría situarse a Juan de Mañara, caballero de la corte que se deja ver también por los bajos estratos para disfrutar de los corrillos, pero cuya verdadera relevancia dentro del episodio vendrá dada por sus relaciones con la nobleza madrileña. Y para muestra de esta última, la presencia de Amaranta y Lesbia, dos caracteres entre los que parece existir cierta amistad, pero que acabaran por disputarse la mejor jugada frente a un público ansioso por desenmascarar las falsas apariencias. Para contrarrestar la soberbia y la altivez de la que suelen hacer gala en algunas escenas esta sección del elenco, Galdós introduce magistralmente la humildad y la inocencia de Inés, encargada en algunos de sus diálogos de devolver la cordura a Gabrielillo, lejos de la ostentación y la pomposidad. Con todos estos figurantes se establecen las principales intrigas de La corte de Carlos IV, donde las visitas clandestinas, los provechosos paseos por la ciudad y los constantes rumores acaban por transformarse en un continuo vaivén de dimes y diretes que desembocan irremediablemente en una impactante resolución final, pero con algunas dudas en el aire que tienden la mano al lector para seguir los pasos del protagonista hacia la tercera entrega de los Episodios Nacionales.

Y tras la ficción propuesta por el escritor canario, digna de cualquier comedia de enredo —aunque retocada con pinceladas realistas, como alguna que otra incursión en el relato de Francisco de Goya, pintor de la corte de Carlos IV—, es necesario tener presente la maestría con la que se inserta la coyuntura política e histórica en la que se desenvuelve la trama. Antes de apuntar a los hechos concretos recuperados por Galdós para esta entrega, hay que anotar un leve matiz con respecto a Trafalgar y la manera en que el contexto se incluye como parte de la novela. Cualquier lector que se haya acercado al primer episodio recordará fácilmente cómo Gabriel conocía los detalles del enfrentamiento naval gracias a su participación directa en el combate; sin embargo, no sucede así en este segundo libro, en el que el gaditano Araceli tiene oportunidad de ver en primera línea a los grandes referentes históricos, pero sin que se implique directamente. Por tanto, todos los apuntes informativos acerca de los incidentes ocurridos entre 1806 y 1807 llegan a través de las noticias proporcionadas por otros personajes. Los constantes rumores y las incesantes habladurías sobre el devenir de la corte encuentran un apoyo fundamental en el mercadillo, al que Gabriel acude en varias ocasiones para cubrir algunos recados y, de paso, inmiscuirse en las inquietudes de la sociedad. De estas callejuelas, así como de algunos de los miembros más cercanos al entorno palaciego, surgen poco a poco las noticias sobre el avance de las tropas napoleónicas en la península para una futura conquista de Portugal, una excusa que no pasa desapercibida y siembra la duda en el pueblo, temeroso de un inminente ataque a la nación española. Sin embargo, estas preocupaciones no son el verdadero aliciente del episodio —Galdós se recrea ampliamente en el tema francés en sucesivas entregas—, sino que el interés por la coyuntura histórica se establece en la lucha del Príncipe de Asturias —futuro Fernando VII— con el Príncipe de la Paz —Manuel Godoy, favorito de Carlos IV—. Las conspiraciones que se trazaron en torno a El Escorial supuso el choque definitivo entre estos dos bandos, tras descubrirse los planes para derrocar al monarca y envenenar a la reina María Luisa. A pesar de que la victoria parecía colocarse del lado fernandino, otros acontecimientos estaban aún por llegar. Las revueltas populares y el despliegue de Bonaparte conducirían, sin lugar a dudas, a una intensa revolución en los primeros meses de 1808,  que el escritor canario utilizaría como nexo entre esta novela y el tercer episodio de la primera serie.

La corte de Carlos IV, segunda entrega de los Episodios Nacionales, continúa el ambicioso proyecto de Benito Pérez Galdós de realizar una reconstrucción histórica de España en los primeros años del siglo XIX —aquí, entre 1806 y 1807—, pero sin caer en ningún momento en el ensayismo puro; al contrario, la ficción narrativa sigue copando el protagonismo de cada página, pero engarzada extraordinariamente con una sólida base de documentación que sustenta el relato sin titubeos. Frente a la constante acción del conflicto bélico narrado en Trafalgar, Galdós propone ahora un viaje más pausado por las calles madrileñas, en las que ya comenzaba a encenderse la mecha que prendería a los patriotas españoles hasta la explosión definitiva del Dos de Mayo. La contienda no tardará en ocupar la primera línea dentro de los Episodios, razón por la que quizás el escritor canario quiso dar a Gabriel un respiro antes de hacer frente a una España convulsa. La corte de Carlos IV se convierte, por tanto, en una narración con tintes teatrales, donde todo queda dispuesto para alcanzar el clímax de la conjura cortesana. La obra ha sido representada, y los actores esperan ahora entre bambalinas, con un público entregado. Es el momento de levantar el telón y que los lectores ovacionen un nuevo triunfo de don Benito.

48 comentarios:

  1. La ambientación no le da puntos para que me haga con él. NO creo que sea para mí.

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    1. Bueno, siempre hay que establecer prioridades en las lecturas, seguro que en este tiempo has encontrado lecturas que te llenen. ¡Espero que en algún momento te animes con este autor! Un saludo.

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  2. Hace tiempo que quiero leerme poco a poco los Episodios Nacionales de Benito perez galdos, porque siempre me los recomiendan. Algún día me pondré con ellos

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    1. ¡Adelante! Puedes leerte los dos primeros y unirte a nuestra convocatoria para el tercero. Imagino que lo leeremos para septiembre u octubre. ¡Un abrazo!

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  3. No creo que me animase con ellos, al menos a corto plazo.
    Besos!

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    1. ¡Otra vez será! Ojalá que más adelante te animes a descubrirlos. ¡Un beso!

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  4. Madre mía, y yo que a estas alturas de la vida aún no he leído casi nada de Pérez Galdós...

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    1. ¡Anímate, Espe! Podrías leerte los dos primeros durante el verano, y unirte a la lectura conjunta del tercero en otoño. ¡Ya me contarás! Un beso.

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  5. Disfruté mucho de esta lectura al igual que la de Trafalgar y disfruto aún más de los comentarios que vais colgando porque comentáis puntos en los que coincido, pero sobre todo porque me hacéis descubrir puntos en los que no había caído o que había dejado de lado como poco importantes. Disfruté sobre todo en esta lectura de los corrillos en que cada uno daba su opinión sobre lo que estaba pasando y lo que era mejor para España.
    Un saludo.

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    1. ¡Qué bien, Mariuca! La verdad es que es todo un placer compartir tantas impresiones y tantos puntos de vista. Esa es la magia de las lecturas conjuntas. A pesar de que lo que realmente me ha fascinado de este episodio es la parte teatral, no se queda atrás los corrillos que comentan. Al fin y al cabo, siempre han existido los rumores, los cotilleos, las confirmaciones y los desmentidos. Y de todo eso hay mucho en las calles galdosianas. ¡Un abrazo!

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  6. Es cierto lo que comentas sobre que no es casualidad que Galdós elija el escenario teatral para este segundo episodio nacional. Creo que tiene toda la intención porque teatral es la corte de un rey: disimulo, actuación, engaños, equívocos, etc.
    También me impresionó la continuidad de este episodio con el siguiente, la introducción firme de escenario que hace el autor para los acontecimientos del 2 de mayo. Muy buena reseña.
    Muchas gracias por participar en la lectura conjunta!! Seguro que coincidimos en la próxima. Bss.

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    1. ¡Mil gracias por tus palabras! Ya lo sabes, estoy encantado con esta lectura conjunta. Nos veremos con total seguridad para la tercera entrega. en cuanto a lo que comentas, totalmente de acuerdo, no hay nada más teatral que las intrigas palaciegas. ¡Besos!

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  7. A pesar de tu estupenda reseña, de momento no me animo a leerlo. Un beso

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    1. ¡Muchísimas gracias por tus palabras, Pilar! Otro beso para ti.

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  8. Cada vez son más las reseñas que me animan a empezar los Episodios Nacionales, que siempre me han amedrentado un poco. Parece que la pluma de don Benito se luce aquí por todo lo alto. 1beso!

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    1. ¡Y tanto que se luce! Que nada te amedrente, Benito sabe cómo mover los hilos para engarzar historia y ficción. ¡Muy asequible! Un beso.

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  9. Vuestras reseñas me han animado a decidirme por estos Episodios que siempre me impusieron mucho respeto. Tengo el primero en casa a la espera de su oportunidad y de momento los que nos cuentas hoy también me resulta muy interesante así que es posible que también acabe cayendo.

    Besos

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    1. ¡Genial, Jara! Me alegra saber que esta iniciativa te ha animado a adentrarte en los episodios. Confío en que más adelante acabes uniéndote a la lectura conjunta de la tercera entrega. ¡Un beso!

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  10. Este episodio no lo he leído así que espero animarme pronto tras tu reseña. Es que Don Benito, Don Benito.
    ¡Muchos besos!

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    1. ¡Don Benito es de lectura obligada! Da igual qué novela sea la elegida, siempre merece la pena. Anímate con los episodios, así podrás unirte en la próxima lectura conjunta. ¡Besos!

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  11. Me alegra que centres gran parte de tu reseña en la parte dedicada al teatro, porque creo que es un punto que hasta ahora hemos tratado poco en las reseñas, y así estamos viendo que es un libro que da muchísimo juego (y eso que se supone que es "menor")

    Y eso, muchas ovaciones a Galdós, que se las merece.

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    1. ¡Todas las ovaciones del mundo para Galdós! La parte teatral de este episodio me ha encantado, ha sido como ver el teatro dentro del teatro, porque toda la novela parece estar construida sobre unas tablas en las que se representa una comedia de enredo. Estoy deseando continuar con la serie para descubrir qué derroteros toman estos personajes. ¡Un abrazo!

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  12. He leído varios "Episodios Nacionales", entre ellos este que nos reseñas y todos me han parecido fantásticos por lo que tú comentas que escribe de historia de una manera tan amena que se leen solos.
    Un saludo.

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    1. ¡Me alegra saber que coincides con mis impresiones! En este mismo año compartiré las referentes a la tercera entrega de la primera serie. ¡Saludos!

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  13. Me gustaría ir leyendo los Episodios... voy a aprovechar para el Reto de Carmen, que Don Benito entra en los Realistas jejeje

    Besotes

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    1. ¡Pues no es mala idea! Puedes leer los dos primeros para el reto de Carmen, y en otoño unirte a la lectura conjunta del tercero. ¡Ya me contarás! Un beso.

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  14. Una reseña completísima Jesús. Porque ya leí este libro hace años, que si no, me lanzaría a su lectura.
    Besotes!!!

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    1. ¡Mil gracias por tus palabras, Margari! Un beso enorme.

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  15. Aunque me da un poco de vergüenza reconocerlo todavía no he leído nada de Pérez Galdós, tengo que ponerle remedio pronto. Muchos besos.

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    1. ¡Anímate, que no te defraudará! No empieces por los episodios, hazlo por algunas de sus novelas más conocidas ("Forunata y Jacinta", "Tormento", "Lo prohibido", "Tristana"...). ¡Muchos besos!

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  16. Me encanta Galdós, me metí de lleno hace tiempo en sus Episodios Nacionales y los disfruté una barbaridad
    Besos

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    1. ¡A nosotros nos queda un largo camino por delante! Fíjate, sólo hemos leído dos. Pero bueno, lo importante es que gracias a estas lecturas conjuntas los estamos descubriendo. ¡Y yo encantado! Galdós siempre me ha apasionado, pero nunca había salido de sus novelas independientes. ¡Un beso!

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  17. A mi este capítulo no me ha gustado tanto como el primero. Supongo que estar entre bambalinas no me ha ido bien.

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    1. Quizás por eso me ha gustado a mí más el segundo. En una balanza en la que se midan las bambalinas y el conflicto bélico, me quedo con las primeras. ¡A ver qué tal con el tercero! Un abrazo.

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  18. Si no recuerdo mal, creo que aun no he leído nada de este autor, a ver si lo soluciono tarde o temprano. Besos

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    1. ¡Adelante, Isabel! Si te animas, estaré encantado de conocer tus impresiones. ¡Un beso!

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  19. Muy buena reseña, Jesús. He de reconocer que me tiene ganada don Benito. Con este segundo episodio ha superado al primero, a mi entender.
    Besos,

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    1. ¡Gracias por tu comentario, Carmen! Yo opino como tú, este segundo episodio ha superado al primero, quizás por prescindir de todo lo relacionado con la batalla naval. ¡Besos!

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  20. me gusta mucho leerte, como siempre. No he podido unirme a su iniciativa, veré si para el siguiente episodio nacional ;)
    un beso,
    Ale.

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    1. ¡Gracias por tus palabras, Ale! La próxima lectura conjunta será previsiblemente en otoño. Nos centraremos en el tercer episodio. ¡Ojalá puedas participar! Un beso.

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  21. Ay, y yo sin leer nada de Pérez Galdos. Una reseña muy completa.
    Besos

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    1. ¡Deberías animarte! Seguro que no te decepciona. Novelas como "Fortunata y Jacinta", "Tormento" o "Lo prohibido" te gustarán. ¡Un beso!

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  22. Ya estoy entrado en años y debo de confesar que nunca llegué a enfrentarme con la lectura de los Episodios de don Benito porque me parecía una empresa titánica. ¡Qué error! Gracias a la tecnología de libro electrónico me he descargado todas las series. Trafalgar me lo he leído de un tirón, y ahora estoy por La Corte. Realmente son obras maestras.

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    1. ¡Nunca es tarde si al final se descubren buenas obras! Me alegra saber que cada vez somos más los lectores que estamos disfrutando de los Episodios Nacionales. ¡Que el ritmo no decaiga! Un saludo.

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  23. Muy buena reseña. Me fascina enormemente el cambio o cambio de tercio que va de Trafalgar a La Corte de Carlos IV y añado que incluso me gustan más los Episodios Nacionales que llevo leídos que la obra que le conocía a Galdós.

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    1. Muchas gracias por tus palabras, Marta. En mi caso todavía no me atrevo a hacer una valoración comparativa, porque Galdós tiene novelas fuera de los Episodios Nacionales que realmente me han marcado. De todas formas, lo importante es seguir disfrutando de su narrativa, y las aventuras de Gabrielillo lo consiguen. ¡Saludos!

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  24. A mi me encantó Trafalgar, así que es posible que me anime, pero estoy aún decidiendo si me gusta más Galdós como escritor de novela histórica o novela sólo, porque me encanta Fortunata y Jacinta.

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    1. Gracias por tu comentario. Yo, de momento, me quedo con el Galdós de "Fortunata y Jacinta". ¡Saludos!

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