5 de marzo de 2011

"La tienda", de Stephen King.

En el pueblo de Castle Rock, en el estado de Maine, acaba de abrir sus puertas una tienda nueva: Cosas Necesarias. En ella venden ese objeto que llevas buscando tanto tiempo, o que quizá no hayas buscado jamás, aunque con sólo verlo sabrás que lo necesitas sin falta. Simplemente debes pagar un precio pactado, casi irrisorio, y añadirle algo más: un trato, un favor, una travesura inocente en apariencia, para que sea tuyo para siempre. Leland Gaunt, el extraño propietario de la tienda, sabe cuánto estás dispuesto a pagar... y puede que en el precio vaya incluido un asesinato.

En los últimos años, siempre ansío la llegada de la época veraniega para realizar mi puntual escapada a Madrid, lo que supone siempre volver a casa con la maleta cargada de libros. En el último viaje, entre junio y julio del año pasado, esta actividad llegó a suponer un verdadero problema de espacio, pues al contenido que ya tenía mi equipaje -para sobrevivir en la capital algo más de un mes-, tuve que sumar la adquisición de casi una docena de libros, sin contar los que ya llevaba de casa para pasar los momentos de descanso en el trabajo. Y, sin duda, fue también el momento de aumentar mi colección de títulos de Stephen King. En aquella ocasión, fueron cuatro las novelas del rey del terror que regresaron conmigo: Apocalipsis, El misterio de Salem's Lot, El resplandor y la protagonista de esta entrada, La tienda. Tras Duma Key (leído en abril de 2010) y La historia de Lisey (allá por 2008), la vuelta a King fue más que gratificante.

Como era de esperar, un lance de estas características sólo podía ocurrir en Maine (concretamente, Castle Rock). El planteamiento de la trama es muy sencillo, y el resumen de la contraportada, recogido más arriba, lo expone perfectamente: la tranquilidad de un pequeño pueblo se ve levemente alterada por la instalación de una nueva tienda, "Cosas Necesarias"; ésta se convertirá, en poco tiempo, en el centro de las vidas del vecindario, por medio de suculentas mercancías que hacen las delicias de todos y cada uno de sus miembros, cubriendo aparentes necesidades que llenan el vacío del día a día. Sin embargo, el precio a pagar puede llegar a ser demasiado alto. Estas son las fichas con las que Stephen King desarrolla esta atractiva trama, que gira alrededor de la figura de Leland Gaunt, propietario de la tienda, cuya frialdad hace el relato aún más inquietante. Más allá de este personaje, la novela se configura como un ente colectivo, sin protagonistas que destaquen por encima de otros. En ese grupo, tan apacible y sosegado en un primer momento, no tarda en saltar la chispa, debido al enfrentamiento de dos vecinas, en las que su rencor y viejas rencillas serán el detonante perfecto para poner en marcha la bomba ideológica de Leland.

Con un argumento de estas características, difícil es resistirse. Aunque he leído mucho de King -es más lo que me queda pendiente-, La tienda pasó a convertirse, incluso antes de su desenlace, en uno de mis libros favoritos del novelista, sin ser ningún impedimento sus casi mil páginas de extensión. El principal punto que juega a favor de esta historia es la mezcla de secretos, envidias e intrigas de cada uno de los habitantes de Castle Rock, lo que hace pensar inevitablemente al lector en su entorno más cotidiano, donde no es difícil encontrar situaciones similares. Junto a esto, y como ya se ha indicado, es una novela con un personaje grupal, a pesar de contar con dos protagonistas esenciales, Alan Pangborn y Leland Gaunt; todo ello implica el descubrimiento de una pequeña ciudad que cuenta con figuras entrañables, otras odiosas, algunas insoportables, depresivas... En otras palabras, una trama bastante original -suele ser una seña de identidad del King clásico más que del de los últimos años-, y que podría resumirse en una frase que se menciona en la novela: "coge lo que quieras y paga por ello". Esas son las "Cosas Necesarias" que hacen enloquecer a parte de Castle Rock, y que da nombre a la tienda que provoca la locura en sus ciudadanos -además de ser el título original de la novela-.

Muy recomendable.

Valoración: 5 / 5

"Luego se quedó un momento tras el cristal, observando a la mujer que se alejaba calle abajo, colocándose de nuevo los guantes sobre aquellas manos tan deformadas y que tanto contrastaban con el resto de su cuerpo, delgado y agradable, aunque no tremendamente espectacular. La sonrisa del hombre se hizo aún más amplia. Y cuando sus labios se abrieron dejando a la vista su dentadura irregular, la sonrisa adquirió un inquietante aire depredador.
-Tú me servirás -murmuró en voz baja en la tienda vacía-. Me servirás muy bien". 
"Adelante -invitó la voz en tono persuasivo-. Coge lo que quieras, muchacho. Coge todo lo que quieras... y paga por ello".

2 comentarios:

  1. Pablo, ya soy seguidor de tu blog, así que estaré atento a tu reseña. ¡Un saludo!

    ResponderEliminar