3 de enero de 2011

"La niebla", de Stephen King.

(Resumen contraportada de la edición de Debolsillo, abril 2008)

El maestro se supera a sí mismo... en aterrar. He aquí una serie de historias -unas, horripilantes en su extravagancia; otras, tan terroríficas que disparan el corazón- que son el producto más acabado de una de las más poderosas imaginaciones de nuestro tiempo.
En "La niebla", la novela corta que da título al volumen, un supermercado se convierte en último bastión de la humanidad. Hacía calor, era un día perfecto para comer al aire libre... hasta que aparecieron aquellas extrañas nubes de tormenta. Al día siguiente, un enemigo inimaginable se ha adueñado de la Tierra.
En los dos relatos siguientes, sabremos por qué en los desvanes hay cosas que conviene dejar tranquilas, cosas como "El mono", y veremos cómo la más soberbia conductora del mundo le ofrece a un hombre "El atajo de la señora Todd", para llegar antes al paraíso.
En fin, todo un ramillete de emociones y escalofríos, cuyas flores se abren por la noche...

Aquél que se haya molestado en leer el breve resumen anterior, se ha encontrado con palabras tales como "aterrar", "horripilantes", "terroríficas", "escalofríos"... Con esto sólo se busca captar la atención del lector para la compra de un ejemplar, porque nada de horripilante o de terrorífico se encuentra en los tres relatos que conforman el libro, al menos desde mi punto de vista. Quizás pueda describirse muy superficialmente con estos vocablos la primera historia, "La niebla", sin duda la mejor de las tres. Probablemente, mi nivel de asombro sea vea también reducido al estar acostumbrado a la lectura de este tipo de novelas, además de haber tenido ocasión de ver la adaptación cinematográfica. Aun así, considero que nada de lo que en esas casi 200 páginas se cuenta, tiene algo que se pueda considerar como estremecedor. Otra cosa sería el componente fantástico, la situación asfixiante, la locura y el fanatismo consecuencia del encierro... Esos ingredientes los encontrará el lector sin problemas.

"El mono" es, en mi opinión, el relato más flojo. Todo se limita a un juguete infantil consistente en un mono con platillos, que los hace entrechocar al activar el mecanismo. Una figura inofensiva que está poseída por sabe-Dios-qué, y que provocará diversas muertes cada vez que se pone en marcha automáticamente, sin que nadie lo haga funcionar. Un argumento así, en realidad, tampoco puede dar mucho. Las páginas pasan sin pena ni gloria, alterando pasado y presente, y con un desenlace que deja indiferente.

Por último, "El atajo de la señora Todd", que si bien nada tiene de terrorífico, sí me ha parecido muy original. En él, un hombre cuenta en primera persona cómo conoció a una mujer obsesionada por encontrar todos los atajos posibles para acortar distancias. El misterio de tal excentricidad surge cuando la chica consigue hacer un determinado recorrido en menos kilómetros de los que supondría hacerlo en línea recta, algo del todo imposible. ¿Bucles? ¿Dimensiones paralelas? ¿Viajes en el tiempo?

En definitiva, un libro al que no se le puede pedir mucho, ideal para los días veraniegos en los que no apetece salir de casa y se precisa de un libro con el que no haya que pensar mucho. Un supermercado histérico ("La niebla"), un descafeinado peluche asesino ("El mono") y una carretera imposible ("El atajo de la señora Todd") son los puntos claves en estos tres relatos del rey del terror (aunque aquí casi no llegue a príncipe).

2 comentarios:

  1. La niebla es una historia genial, llena de emoción y suspenso. Recuerdo a la señora Carmody, ¡Por Dios, cómo odié a esa mujer! Jejeje era estresante. El mono también me gustó: corta, aterradora... En fin, muy buena. Sin embargo el otro relato, El Atajo..., no lo terminé, no me logró enganchar. Saludos.

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  2. Pablo, ¡la señora Carmody es el auténtico pilar de esta historia! Sin duda, mi personaje favorito, tanto en las páginas de King como en la adaptación cinematográfica (he visto la película varias veces, y me encanta el final que decidieron darle, mucho más efectista que el propuesto por King). ¡Saludos!

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