10 de marzo de 2011

"La soledad de los números primos", de Paolo Giordano.

Entre los números primos hay algunos aún más especiales. Son aquellos que los matemáticos llaman primos gemelos, pues, aunque permanecen próximos, entre ellos se interpone siempre un número par. Esta verdad matemática es la hermosa metáfora que el autor ha escogido para narrar la historia de Alice y Mattia, dos personas cuyas vidas han quedado condicionadas por las consecuencias de sendos episodios ocurridos en su niñez. Pese a la fuerte atracción que los une, la vida erigirá entre ellos barreras invisibles que pondrán a prueba la solidez de su relación.
La sutileza de los rasgos psicológicos de los personajes, así como la hondura y complejidad de una historia que suscita en los lectores las reacciones más variadas, resaltan la admirable madurez literaria de este joven autor a la hora de asomarse, nada más y nada menos, a la esencia de la soledad.
La soledad de los números primos fue galardonada con numerosos premios, entre los que destacan el Campiello Opera Prima y, especialmente, el Premio Strega 2008 —el más importante de Italia—, además de cosechar un éxito sin precedentes para un autor novel: más de un millón de ejemplares vendidos. En España recibió el Premio de los Lectores 2009 de la revista Qué leer. 

(Sinopsis extraída de Librería Navlan)

Esta primera novela de Paolo Giordano, que ya cuenta con una adaptación cinematográfica, llamó mi atención desde el primer momento en que se cruzó en mi camino mientras descubría las novedades de un catálogo de Círculo de Lectores. Las razones fueron varias: una portada y un argumento sugerentes, un precio atractivo y, sobre todo, un título que captó mi atención al instante. Como le comentaba no hace mucho a Rusta en su blog Devoradora de Libros, una de mis grandes pasiones desde pequeño fueron las matemáticas: las disfrutaba, no me cansaba de ellas, deseaba en el instituto que llegara esa clase para poder resolver problemas matemáticos de cualquier tipo... Mucho influyeron en esto los profesores que formaron parte de mi adolescencia, que se desvivían por su trabajo y valoraban mi interés. Cosas de la vida, acabé dedicándome a la filología -nunca sabré si mi decisión fue la acertada-. Pero bueno, a lo que iba, que con una pasión tan significativa por los números, un título así era difícil que lo dejara atrás. Rellené la hoja de pedido, solicité la obra de Giordano, y en cuanto llegó a casa, no tardé en leerla. Un nuevo acierto.

La soledad de los números primos abarca los años que transcurren desde la infancia hasta la madurez de las marcadas vidas de Alice y Mattia: la primera, mientras asiste a clases de esquí -por las que no posee ningún interés, pero lo hace "obligada" por su padre-, tiene un accidente en la que se fractura una pierna que le provocará una ligera cojera para el resto de sus días, y supondrá el punto de partida de sus inseguridades; el segundo, Mattia, verá su vida transformada después de abandonar a su hermana gemela, discapacitada psíquica, en un parque, para asistir a un cumpleaños sin que ésta pueda causarle problemas -y vergüenza-, pero desconociendo que será la última vez que vea sus ojos. Estas escenas traumáticas suponen el punto de partida para la novela de Paolo Giordano. Desde este momento, el lector vivirá cómo cada uno de los personajes ha tenido que convivir con sus fantasmas de la infancia, afectándoles en mayor o menor grado en su día a día. Sus vidas acabarán cruzándose en un momento de la historia, provocando una marea de sentimientos que, no sólo les hará evocar sus días pasados, sino que activarán otros mecanismos que acabarán afectando a las personas que conforman su entorno.

A medida que avanzaba en la trama, con la que descubría dos historias que se entrelazaban y vinculaban inexorablemente, mi simpatía o antipatía por los personajes, incluso por los secundarios, se desarrollaba de una manera diferente a otras novelas. En esta ocasión, todos los componentes del argumento despertaban en mí algún tipo de sentimiento, muy marcado para cada protagonista desde el inicio; así, Mattia se presentaba ante mis ojos como la representación del miedo, la incomprensión, a duda, la brillantez..., mientras que Alice era imagen de la rebeldía, la inconformidad, el victimismo. Alrededor de ellos, familias, amigos y conocidos que no quedan indiferentes en su participación en la trama: padres que tienen malas relaciones con sus hijos, amigos del pasado que reaparecen en el presente para evocar sentimientos escondidos, o parejas que sufren las consecuencias de una infancia ajena en la que nada tuvieron que ver.

Tras la lectura de esta truculenta y enigmática historia, una frase vino a mi mente: "la soledad es un prisma de múltiples caras", y así lo demuestra Paolo Giordano a partir de sus personajes, construyendo una novela melancólica, nostálgica y con un trasfondo casi otoñal. En ella, los protagonistas se desnudan ante el lector para mostrar diferentes facetas de un mismo sentimiento. El desarrollo de las historias personales a través de los años consigue que se conozca a los miembros de este microcosmos hasta lo más profundo de su ser. Además, la multiplicidad tanto de personajes como de maneras de sentir la realidad, hacen que el lector, antes o después, acabe identificándose con alguno de ellos. En otras palabras, y haciendo uso de las impresiones de mi buen amigo Fernando en su blog Espacios en blanco, La soledad de los números primos son "vidas paralelas que nunca se cruzan totalmente, que no se rearmarán tras unos acontecimientos dolorosos en el pasado que marcarán su trayectoria vital. Una historia que se lee con un nudo en la garganta, donde planea la soledad con un aliento inquebrantable, casi matemático, de dos vidas que andan por la cuerda floja, pasos siempre titubeantes y abismados".

Muy recomendable (puede tener efectos secundarios en periodos anímicos inestables).
 Valoración: 5 / 5
En el primer curso de la universidad había estudiado ciertos números primos más especiales que el resto, y a los que los matemáticos llaman primos gemelos: son parejas de primos sucesivos, o mejor, casi sucesivos, ya que entre ellos siempre hay un número par que les impide ir realmente unidos, como el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43. Si se tiene paciencia y se sigue contando, se descubre que dichas parejas aparecen cada vez con menos frecuencia. Lo que encontramos son números primos aislados, como perdidos en ese espacio silencioso y rítmico hecho de cifras, y uno tiene la angustiosa sensación de que las parejas halladas anteriormente no son sino hechos fortuitos, y que el verdadero destino de los números primos es quedarse solos. Pero cuando, ya cansados de contar, nos disponemos a dejarlo, topamos de pronto con dos gemelos estrechamente unidos. Es convencimiento general entre los matemáticos que, por muy atrás que quede la última pareja, siempre acabará apareciendo otra, aunque hasta ese momento nadie pueda predecir dónde.
Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos. A ella no se lo había dicho. Cuando se imaginaba confiándole cosas así, la fina capa de sudor que cubría sus manos se evaporaba y durante los siguientes diez minutos era incapaz de tocar nada.

14 comentarios:

  1. Leí este libro hace poquito así que lo tengo fresquito. Me gustó mucho aunque a veces me sentía abrumada por tanta soledad. Y los silencios. Esas palabras que una siempre se arrepiente de no haber dicho, los actos que uno quiere hacer pero no hace...

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  2. Pues sí, Margari, la soledad se siente en cada página de esta novela, casi en cada palabra, en las dichas y en las no pronunciadas.

    Espero que Giordano nos regale pronto una nueva novela, o que editen sus relatos.

    ¡Un saludo, Margari!

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  3. Es un libro que me sorprendió muy gratamente aunque es cierto que me pasó un poquito como a Margari, la soledad que emana el libro se siente , a veces demasiado profundo
    un beso

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  4. @Sonia, son esas dos cosas, las que mejor describe el libro: una sorpresa muy grata, pero con un sentimiento demasiado doloroso. Todas las personas que conozco que han leído este libro concluyen con la misma opinión.

    ¡Otro beso!

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  5. Creo que a todos los que hemos leído ese libro nos ha pasado lo mismo: lo de la soledad pesa mucho. Lástima de profesores; la mía de matemáticas me hizo odiarlas tanto que en cuanto pude escogí latín y griego, jaja.

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  6. @Espe, ya se sabe que los profesores son como la lotería, jajaja. Yo no puedo quejarme.

    ¿Me habría llamado la atención este libro de haber tenido otro título? Quizás, pero no de forma tan clara. He leído por internet que esta novela fue titulada por Giordano como "Dentro y fuera del agua", y que fue un editor de Mondadori quien propuso el título que conocemos. ¡Excelente cambio!

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  7. Me lo apunto. No lo tenía claro pero con tu reseña ya no me quedan dudas. Soy de letras puras (filóloga como tú)pero también, como a ti, me atraen las matemáticas...
    Saludos,
    Un placer haber dado con tu blog...

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  8. @Carmen, si eres también filóloga y te atraen los números, ¡ni lo dudes! Creo que vas a disfrutar. Y si luego no es así, puedes venir aquí a echarme la culpa. ;) ¡Un placer que te unas a mi blog! Gracias a eso, también he descubierto el tuyo, y me ha encantado. Tengo que revisarlo a fondo. De momento, lo agrego a la columna de la derecha. ¡Saludos! :D

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  9. Lo leí para un club de lectura que hoy no existe, recuerdo que cuando salio propuesto me asustó el tema de las matematicas, yo no las he disfrutado nunca y sin embargo siempre he estado trabajando con ellas, cosas del destino. Sin embargo su lectura me encantó. La reseña esta en el blog, no pude indentificarme en ningún momento con Alice, sin embargo entendí a Mattia un personaje que me llegó mucho más...

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  10. @Carmina, curioso lo que comentas: no has disfrutado de las matemáticas y has trabajado con ellas, y aquí hay dos filólogos que disfrutaban de las matemáticas y las dejaron pasar. En cuanto a la novela, me pasó lo mismo que a ti, no sentía ninguna simpatía por Alice, pero la historia de Mattia me caló.

    Voy a ver tu reseña.

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  11. pues fijate Jesus que mi ultimo trabajo ha sido de auxiliar contable, eso son matemáticas o no?, anteriormente estuve en correos tanto en exterior, repartiendo correspondencia y con los giros me volvia loca, como en interior, y eso ya es más crudo, todos los días hay que cuadrar la caja... vamos que no me he librado de ellas... ahora como estoy en el paro, me libro un poco más, pero llevando la economía de una casa, dime si te libras del todo.
    PD. estoy un poco espesa, he visto tu comentario en mi blog, pero por problemas de spam las entradas antiguas las tengo con moderación de comentarios, no se que he hecho, en lugar de darle a publicar le he dado a suprimir, intentare remediarlo de algún modo, pondré el comentario manual... perdona el desliz.
    Un saludin

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  12. @Carmina, pues sí, estás completamente rodeada de números, aunque siempre los de la economía personal y familiar son los más importantes (¡y complicados!)
    Y no te preocupes por lo de mi comentario. Si no puedes ponerlo, lo dejo de nuevo. Tú me dices. ;)

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  13. Lo leí el año pasado y me gustó bastante, aunque he de reconocer que es un libro que se debe leer con buen ánimo porque es tan grande la tristeza de los personajes que en algunas ocasiones hasta la sentía como si fuese mía.

    Oye acabo de descubrir tu blog y está muy completo!

    Un saludito!! =)

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  14. Sherezade, ¡muchas gracias, y bienvenida! Sobre lo que comentas con la novela, sin duda hay que leerla con los ánimos en perfecto estado, porque es una historia cargada de sentimientos y de mucha melancolía. ¡Saludos!

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