15 de febrero de 2011

"El sí de las niñas", de Leandro Fernández de Moratín.

Leandro Fernández de Moratín nació en Madrid en 1760 y murió en París en 1828. Hijo del también escritor Nicolás Fernández de Moratín, desde muy joven entró a formar parte del mundo literario, obteniendo varios premios de la Academia con sus poemas y sátiras. Amigo de Goya y de Silvela, obtuvo la protección de José Bonaparte, que le nombró bibliotecario de la Biblioteca Real. La Guerra de la Independencia fue un duro golpe para el escritor, que tuvo que refugiarse en Francia. El sí de las niñas, comedia de crítica social, es considerada la obra maestra de Moratín. Doña Irene, viuda y madre de Paquita, concierta el matrimonio de su hija con don Diego, un rico solterón. La aparición de don Carlos, sobrino de don Diego, vendrá a frustrar los planes de la viuda.

(Extraído de Casa del Libro)

Poco hay que decir de esta obra teatral, punto de referencia de un neoclasicismo que, para el momento de su representación, ya se encontraba en plena decadencia, dejando su espacio a un romanticismo cada vez más fuerte, y que vendría a ocupar la escena con obras como Don Álvaro o la fuerza del sino, de Ángel de Saavedra, o Don Juan Tenorio, de José Zorrilla. A pesar de la lejanía temporal de la obra moratiniana (más de dos siglos desde su primera representación), el clásico de la malcasada sigue haciendo las delicias de muchos lectores interesados por la literatura posterior al barroco.

Dividida en tres jornadas, Leandro Fernández de Moratín muestra los entresijos familiares y sociales que se establecen entre los personajes protagonistas de la comedia: Doña Irene, empobrecida tras varios matrimonios, y deseosa de casar a su hija Paquita; Don Diego, caballero entrado en la vejez de su vida, y que espera contraer matrimonio con la joven hija de Irene; Doña Francisca, punto central de los intereses de los demás participantes de la trama, y que tendrá que decidir entre la conveniencia del casamiento o la lucha por el verdadero amor; y Don Carlos, enamorado de la muchacha, que acudirá en busca de su amada. A partir de estos pilares, se tejen los hilos que desarrollan la historia, hasta un desenlace en el que se refleja el posicionamiento del autor ante un tema recurrente de la literatura española.

El sí de las niñas es, por tanto, una obra paradigmática de las reformas literarias que los teóricos neoclásicos intentaron implantar a lo largo del siglo XVIII: una comedia con pocos personajes, pertenecientes a una clase social media-baja (caballeros, señoras, criados...), donde se cumplen la regla de las tres unidades (una sola acción que se sitúa en una posada de Alcalá de Henares, durante unas pocas horas) y se intenta mantener aspectos como la verosimilitud o el decoro; todo ello, con una finalidad moral, que busca la transmisión de un mensaje para el público. Por tanto, prevalecen la enseñanza y el contenido, frente al divertimento y la palabra.

Muy recomendable para una primera incursión en esta etapa de la literatura española.

Valoración: 4 / 5

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