18 de septiembre de 2012

"El haiku de las palabras perdidas", de Andrés Pascual.

Haiku: poema japonés de diecisiete sílabas; destello fugaz que nos muestra la esencia de las cosas. Nagasaki, agosto de 1945. Kazuo, un muchacho occidental afincado en Japón, y Junko, la bella hija de una diseñadora de arreglos florales, han acordado encontrarse en una colina para sellar su amor adolescente con un haiku que esconde un secreto sobre su relación. Minutos antes de su cita, la bomba atómica convierte la ciudad en el peor de los infiernos. Tokio, febrero de 2011. Emilian Zäch, un arquitecto suizo, asesor de Naciones Unidas y defensor de la energía nuclear, cuya vida está desmoronándose, conoce a una galerista de arte japonesa obsesionada con encontrar al antiguo amor de un familiar. Una conmovedora trama sobre la importancia de asimilar las tragedias del pasado para afrontar los retos del presente y escribir nuestro propio destino.

Contraportada | Debolsillo | 1ª edición | Mayo 2012 | 537 pp.

Guardo con mucho celo los libros que formaron parte de mi infancia. Entre ellos conservo una pequeña recopilación de relatos publicados bajo el sello «El duende verde», con el título No somos irrompibles, escrita por Elsa Bornemann. No he podido evitar que la memoria me llevase de nuevo hasta uno de aquellos cuentos. «Mil grullas» narraba la historia de dos niños, Naomi y Toshiro, quienes veían cómo todo lo conocido cambiaba por la devastación de la bomba atómica en Hiroshima. Curiosamente, es el único relato que recuerdo de aquellas páginas, quizás porque con sólo doce años no podía comprender la dimensión de dicho acontecimiento. Con las primeras líneas de El haiku de las palabras perdidas se produjo una conexión indescriptible entre mi presente y aquel pequeño lector que daba cada vez pasos más grandes en su admiración por las letras. Ahora, gracias a Andrés Pascual, vuelvo atrás la mirada para completar un proceso que comenzó hace dieciocho años, en un intento de comprender a través de la literatura el fuerte desarraigo que puede llegar a sentir el ser humano cuando desaparecen unos vínculos afectivos sobre los que se ha cimentado toda una vida.

El haiku de las palabras perdidas alterna dos historias vinculadas en un primer momento por el protagonismo que adquiere la utilización de la energía nuclear. La primera de ellas traslada al lector al 5 de agosto de 1945, víspera del primer bombardeo atómico sobre Hiroshima, y cuatro días antes del lanzamiento sobre Nagasaki, después de que otros objetivos fuesen descartados por cuestiones meteorológicas. En esas jornadas previas al desastre conocemos a Kazuo y Junko, dos adolescentes en los que la amistad y el amor se encuentran separados por la llegada de cuatro haikus. La lectura del último de ellos, con el que pretenden avanzar en su inocente relación, se trunca por la inminente hecatombe llegada desde el cielo, que supondrá una búsqueda desesperada de los personajes para reanudar aquellos versos inacabados. La segunda línea argumental comienza en Tokio el 24 de febrero de 2011. En estas coordenadas se sitúa Emilian Zäch, arquitecto defensor de las útiles propiedades de la energía nuclear y encargado del Carbon Neutral Japan Project, una isla urbanizada para parque empresarial y zonas residenciales cuyo abastecimiento energético procedería de un reactor submarino libre de emisiones de dióxido de carbono. Sin embargo, lo que parecía un proyecto a punto de ponerse en práctica queda suspenso por un giro inesperado que implica no sólo la ruptura de algunos vínculos personales, sino toda una serie de despropósitos que hará temblar el día a día de Emilian tal y como lo había conocido. No obstante, estas desavenencias acaban llevándole hasta Mei, galerista de arte cuya vida esconde trazos inacabados de un esbozo que lucha por recobrar los colores que tiempo atrás fueron destruidos.

Ambas historias se conocen simultáneamente por medio de saltos temporales en cada uno de los capítulos hasta encontrar el nexo de unión. La continua presencia del haiku dota al relato de una mayor unidad, como un constante recordatorio de las palabras que nunca debieron separarse. A su vez, el trasfondo histórico y la ambientación de las escenas aportan un mayor realismo que ayuda a sentir como nuestras las vivencias de los protagonistas. Para ello, Andrés Pascual ha diseminado por la novela numerosas alusiones a las costumbres japonesas que demuestran su amplio conocimiento de esta cultura, algo que beneficia a la construcción de la trama, al no tratarse de meras referencias informativas —aunque es indudable la excelente radiografía de la época—, sino que estas se integran perfectamente en el desarrollo y evolución de los personajes. Cada detalle es contado con una cercanía que el lector agradece, un estilo despojado de ornamentos que hubiesen lentificado una historia que no precisa de grandes artificios, sino que cobra sentido por su sencillez y por los sentimientos depositados en ella.

Unas emociones vistas a través del prisma de la catástrofe humana, tanto desde el punto de vista de los que perdieron como de los que dejaron manchar sus manos para sentenciar la muerte de miles de voces que no tuvieron oportunidad de pronunciar sus últimas palabras en una vida que ya había dejado de pertenecerles. Las primeras noticias llegadas sobre la destrucción de Hiroshima —el sufrimiento en la distancia—, la pérdida como experiencia cercana tras la debacle en Nagasaki, los cambios en una ciudad donde la muerte se deja ver ante los ojos de los que —quizás, desgraciadamente— siguen vivos, los cientos de refugiados, las secuelas a lo largo de varias generaciones… Imágenes desoladoras que recrean una oscura etapa de la humanidad, con la que se invita a una constante reflexión sobre los errores del pasado, así como del perpetuo juego del hombre como ser omnímodo donde las consecuencias pasan a un nivel secundario, sin importar el precio que se deba pagar por estas.

El haiku de las palabras perdidas, de Andrés Pascual, sitúa al escritor lucroniense en un lugar privilegiado dentro de la actual narrativa. La novela se sumerge en las devastadoras secuelas de un largo conflicto que llegaba a su fin, y que había dejado en pocos años millones de muertos civiles y militares. En este contexto se inserta sutilmente una delicada ficción nacida de unos pocos versos que acabarían convertidos en el verdadero refugio de la esperanza. Y es que, a fin de cuentas, diecisiete sílabas dan para contar toda una vida.

       [Reseña nº 14 del desafío «25 obras escritas en español»]        


Reseñas Lectura Conjunta

13 de septiembre - La Chinoida
14 de septiembre - Porlomenix
15 de septiembre - Xula
16 de septiembre - Margaramon
17 de septiembre - Lo que me gusta leer
18 de septiembre - Jesús 
19 de septiembre - Tabuyo
20 de septiembre - Margari
21 de septiembre - Capicúa

29 comentarios:

  1. Uffff, Jesús. Vaya reseña... Me ha encantado. Me suena el libro y fíjate, no sé porqué tenía en la cabeza que era literatura japonesa.
    Sín duda un tema espinoso y esta novela que me apunto para futuras lecturas.
    Besos

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  2. Una reseña brillante. Creo que el libro además está siendo bastante elogiado entre los lectores que han participado en esta conjunta. Como te he comentado anteriormente, lo tengo bajo mira desde que lo he visto traducido al portugués. Un abrazo.

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  3. Muy buena reseña!!
    Quizá me anime con él =)

    Besotes

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  4. Vaya... yo también guardo algunos libros de El duende verde de cuando era pequeña, enhorabuena por la reseña, aunque no creo que lo lea no me atrae el tema. Saludos.

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  5. Pedazo de reseña, sí señor. Tengo curiosidad por leer este libro, y puede que incluso se lo regale a una amiga que es forofa de los haikus. :-)

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  6. Mejor no se puede contar, has descrito con acierto todo lo que acontece en la novela,

    saludos

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  7. menuda reseña!!! lo tengo en mi estanteria, a ver cuando le toca! Un besote!!

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  8. Estupenda reseña que todavía hace que tenga más ganas de leerla y mira que ya las traía tras ir leyendo alguna reseña de la lectura conjunta...
    Besos,

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  9. Una gran reseña, me has despertado las ganas de leer esta novela. Creo que la podría disfrutar bastante.
    Un saludo

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  10. Acabo de leer otra de las reseñas de la lectura conjunta y ya sois dos los que me invitáis a adentrarme en las páginas de la novela. He leído los dos libros anteriores del autor y me gustaron mucho, en especial El compositor de tormentas, así que sin duda acabaré leyendo todo lo que publique Andrés Pascual.

    Un saludito y feliz miércoles.

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  11. Me quito el sombrero, menuda reseña, enhorabuena. Me ha encantado y me han entrado muchísimas ganas de leer el libro, genial la conexión entre tu infancia y este libro, un abrazo muy fuerte y felicidades por esta gran reseña.

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  12. Por cierto te he dejado un comentario en la reseña de El mapa del Cielo, por si te apetece echarle un vistazo. Es que ese libro me encanta. Un beso.

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  13. Con esta lectura conjunta me quedo con muchas ganas de descubrir esta novela, a todos os está encantando y estoy segura de que también me va a gustar
    besos

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  14. La reseña me ha gustado mucho, es un libro que hace tiempo me llama la atención. A ver que se va comentando con la lectura. Besillos

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  15. Estoy empezando a leer reseñas de la lectura conjunta y no pude iniciarme mejor que con tu blog: vaya entrada tan currada te ha quedado! Este libro me mira intensamente cada vez que voy a la biblioteca, pero por desconocimiento no lo había sacado... Creo que la historia merece la pena que le de una oportunidad. 1beso!

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  16. ¿Y tenías miedo de no saber plasmar todo lo que te ha gustado este libro? Pues creo que has pasado esta prueba con creces. Porque ya me lo he leído, que si no, iba corriendo a buscar el libro. Una reseña perfecta!!
    Besotes!!!

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  17. Es una reseña brillante. Si ya tenía ganas de leerme el libro..ME LAS HAS DUPLICADO O TRIPLICADO.
    Un beso !!^^

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  18. Me ha encantado la reseña. Tengo el libro en la estantería, así que espero ponerme con él en breve porque me has dejado con muchas ganas.

    Un beso!!

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  19. Una reseña buenísima! Ha sido un placer participar en esta lectura conjunta y disfrutar de un libro muy bueno. Con muchas ganas de leer las otras novelas de Andrés me he quedado.
    Besotes

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  20. Marian, me alegra saber que te ha gustado la reseña. Anímate con esta lectura, seguro que no te arrepientes. ¡Y como has visto, nada de literatura japonesa! Made in Spain! Un beso.

    Offuscatio, ¡gracias por tus palabras! Ojalá puedas leerlo pronto para que nos cuentes tu perspectiva, que tus reseñas siempre son muy completas. ¡Un abrazo!

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  21. Shorby, ¡muchísimas gracias por tus palabras! ¡Besos!

    Todos mis libros, aunque no te animes con esta lectura, te agradezco que te hayas parado a leer mi opinión. Además, me alegra compartir el vínculo con los libros de "El duende verde". ¡Saludos!

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  22. Espe, ¡muchas gracias por tus palabras! Creo que es un libro perfecto para regalar, y si además tu amiga es una apasionada de los haikus, no creo que le decepcione. ¡Apuesta segura! Un beso.

    Porlomenix, ¡mil gracias por tu comentario! Un abrazo.

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  23. Meg, ¡muchas gracias! Si lo tienes en la estantería, ¡no tardes en cogerlo! Un beso.

    Carmen, ¡gracias a ti también! Me alegra saber que esta lectura conjunta ha servido para que tengas más ganas de leer el libro. ¡A ver si pronto lo vemos reseñado en tu espacio! Un beso.

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  24. Pakiko, yo también estoy seguro de que la disfrutarías. ¡gracias por tus palabras! Un abrazo.

    Xavier Beltrán, si las anteriores novelas de Andrés no te han defraudado, lánzate sin pensarlo con esta. Todos los participantes en la lectura hemos quedado satisfechos. "El compositor de tormenta" lleva tiempo en mi mente, pero al final se cruzó antes "El haiku de las palabras perdidas". ¡Tiempo al tiempo! Un abrazo.

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  25. Goizeder, ¡mil gracias por tu comentario, de verdad! Me dejas sin palabras... ya sabes que disfruto haciendo esto, y si además recibo unas líneas como las tuyas, la realización es completa. Anímate con la novela de Andrés Pascual, seguro que la disfrutas. Sobre la conexión con mi infancia, surgió desde las primeras páginas, y se mantuvo hasta el final. ¡Si es que dieciocho años no es nada! Muchos besos.

    Todos mis libros, ¡muchas gracias por avisarme! Te contestaré en aquel hilo en breve. ¡Saludos!

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  26. Tatty, ¡pues adelante! Me encantará recordarla más adelante en tu blog. ¡Besos!

    Marilú Cuentalibros, ¡muchas gracias! Ya puedes consultar prácticamente todas las reseñas. ¡Un abrazo!

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  27. Tizire, ¡muchísimas gracias por tu comentario! Ahora que ya has visto las impresiones tan buenas que ha tenido esta lectura, no dudes en llevártela a casa cuando vuelvas por la biblioteca. ¡Un abrazo!

    Margari, ¡mil gracias por tus palabras! ¡Así da gusto! La verdad es que cuando una novela me gusta mucho, siempre tengo la sensación de no saber reflejarlo. Cuando algo no me gusta, es fácil saber qué ha fallado, por lo que no es complicado contarlo a los demás. ¡Besos!

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  28. Igone, ¡muchas gracias! ¡me alegro de que tus ganas de leer esta novela hayan aumentado! Saludos.

    Carla, ¡gracias a ti también! Ya sabes, si lo tienes en la estantería, no tardes en leerlo. ¡Un beso!

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  29. Margaramon, ¡las gracias siempre a ti, por tu comentario y por tu participación en la lectura! La verdad es que el resultado no ha podido ser más favorable. Creo que todos nos hemos quedado con ganas de seguir leyendo a Andrés. ¡Besos!

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