9 de diciembre de 2011

"Madre Noche", de Rachel Pollack.

Madre Noche es una novela de fantasía centrada en la identidad personal, el amor y la muerte. Jaqe no tiene identidad propia hasta que conoce a Laurie, hasta que descubre su verdadero nombre, proporcionado por Madre Noche. En ese momento Jaqe y Laurie se amarán sin medida, y junto con su hija Kate se convertirán en un todo, pero no podrán vivir como el resto del mundo. Conocen la muerte que proporciona Madre Noche, y utilizarán ese conocimiento para negociar con ella, modificarla y cambiar el fino equilibrio entre vida y muerte en el mundo. Rachel Pollack teje personajes memorablemente humanos; a través de la transposición de mitos y antiguo folclore a un entorno moderno, consigue dar una nueva vida a los viejos cuentos, y profundidad a un mundo aparentemente simple.

Contraportada | Grupo Ajec | 1ª edición | Octubre 2011 | 373 pp.

Madre Noche, escrita por Rachel Pollack, fue la novela elegida por Lady Boheme para la lectura conjunta organizada desde su blog Leo, luego existo. Hasta ese momento, mis referencias sobre este título eran mínimas. A pesar de que el género fantástico no suele predominar en mis lecturas, comencé a interesarme por la historia, especialmente cuando averigüé que Madre Noche había conseguido el Premio Mundial de Fantasía en el año 1997. Mi creciente curiosidad por la novela hizo que, por primera vez, decidiera establecer contacto con una editorial. Gracias a Grupo Ajec y a Raúl Gonzálvez, he tenido la ocasión de sumergirme en esta aventura. Una historia protagonizada casi en su totalidad por mujeres, en la que los límites entre la vida y la muerte desaparecerán para establecer un vínculo entre ambos planos de la realidad, a pesar de que el componente fantástico faltará en gran parte de la novela.

La narración da comienzo con las que serán los pilares básicos sobre los que se sustenta la trama: Jaqe y Laurie, dos chicas que se enamoran irremediablemente tras haberse conocido en una fiesta. Antes de este momento, se muestran algunos detalles del pasado que perfilan ligeramente el carácter de cada protagonista, fraguado al completo a medida que la historia va definiéndose. Así, la seguridad y la confianza presentada por Laurie se contraponen a la fragilidad de Jaqe, preocupada al comienzo de la novela por una falta de identidad que queda simbolizada finalmente en la elección de su nombre. Poco a poco, el estrecho vínculo entre las enamoradas provocará que las posiciones vayan cambiando, de forma que Jaqe acabará mostrándose convincente y segura de cada uno de sus pasos, mientras que su compañera dudará ante cualquier mínima decisión. Entre ellas, sigilosamente, se coloca Madre Noche, un personaje enigmático que aparece en la trama en momentos culminantes para dar algunas pinceladas de lo que finalmente será mostrado en la última parte de la novela. Es la encargada de introducir el elemento fantástico, aunque este aparezca en pequeñas dosis y de forma gradual. El grupo de protagonistas queda cerrado con Kate, hija de Jaqe y Laurie, a la que el lector tendrá oportunidad de conocer en diferentes etapas de su vida, hasta el momento en que se convierte en el elemento clave de la novela, dejando atrás a otros personajes. La relación que forja con Madre Noche ocupará los hilos argumentales de la recta final, en la que se aúnan los sentimientos y las emociones con las creencias personales.

Tal planteamiento queda estructurado en cuatro partes: «La mujer sin nombre», dedicada al inicio y desarrollo de la relación entre Jaqe y Laurie, y en la que se proporcionan algunos datos sobre los que quedará construida el resto de la narración, como es el deseo de una de las protagonista de ser madre; «El bebé en la piedra», apartado en el que Kate comienza a revolucionar la vida de los protagonistas, incluso antes de su nacimiento; «La niña que jugaba con la muerte», infancia y juventud de Kate, sus primeros desengaños y el conocimiento de las distintas realidades; por último, «La mujer en la barca», en el que Madre Noche intentará imponer las reglas marcadas ante diferentes desafíos. Con todo lo anotado hasta este momento, y teniendo en cuenta que la novela se enmarca dentro del género fantástico, es llamativo que las escenas que justifican su adhesión a esta etiqueta sean mínimas, algo que sorprende aún más cuando se sabe que fue proclamada hace unos años como la mejor novela de fantasía a nivel mundial. Madre Noche aporta a la historia todos aquellos detalles que trascienden las normas de la realidad, y vienen a coincidir con los momentos más relevantes de la novela; teniendo esto en cuenta, y añadiendo que el verdadero protagonismo de este personaje se produce en la última parte, el lector se encontrará con una trama que puede enganchar por otros tantos atractivos, pero no por el componente fantástico, al conseguir su punto culminante en los capítulos finales. En otras palabras, el realismo triunfa sobre lo quimérico, cuando el resultado del enfrentamiento tendría que haber sido el opuesto.

Más allá de la ficción ofrecida por Rachel Pollack, quiero hacer especial mención a un tema que impregna cada página de Madre Noche: la homosexualidad femenina. Sin duda, este elemento es el que primero se hace llegar al lector, y por el que se pretende enganchar a la lectura. No obstante, creo que lo que se fraguó como una idea magnífica en la mente de la escritora, degeneró en el papel en un exceso que perjudica a la novela. Afortunadamente, la realidad que conocemos está regida continuamente por escalas de grises, donde los planteamientos maniqueos cada vez tienen una menor presencia. Por eso choca en el desarrollo narrativo que la autora haya creado un entorno lésbico donde todas las mujeres presentan esta inclinación, e intentando a su vez prescindir de los personajes masculinos. Es más, estos últimos, exceptuando a uno de ellos, están caracterizados con rasgos negativos: la incomprensión, el abuso, el chantaje, la agresión… Creo que, en este sentido, Rachel Pollack ha fallado, pues si bien he criticado previamente el exceso de realismo frente a la fantasía, en el tema de la homosexualidad debería haberse elevado más aún el toque objetivo, ofreciendo al lector una imagen más verosímil.

Madre Noche aporta una unión algo descompensada de realidad y fantasía, que acaba resolviéndose en la recta final de esta aventura. Aun así, Rachel Pollack ofrece una historia atractiva en la que la evolución de los personajes a través de sus acciones y de los diálogos mantenidos se convierte en elemento indispensable sobre el que construir la narración. La existencia del más allá, el acercamiento a la muerte y la convivencia lejos del mundo terrenal se convierten en los ejes de la novela, en la que las protagonistas vivirán en primera persona, aunque de maneras distintas, el acercamiento a Madre Noche, punto de enlace entre todas las piezas del juego.

Valoración: 4 / 5


LISTA DE PARTICIPANTES

Lady Boheme – Leo, Luego Existo 
Manuel – En un Rincón de la Estantería