16 de marzo de 2011

"El símbolo perdido", de Dan Brown (Edición Especial Ilustrada).

Washington. El experto en simbología Robert Langdon es convocado inesperadamente por Peter Solomon, masón, filántropo y su antiguo mentor, para dar una conferencia en el Capitolio. Pero el secuestro de Peter y el hallazgo de una mano tatuada con cinco enigmáticos símbolos cambian drásticamente el curso de los acontecimientos. Atrapado entre las exigencias de una mente perturbada y la investigación oficial, Langdon se ve inmerso en un mundo clandestino de secretos masónicos, historia oculta y escenarios nunca antes vistos, que parecen arrastrarlo hacia una sencilla pero inconcebible verdad.
Con la ayuda de Katherine Solomon, hermana de Peter y experta en ciencias noéticas, Robert Langdon tiene doce horas para salvar a su amigo y, al mismo tiempo, evitar que uno de los secretos mejor guardados de nuestra historia caiga en las manos equivocadas.

Como comenté en la anterior entrada (IMM 1), dedicada a algunas de las novedades que habían ampliado mi biblioteca personal durante el mes de enero, El símbolo perdido llegaba a mis manos gracias a las fiestas navideñas. He de decir que fue un título solicitado -previamente, me habían pedido una lista de novelas que me interesaran-, y decidí incluir la última entrega de Dan Brown, principalmente porque me resultó entretenida la lectura de El código Da Vinci y Ángeles y demonios -más el primero que el segundo-. El día que me lo dieron, me llevé una grata sorpresa, al descubrir que se trataba de la edición especial ilustrada, a todo color, y con muchísimas imágenes que contextualizaban los pasos de Langdon en esta nueva aventura. Con todo esto, sabía que no iba a demorarme mucho. Finalmente, tantas expectativas han acabado en una ligera decepción.


El comienzo de esta historia es trepidante, especialmente para aquellos que ya conozcan las historias del experto en simbología, pues saben que tras el primer acontecimiento se desencadenará un sinfín de historias hasta la resolución final de la trama. En este caso, Robert Langdon recibe una llamada de un buen amigo -que ha venido a ocupar el papel de figura paterna-, Peter Solomon, con una propuesta: dar una importante conferencia bajo los techos del Capitolio esa misma noche. A pesar de la premura del acto, decide aceptar, no sin antes llevar consigo una pequeña caja que, años atrás, Peter le había confiado. La acción en esta nueva novela de Dan Brown comenzará cuando el profesor Langdon descubre que no existe tal convocatoria, que Peter no ha realizado ninguna llamada, y que en una sala cercana aparece una mano sobre una base de madera que lleva unos símbolos tatuados. A partir de aquí, la historia entra en un ritmo casi frenético, pues los hilos argumentales se completan en pocas horas.

A pesar de que son numerosos los personajes que deambulan por El símbolo perdido, desde mi punto de vista, son cinco los que destacan: Robert Langdon, como era de esperar, vuelve a la palestra para volcar sus conocimientos en la resolución de la trama, aunque en este caso, y según mis propias sensaciones, anda bastante más despistado; Peter Solomon, uno de los principales representantes de la masonería, cuya relevancia dentro de la novela cobra verdadera importancia bien avanzada la misma, pero es continuamente mencionado; Katherine, hermana de Peter, y experta en ciencias noéticas -dedicada al estudio de cuestiones como la influencia de los pensamientos en el mundo real o la resolución de preguntas existencialistas-, que cuenta con grandes momentos como protagonista, incluso ensombreciendo al propio Langdon; Inoue Sato, miembro de la CIA, y que se ganará desde el principio, no sólo la antipatía de los personajes, sino también la del lector; y, finalmente, el verdadero artífice de esta aventura, Mal'akh, opuesto a los representantes del bien, convirtiéndose, en mi opinión, en el gran atractivo de la novela. Con este elenco, y alguna que otra aparición estelar, Dan Brown tiene gran parte de su novela formada.

Para completarla, precisa de un elemento fundamental, no sólo en esta trama, sino también en los otros títulos citados, esto es, el escenario. En esta ocasión, el entorno elegido es la capital de los Estados Unidos, Washington D. C., fragmentando la estampa en los diferentes monumentos y edificios emblemáticos de la ciudad. Y es aquí donde tiene verdadero interés la edición ilustrada. La continua referencia a salas, inscripciones, plazas, frescos, grabados... que se agrupan en este territorio obligaría en muchas ocasiones a la búsqueda de información adicional en la red, que en este caso queda perfectamente cubierta con las imágenes que se insertan en el momento exacto en que un elemento hace acto de presencia. Aunque algunas veces esto puede jugar en contra de la lectura, pues pasar la página y encontrar una imagen desvía la atención de la trama. De cualquier forma, acabas acostumbrándote y, finalmente, se agradece.

Con todas las fichas dispuestas, sólo quedaba adentrarse con los personajes en los misterios de los secretos masónicos. Desde mi perspectiva, la lectura comienza siendo muy amena, casi adictiva, al colocar rápidamente en escenas elementos que hacen las delicias del lector. El interés se mantiene a un buen ritmo, con pequeñas dosis de intriga en cada capítulo -por cierto, cada vez más cortos, lo que hace que esta novela tenga más de 120-. Todo esto queda reforzado por las diferentes perspectivas de los personajes, así como la utilización del flashback para conocer mejor los antecedentes de la historia y explicar muchas de las actuaciones de los caracteres.

Dicho esto, parece que nada puede fallar. Pero no es así. Hacia la mitad de la novela, la trama empieza a cansar un poco. Los avances del caso se van dando con cuenta gotas, además de dar la sensación de que no ayudan a resolver nada de la intriga planteada. A esto hay que añadir las disquisiciones que se permite Brown en muchísimas ocasiones, provocando que la lectura pueda llegar a ser soporífera. Y, personalmente, la resolución de la novela deja mucho que desear, quizás por todo lo que se había prometido desde el principio. Como contrapunto, reitero la maravillosa creación de Mal'akh: la aparición de su nombre va continuamente ligada a instantes de tensión, además de ser el protagonista de los momentos sublimes, así como de alguna que otra sorpresa. Sabe jugar, mueve a su antojo las piezas y hace del tablero un hogar a medida.

En conclusión, esta tercera novela que leo del autor estadounidense es la que menos me ha gustado hasta el momento, aunque, como digo, nos ha regalado a un maravilloso personaje, sólo comparable a Silas, el monje albino de El código Da Vinci. Sin duda, cualquiera que lea esta historia va a encontrar entretenimiento, algunas grandes escenas, pero debe saber que corre el riesgo de experimentar todos los puntos negativos que he señalado en esta entrada. Parece que Dan Brown sigue teniendo ideas para argumentos originales, pero no consigue recuperar una técnica narrativa tan adictiva como la ofrecida en otros de sus títulos.

Valoración: 3.5 / 5

20 comentarios:

  1. A mí me pusieron la cabeza tan gorda con Dan Brown que acabé un poco saturada de sus novelas. Pero esto de la edición ilustrada la verdad es que me llama, jeje. Lo mismo hasta le doy una oportunidad y todo. ;-)

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  2. No sabía que hubiese una edición ilustrada de este libro. De Dan Brown los he leído casí todos, pero llega un punto que como dice Espe acabas saturada, a mí también me ha pasado ese y este lo tengo como recurso por si algún día me apetece leerlo, pero de momento no me llama mucho y si dices que no te ha gustado demasiado pues creo lo dejaré de lado. Saludos!!

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  3. Espe, la verdad es que Dan Brown puede llegar a saturar. No me pasó con sus novelas anteriores, pero sí con ésta. Lo de la edición ilustrada es, quizás, lo mejor que tenga en este caso. Pero vamos, nada que no pueda suplir San Google. Si finalmente le das la oportunidad, ya me cuentas. ;)

    Tatty, cuando me lo regalaron, yo tampoco sabía que existía, de ahí que me llevara la sorpresa que comenta y que lo cogiera con tantas ganas. Si de momento no te llama mucho la atención, mejor déjalo estar y rescátalo más adelante. ¡Saludos!

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  4. Una edición ilustrada? No sabía que existía. Yo de Dan Brown lo he leído todo y de los tres más famosos me quedo con El Código Da Vinci. El Símbolo Perdido no me gustó demasiado aunque me mantuvo entretenida durante el tiempo que duró su lectura.

    Nos leemos =)

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  5. M., a mí también me ha entretenido, aunque al final acabó resultándome un tanto pesado, y con un desenlace que no me ha convencido. Al igual que tú, me sigo quedando con "El código Da Vinci". ¡Saludos!

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  6. Yo leí tres de sus novelas, El codigo da Vinci, Angeles y Demonios, y conspiración, cuando salió la Fortaleza digital casi pico, pero las criticas que le hacían hacia la ambientación de la novela hizo que desistiera del intento. Este volvió a llamar mi atención, sin embargo no veo a nadie que le haya entusiasmado y meterme entre pecho y espalda tanta pagina de relleno no me apetece nada. Por cierto a mi de las tres que he leido me ha gustado mas Angeles y demonios... Al menos si ha valido la pena que fuera una edición ilustrada eso mata un poco la decepción.

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  7. A mí también me decepcionó, es la novela de Dan Brown que menos me ha gustado. De todas formas esa edición ilustrada debe ser interesante. Cuando leo un libro de Dan Brown normalmente voy buscando en Internet fotos de los lugares que describe, así que esta edición habría sido ideal para mí, pero lo cierto es que no pienso volver a leer este libro.

    ¡Un saludo!

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  8. Carmina, "Conspiración" y "La fortaleza digital" no las he leído, pero dejaré pasar un tiempo considerable antes de volver a Dan Brown. Sin duda, el hecho de que sea una edición ilustrada ha ayudado mucho. Quizás, como bien dices, ha paliado un poco la decepción. Hay muchas otras lecturas a las que dedicar el tiempo, mucho más interesantes.

    Carol, es lo que me pasaba a mí con las anteriores, siempre leía con el ordenador delante para buscar cada una de las referencias relevantes en las tramas de Brown. Eso, en este caso, no lo he tenido que hacer, ¡y menos mal! porque si además tenía que buscar las imágenes... ¡apaga y vámonos! Sin duda, tampoco volveré a releerlo; como mucho, le echaré algún que otro vistazo para recordar las ilustraciones.

    ¡Saludos!

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  9. Creo que te lo comenté ya en otra entrada. Pero por muy bien que me lo pongan, yo ya cumplí con mi dosis de Dan Brown. Así que esta obra no cae.
    Mi lista de pendientes ya está muy larga y Dan Brown no cabe en ella.
    Saluditos!!!

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  10. Margari, creo que haces bien. Si ya has cumplido tu dosis, esto ya se consideraría sobredosis y, créeme, tendría efectos secundarios (y terciarios XD). Como dije más arriba, hay mucho que leer, y mejores títulos donde elegir. ¡¡¡Saludos!!!

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  11. 'El código Da Vinci' me entretuvo mucho y me gustó el ambiente de París, el Louvre... Con 'Ángeles y Demonios' aluciné al final :S y en 'La Conspiración' me quedé.
    Este libro está en casa porque mi padre es muy fan. Tarde o temprano lo tendré que leer.
    Muchos besos!!

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  12. María, "El código Da Vinci" tengo que volver a leerlo, porque ya hace mucho de la lectura, y me lo pasé en grande. Si tienes en libro en casa, seguro que le echas un vistazo en algún momento. Entonces, ya me contarás. ¡Besos!

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  13. Idem, de Idem de Idem. ¿Te has comprado encima la edicción especial? es que si no te ha resultado bueno te ha tenido que doler más ¿no?

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  14. Eva, ya has visto la respuesta. Con Dan Brown nunca me arriesgaría a algo así. De hecho, no he invertido dinero en sus libros, porque los tres que tengo han sido regalos. ¡Saludos!

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  15. Yo probé a Dan Brown con 'El código Da Vinci' y no he vuelto a él. Lo leí en apenas unos días, me pareció entretenido, me gustó pero... en la página 150 ya sabía el final. Me pareció tan obvio que no me apeteció volver a leerlo...

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  16. Dorothy, Brown tiene esas cosas, que lo mismo te da un giro inesperado que la supuesta sorpresa es más que predecible. Si decidieras leer de nuevo algo del autor, casi mejor te recomiendo "Ángeles y demonios". ¡Besos!

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  17. He de reconocer que como El código da Vinci ninguna otra obra de Dan Brown me ha atrapado. Ángeles y demonios me cansó un poco, me resultó pesada, y El símbolo perdido me decepcionó con un final muy muy flojo. Pero sigo recordando la lectura apasionada que hice de El código...
    Un beso,

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  18. Carmen, coincido plenamente contigo. "El código Da Vinci" fue una lectura rápida, amena, que no podías soltar, cosa que no sucede con los otros títulos. Y como bien dices, el final de "El símbolo perdido" es bastante flojo (yo me quedé pensando: "¿Ya está?").
    ¡Besos!

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  19. A mi me gustó muchísimo el libro, de lo mejor del autor. Quizá un poco fantasioso, pero cumple con entretener al lector, lo que es el objetivo, finalmente. Interesante se ve esa edición ilustrada que mencionas, podrías subir un par de fotos ;)
    Un abrazo

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  20. Pablo, como has podido comprobar, aunque disfruté de la novela, se sitúa en la última posición de lo que he leído de Dan Brown. Sobre las imágenes, no es mala idea, cuando pueda subir las fotos, las pondré en esta misma entrada. ¡Un abrazo!

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